La carcasa hallada en Haida Gwaii mostró una cabeza pequeña, un tronco alargado y una cola singular que alimentaron el misterio marino en Columbia Británica (Imagen Ilustrativa Infobae)Una extraña carcasa hallada en Canadá en 1937 sigue alimentando el debate científico sobre si se trató de una especie desconocida o de un tiburón peregrino en descomposición, casi 90 años después del descubrimiento en el archipiélago de Haida Gwaii, frente a la costa de Columbia Británica.El episodio comenzó en el otoño de 1937, cuando trabajadores de una estación ballenera encontraron en el estómago de un cachalote restos de un animal de unos 3 metros de largo. La forma del cuerpo llamó la atención: una cabeza pequeña, un tronco alargado que recordaba al de un reptil y una cola asociada a la de un caballo.PUBLICIDADEl hallazgo de 1937 en Canadá surgió en una estación ballenera, cuando trabajadores extrajeron del estómago de un cachalote restos de un animal de unos 3 metros (John Kirk/BCSCC/Alamy)Según el artículo publicado en GEO, una fotografía publicada el 31 de octubre de ese año en la portada de un diario local ayudó a instalar el caso como una leyenda regional.Con el paso del tiempo, los habitantes de la zona empezaron a llamar a la criatura “Cadborosaurus”. Los restos tomados en aquel momento se perdieron y en la actualidad solo sobreviven algunas imágenes en blanco y negro.Para algunos defensores de la criptozoología, disciplina dedicada a buscar animales cuya existencia no ha podido demostrarse, la desaparición de las muestras refuerza la idea de que se dejó pasar un hallazgo excepcional.PUBLICIDADJohn Kirk, presidente del British Columbia Scientific Cryptozoology Club, sostuvo esa interpretación en declaraciones recogidas por The Guardian: “La comunidad científica, de la que formamos parte, siempre busca excusas para no incluir nuevos animales en el catálogo. Y, francamente, me parece una idea totalmente absurda”.Los restos del supuesto monstruo marino se perdieron y hoy el debate científico sobre Cadborosaurus se apoya solo en imágenes en blanco y negro (Zuiyo-maru)También consideró que una identificación equivocada provocó la pérdida de pruebas valiosas después de que un fragmento enviado a un museo de Victoria terminara destruido. Frente a esa hipótesis, varios biólogos marinos sostienen una explicación mucho más terrenal.Según esa lectura, las fotografías muestran con mayor probabilidad el cuerpo de un tiburón peregrino en avanzado estado de descomposición, y la forma extraña tendría relación con los cambios que sufre esta especie después de morir.PUBLICIDADEsta especie no tiene huesos, sino un esqueleto cartilaginoso, lo que acelera su degradación. Ese proceso puede alterar la silueta del animal hasta volverla irreconocible y dar lugar a figuras que recuerdan a criaturas prehistóricas o serpientes marinas.Scott Wallace, excientífico especializado en pesca y autor de un informe federal sobre la especie publicado en 2007, relató una escena directa: “Como los tiburones peregrinos se alimentaban en la superficie, las tripulaciones podían bajar la pala y pasar por encima de ellos”. Y añadió: “Simplemente los partían por la mitad”.Canadá redujo más del 90% de la población de tiburón peregrino con una campaña de eliminación y hoy la especie tiene protección estricta en Columbia Británica (Popular Mechanics)Las cifras oficiales indican que al menos 413 ejemplares fueron matados por esos barcos a lo largo de 14 años. A eso se sumarían hasta 1.500 muertes accidentales en redes de pesca. En total, unas 2.600 desapariciones, equivalentes a más del 90% de la población.PUBLICIDADBen Speers-Roesch, profesor de biología marina de la Universidad de Nuevo Brunswick, dijo a The Guardian que “con una columna vertebral larga y una cabeza pequeña en el extremo, se asemeja a una serpiente marina mitológica”. Su explicación se apoya en un fenómeno ya documentado en otros lugares.Una foto publicada en 1937 en la portada de un diario local convirtió el caso en una leyenda regional y dio impulso al nombre Cadborosaurus (Chronicle/Alamy)Ese fenómeno recibe el nombre de “pseudo-carcasa de plesiosaurio”. La expresión se usa para describir cuerpos de tiburón peregrino muertos que, tras perder partes de su estructura, adoptan una apariencia que puede confundirse con la de un animal desconocido.El episodio, de todos modos, también abrió otra línea de atención: la historia del propio ejemplar en aguas canadienses. Detrás del enigma sobre la identidad de la carcasa aparece un dato concreto y documentado sobre la caída de esta población marina en el siglo XX.PUBLICIDADBiólogos marinos afirman que la carcasa de 1937 probablemente correspondía a un tiburón peregrino en descomposición, alterado por su esqueleto cartilaginoso (Nature Picture Library/Alamy)Hoy la especie cuenta con protección estricta en Canadá, aunque la recuperación será lenta. Las autoridades estiman que podrían hacer falta hasta 200 años para restablecer una población viable en las aguas de Columbia Británica.De acuerdo con GEO, esto ayuda a explicar por qué los avistamientos del tiburón peregrino son poco frecuentes en la actualidad. La rareza del animal alimenta nuevas especulaciones cada vez que aparece una figura extraña en el mar, en una zona que mantiene vivo el imaginario sobre criaturas desconocidas.Speers-Roesch resumió esa persistencia: “Los humanos siempre sentiremos curiosidad por lo desconocido”. Mientras no aparezcan nuevas pruebas, la carcasa hallada en 1937 seguirá ocupando un lugar incierto entre la leyenda marina y la explicación biológica.PUBLICIDAD
El misterioso monstruo marino hallado en Canadá que desconcierta a los científicos casi un siglo después
El caso se originó en una estación ballenera, donde extrajeron del estómago de un cachalote restos de un animal de unos 3 metros, con cabeza pequeña y una cola singular. De aquel ejemplar solo quedan fotografías en blanco y negro







