0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLas reacciones en las casas reales europeas a la muerte del rey Harald no se han hecho esperar. Los reyes Felipe y Letizia, además de enviar un telegrama de condolencia, han publicado en las redes sociales un comunicado en el que expresan su pesar por el fallecimiento del monarca noruego. “Con nuestro respeto y admiración por su figura, así como con profunda tristeza, expresamos nuestro pésame por la pérdida de S. M. el Rey Harald V, ejemplo de responsabilidad, dignidad, sencillez y dedicación incansable al servicio de Noruega y de su pueblo, antes y durante sus 35 años de reinado. Nuestro pésame, con fraternal afecto, a la familia real noruega.La relación entre la familia real española y la noruega se remonta a varias generaciones. La reina Maud y la reina Victoria Eugenia, bisabuela de Haakon VIII y de Felipe VI respectivamente, eran primas hermanas, y sus hijos, el rey Olav y don Juan de Borbón, mantuvieron durante toda su vida una estrecha relación. Entre el rey Juan Carlos y el rey Harald también hubo buena relación, aunque no tan cercana como la que mantuvieron sus padres y, además, de las respectivas visitas oficiales y de los contactos habituales en su condición de homólogos, ambas familias coincidieron en celebraciones familiares. Los Reyes de España viajaron a Oslo en 1993 para asistir a la celebración de las bodas de plata del Monarca noruego y Sonia y, coincidiendo con la fecha, asistieron también el Campeonato del Mundo de ciclismo donde Miguel Indurain quedó segundo.Los príncipes Haakon y Mette Marit, el 21 de mayo de 2004, llegando a la cena previa a la boda de Felipe y Letizia, celebrada en el palacio del PardoARCHIVO/ DANI DUCHDon Juan Carlos concedió a Harald la máxima condecoración de la Corona española, el Toisón de Oro, en 1995, durante una visita de Estado que hizo el Monarca noruego a España, cuando también viajó a Santiago de Compostela y se emocionó al ver la catedral. En 1997, los reyes Juan Carlos y Sofía, acompañados por el príncipe Felipe, la infanta Elena con su entonces marido, Jaime de Marichalar, y la infanta Cristina acompañada de su prometido, Iñaki Urdangarin, acudieron a la celebración del 60º cumpleaños del rey Harald, que lo celebró con un encuentro de casas reales que incluyó un crucero de tres días por los fiordos noruegos, a bordo del buque real 'Norge'.En ese mismo barco, el rey Harald atracaba cada verano en Palma, a donde acudía para competir en las regatas de la Copa del Rey junto al rey Juan Carlos y el entonces príncipe Felipe. juan Carlos y Sofia con Harald y Sonia en el jardín de la Zarzuela en abril de 1995Eric VANDEVILLE / Getty ImagesLa relación de amistad entre la tercera generación se ha ido diluyendo, aunque fue estrecha durante el tiempo en el que el príncipe Felipe mantuvo una relación con la noruega Eva Sannum con quien acudió a la boda de Mette Marit y Haakon. Aunque se llegó a afirmar que Sannum había sido invitada a la ceremonia porque era amiga de Mette-Marit, en realidad fue el propio príncipe Felipe quien había presentado a su novia, que la había conocido en Madrid, al príncipe Haakon. Años más tarde, los hasta ahora príncipes herederos de Noruega eligieron a Felipe de Borbón como padrino de bautizo de la princesa Ingrid Alejandra a quien el actual rey acompañó en su ceremonia de confirmación y también en la celebración de su mayoría de edad. El 22 de mayo de 2004, Harald y Sonia, acompañados de Haakon y Mette Marit y de Marta Luisa y su entonces marido Ari Behn asistieron a las boda de Felipe y Letizia.Los reyes Juan Carlos y Sofía, que realizaron su primera visita de Estado a Noruega en 1982, durante el reinado de Olav V, volvieron a Oslo en 2006, en otra visita de Estado, donde el rey Juan Carlos destacó el “envidiable progreso” experimentado por el país durante el reinado de Harald. El rey noruego, a su vez, destacó la “admirable transición española” y el papel clave jugado por Juan Carlos I. Durante el viaje, ambos monarcas visitaron la primera de las cinco fragatas que España había construido para la Marina noruega en la que era, hasta entonces, la mayor operación de exportación realizada en la historia naval militar española.