El Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos señaló que la ansiedad puede persistir sin una amenaza inmediata y afectar el descanso y la concentración
(Imagen Ilustrativa Infobae)Es sábado al mediodía y la mente ya está en el lunes. No hubo reunión, no hubo urgencia, no pasó nada: el fin de semana simplemente nunca llegó a funcionar como descanso. En el Reino Unido, una investigación de la Universidad de Exeter encontró que el 79% de las personas vivió o experimentó lo que los investigadores denominan “angustia del domingo”: ansiedad, tensión y agobio que aparecen en anticipación a la semana laboral. En Estados Unidos, el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) documenta el mismo patrón: la ansiedad puede sostenerse sin que exista una amenaza presente, y el tiempo libre no siempre alcanza para interrumpirla. Dos ejemplos de una realidad que se extiende a todo el planeta.PUBLICIDADEl fenómeno tiene nombre propio, ansiedad anticipatoria, y un dato adicional: afecta incluso a personas que dicen amar su trabajo. La investigación de la Universidad de Exeter, dirigida por la profesora Ilke Inceoglu junto a un equipo del área de comportamiento organizacional, relevó a casi 600 personas y realizó entrevistas con 33 empleados de distintos sectores. Tanto en Europa como en Norteamérica, el mecanismo es el mismo: no se trata de pereza ni de falta de voluntad, sino de un proceso psicológico que la ciencia lleva años documentando.Un estudio de la Universidad de Basilea vinculó el estrés anticipatorio nocturno con una peor calidad del sueño antes del lunes (Imagen Ilustrativa Infobae)La ansiedad anticipatoria es la respuesta que da la mente ante una demanda futura, antes de que esa situación ocurra. El sábado puede convertirse, para algunas personas, en el comienzo de una cadena de pensamientos sobre reuniones, plazos, tareas pendientes o conflictos no resueltos. La tensión se activa por expectativa, no por un problema presente.PUBLICIDADUn estudio de la Universidad de Basilea, en Suiza, publicado en Journal of Sleep Research, documentó esa conexión con el descanso: niveles más altos de estrés anticipatorio nocturno se asociaron con peor calidad del sueño posterior. La investigación trabajó con personas con diagnóstico de depresión mayor, fobia social y un grupo sin patologías, y en los tres casos la anticipación del estrés predijo de forma consistente un descanso de menor calidad.Ese mecanismo ayuda a entender por qué la tensión puede instalarse en pleno fin de semana. La alerta mental no distingue si es sábado o lunes: cuando la mente empieza a procesar obligaciones futuras, el cuerpo responde como si esas situaciones ya estuvieran en curso.PUBLICIDADLa ansiedad anticipatoria puede instalarse en pleno fin de semana, incluso entre quienes dicen amar su trabajo, según investigaciones de la Universidad de Exeter y la Universidad de Basilea (Imagen Ilustrativa Infobae)En ese sentido, el estudio de la Universidad de Exeter registró que los trabajadores más jóvenes sienten el malestar con mayor intensidad que los mayores, y que la caída de energía del domingo por la noche es más pronunciada que la del lunes por la tarde, después de una jornada laboral completa. Pero eso no es todo; también identificó que el tiempo libre resulte más agotador que el de trabajo es una de las consecuencias más concretas de la ansiedad anticipatoria sostenida. La misma investigación identificó al correo electrónico durante el fin de semana y a las tareas inconclusas del viernes como los principales disparadores del malestar.PUBLICIDADCuándo se vuelve un problema que merece atenciónEl Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos señala que la ansiedad puede sostenerse incluso cuando no existe una amenaza inmediata, con efectos concretos sobre el descanso, la concentración y la capacidad de desconexión. Para algunos trabajadores, el lunes llega con una fatiga que empezó el sábado












