Bajo la contundente premisa de que "Santander está enferma", diversas asociaciones vecinales de la capital cántabra se han unido para lanzar un manifiesto conjunto y abrir un debate ciudadano sobre el rumbo que está tomando la ciudad. Los colectivos firmantes advierten de una pérdida progresiva de la calidad de vida, provocada por un deterioro estructural que atribuyen a la falta de mantenimiento, al descontrol en el uso del espacio público y a la inacción ante el incumplimiento de las ordenanzas de convivencia y ruido.
En su escrito, los vecinos señalan que no se trata de episodios aislados ni de molestias puntuales del verano, sino de un problema extendido por múltiples barrios. La proliferación del consumo masivo de alcohol en la vía pública, la suciedad, los cristales rotos, el ruido nocturno y la ocupación desproporcionada del espacio urbano son, a su juicio, consecuencias directas de un modelo que ha priorizado "la cantidad sobre la calidad".
Las asociaciones aclaran que su postura no es contraria al turismo, al que reconocen como una fuente importante de riqueza, pero enfatizan que la actividad visitante no puede desarrollarse a costa del descanso y el bienestar de los residentes. "El turismo nunca puede construirse contra la ciudad que lo acoge", sostienen, al tiempo que reclaman un modelo económico más diverso que genere oportunidades profesionales para evitar la fuga de talento joven.






