Escucha este artículoNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 30 ago 2026 - 07:00Cada verano los conductores repiten los mismos gestos al volante: bajar la ventanilla antes de encender el aire acondicionado, aparcar donde haya hueco sin tener en cuenta el sol, dar por hecho que la batería solo falla con el frío o pensar que un trayecto corto no pasa factura al motor. Son hábitos que simplemente se transmiten de generación en generación sin cuestionamiento previo, aunque no siempre responden a la realidad mecánica del vehículo, conllevándole un peor mantenimiento.Ante la repetición de estas creencias, Midas, una cadena líder en el cuidado del coche, ha analizado los mitos más habituales del verano al volante para separar lo que dicta la lógica de lo que confirma la ingeniería. Un ejercicio que, según la compañía, ayuda a evitar averías innecesarias y a alargar la vida útil de componentes clave del vehículo."Todos los años vemos entrar en el taller vehículos con problemas que se podrían haber evitado si el conductor hubiera conocido mejor su coche", explica Francisco Javier Fuentes, formador de Midas España. Continúa expresándose que "no se trata de mala fe, sino de costumbres muy arraigadas que nunca se han puesto en duda". Concluye afirmando que su trabajo también consiste en "explicar el porqué de cada recomendación", haciendo una labor de prevención y no se centran únicamente en reparar.Seis mitos extendidos a revisar por los conductoresAntes de ponerse a las manos de un levante, revisar algunas ideas preconcebidas puede ser una buena idea para poder circular con la máxima seguridad y reducir el consumo. Así, la siguiente lista son algunos consejos:Bajar la ventanilla enfría el coche antes que el aire acondicionado: esto es cierto solo durante los primeros segundos. En un vehículo que ha permanecido al sol, el interior puede superar los 60 ºC, y abrir las ventanillas ayuda a expulsar ese aire acumulado con rapidez. Pero pasado ese primer momento, mantenerlas abiertas en marcha aumenta la resistencia aerodinámica del vehículo, obligando al motor a hacer más esfuerzo y eleva el consumo de combustible. La recomendación de los expertos es ventilar unos segundos con las puertas abiertas antes de arrancar y, una vez en marcha, cerrar las ventanillas y activar el aire acondicionado.El aire acondicionado dispara el consumo de combustible: el sistema sí exige un sobreesfuerzo al motor, pero su impacto real en el consumo es mucho menor de lo que se suele pensar, sobre todo en trayectos por carretera, donde el efecto de la resistencia del aire con las ventanillas bajadas puede llegar a ser más determinante. Además, un aire acondicionado en buen estado, con el filtro de habitáculo limpio y la carga de gas correcta, trabaja de forma más eficiente y reduce ese sobreconsumo.La batería solo da problemas en invierno: el frío es su enemigo más conocido, pero el calor también acelera su desgaste. Las altas temperaturas incrementan y aceleran la corrosión de los componentes de la batería, lo que reduce su vida útil de forma silenciosa durante los meses de más calor. Muchos conductores no detectan el problema hasta que, ya en otoño, al coche le empieza a costar más arrancar. La recomendación es comprobar el estado de carga y los bornes antes de la temporada estival.Si apenas se usa el coche, no necesita revisión: muchos conductores reducen sus desplazamientos en verano y asumen que un coche parado o poco usado sufre menos. En realidad, los trayectos cortos e intermitentes no permiten que el motor alcance su temperatura óptima de funcionamiento, lo que favorece la acumulación de residuos de combustión y puede afectar a componentes como la batería o los neumáticos, que se deforman con la inactividad prolongada. Por ello, los tramos cortos pueden ser un buen uso para mantener activo el coche.Aparcar al sol solo afecta a la pintura: Las altas temperaturas prolongadas también aceleran el envejecimiento de las gomas y plásticos del motor, resecan las juntas y pueden afectar a la presión de los neumáticos, que aumenta con el calor del asfalto. Buscar sombra o utilizar un parasol no es solo una cuestión estética, sino que ayuda a preservar el estado general del vehículo.Circular con el depósito casi vacío no tiene consecuencias: en la mayoría de coches actuales, la bomba de combustible se refrigera y lubrica con el propio carburante que la rodea. Circular de forma habitual casi en reserva la obliga a trabajar con menos margen y puede acelerar su desgaste, un efecto que se agrava en verano, cuando las altas temperaturas someten a todo el sistema a un estrés añadido. Conforme a los criterios de