La noche del 17 de agosto, dos hombres vestidos de repartidores bajaron de una moto frente a un hotel de Santa Cruz de la Sierra y le dispararon cuatro veces a Nadia Beller, abogada boliviana de 33 años, embarazada. Sobrevivió porque se hizo la muerta. Horas más tarde, Fernando Cerimedo era detenido en el aeropuerto Viru Viru. Y cuatro días después, un juez boliviano lo imputó como presunto autor intelectual de la tentativa de feminicidio de la mujer que hasta esa noche era su pareja y dispuso 180 días de prisión preventiva en la cárcel de Palmasola.
El caso puso en agenda la vida de un personaje que suele moverse por los márgenes de la política y que llevaba un largo tiempo operando en Bolivia, aunque en su historial también tuvo polémicas en otros países. En 2020 y 2022 dijo haber trabajado en Chile para los plebiscito en los que se preguntaba si la sociedad estaba de acuerdo con reformar la Constitución. En 2021 se le adjudicó haber trabajado para José Antonio Kast y para Johannes Kaiser en 2025: nunca se aclaró qué servicios prestó ni quién le pagó, y el hermano de Kaiser lo negó.
En Brasil también estuvo. Tras la derrota de Bolsonaro contra Lula, difundió un informe titulado "Brasil foi roubado" con un documento apócrifo sobre las votaciones. El Tribunal Superior Electoral lo desmintió y la Justicia ordenó suspender las cuentas de La Derecha Diario en aquel país. La Policía brasileña lo acusó de integrar una "organización criminal" con milicias digitales, aunque al final la fiscalía no lo incluyó en la denuncia final.











