El pasado mes de julio, la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia tomó una decisión histórica. Nunca antes había multado a un influencer y decidió empezar a lo grande. Sancionó de una tacada a Ibai Llanos, a Jordi Wild y al humorista Nachter (entre los tres suman más de 129 millones de seguidores) por haber infringido distintas normas de la legislación audiovisual española. El golpe fue de apenas unos miles de euros, pero sentó un precedente para el regulador español. Aunque la iniciativa, en realidad, partió de una pequeña asociación de consumidores que se ha convertido en el gran vigilante de los influencers españoles.
Tras las reclamaciones que provocaron las multas está la Asociación de Usuarios de la Comunicación, un escueto equipo que en los últimos tiempos ha puesto el foco en la comunicación en redes sociales. En este tiempo han revisado más de 50.000 anuncios y solo en 2025 actuaron en 250 casos por distintas infracciones. Por eso, ahora que tanto se está hablando de la caída de los influencers, ellos dudan mucho de esa realidad. Lejos de estar cayendo, aseguran, la inversión y el peso de estos canales cada día son mayores.
"Es verdad que desde hace unas semanas no para de hablarse de esto. Es interesante porque hay casos en los que parece que sí que están perdiendo seguidores de forma significativa y se han cancelado algunas campañas. Pero más allá de estas excepciones, no hay señal alguna de que se vaya a pinchar la burbuja", cuenta Alejandro Perales, presidente de la AUC. "El influencer marketing está más de moda que nunca y las propias marcas han encontrado en este espacio un lugar en el que conseguir visibilidad de forma más barata y con menos cortapisas que en los medios tradicionales".






