Contenido automatizadoDuro reporte de 'The Economist' sobre el narcotráfico en Colombia Foto: Ejército / Fiscalía General de la Nación30.08.2026 08:04 Actualizado: 30.08.2026 08:04

El influyente medio británico 'The Economist' publicó un extenso informe visual de periodismo gráfico sobre el impacto del narcotráfico en nuestro país, titulado ‘Al interior de las fábricas de cocaína de Colombia: el comercio de drogas de $15 billones que ha tocado cada rincón de la sociedad’. LEA TAMBIÉN Este trabajo periodístico hace de manera gráfica, con imágenes del fotoperiodista Mads Nissen, una muy cruda radiografía de la actualidad de un negocio ilícito que tomó un gran impulso en los últimos años en Colombia, según cifras de la ONU que muestran el crecimiento desmedido de cultivos ilícitos y producción de drogas a manos de grupos ilegales, algunos que hicieron parte del denominado proceso de la 'paz total'.El reporte muestra el recorrido que tiene el alcaloide desde que es una planta en los cultivos ilícitos, su paso por las cocinas de los grupos ilegales en las montañas del país y su comercio por distintas zonas de Colombia hasta llegar a los puertos, especialmente del Pacífico, para salir rumbo a mercados internacionales.Cultivos ilícitos y producción de drogas a manos de grupos ilegales. Foto:ArchivoEl informe visual narra cómo en las riberas del río Cauca, una arteria fluvial clave para el tráfico de drogas en el país, el barrio Potrero Grande en Cali refleja el impacto social de la violencia ligada al narcotráfico.Muchos de sus pobladores llegaron allí tras huir del accionar de los carteles en el campo, pero la falta de oportunidades lleva a que jóvenes de la zona terminen integrando las mismas estructuras criminales de las que sus familias escaparon.Un negocio global respaldado por cifras récordDe acuerdo con estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas, cerca de 25 millones de personas consumen cocaína en el planeta, y aproximadamente el 22 % de ellas se encuentra en Europa. El fotógrafo Mads Nissen, quien ha documentado para 'The Economist' la cadena de producción desde los laboratorios en la selva hasta las rutas internacionales, advirtió sobre el impacto transnacional de esta economía ilícita: “Lo que ocurre en América Latina está muy conectado con lo que pasa en Europa, y lo que sucede aquí no es solo un fenómeno marginal de la sociedad, ya sea de los rumberos o de los consumidores habituales. Estamos hablando de la democratización de la droga”, indicó en el medio británico. LEA TAMBIÉN La magnitud de esta industria ilegal se refleja en diversos aspectos operativos y económicos a lo largo del territorio nacional:Para elaborar un kilogramo de cocaína en polvo se requieren aproximadamente 600 kilogramos de hoja de coca.Las familias campesinas involucradas en la recolección logran reunir diariamente dos bultos de hojas, obteniendo ingresos que duplican lo pagado habitualmente en las cosechas de café.En la producción del estupefaciente se emplean barriles con solventes industriales como gasolina para extraer los alcaloides del vegetal, generando una pasta gruesa que contiene entre el 30 % y el 90 % de pureza.Desde 2024, la cocaína superó al petróleo como el principal producto de exportación del país en términos de ingresos ilícitos, representando alrededor del 70 % del suministro global.Las rutas marítimas utilizan desde puertos pesqueros en Tumaco y Buenaventura hasta embarcaciones semisumergibles o narcosubmarinos para enviar la droga hacia mercados internacionales.En los controles aeroportuarios como el de Bogotá, las autoridades han interceptado a personas que ingieren cápsulas con el estupefaciente o lo ocultan adherido al cuerpo para sacarlo del país.Se requieren aproximadamente 600 kilogramos de hoja de coca. Foto:CortesíaEl costo humano en la fuerza pública y las ciudadesLa lucha contra la infraestructura del narcotráfico genera un alto costo operativo e impactos sociales severos, según el informe de 'The Economist'. Unidades especializadas como Los Comandos Jungla de la Policía Nacional realizan incursiones aéreas en departamentos como Putumayo para ubicar y destruir laboratorios clandestinos mediante el uso de explosivos y fuego. LEA TAMBIÉN Sin embargo, la capacidad de reconstrucción de las redes ilegales es inmediata, tal como lo expresó un uniformado consultado por la revista tras incinerar seis instalaciones de procesamiento: “Para mañana, ya pueden empezar a producir de nuevo”, declaró.El informe hace un viaje por distintos centros urbanos de Cali y Bogotá en donde muestra, en voz de jóvenes y personas desplazadas, como el círculo de la doga termina por impactar el desarrollo social de zonas marginales marcadas por la violencia.*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación. Además, contó con la revisión del periodista y un editor.Más noticias en EL TIEMPO Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.