0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLos veranos del Barça no dejan indiferente a nadie, y éste tampoco. El caso Julián Álvarez circula por los medios desde mayo, cuando el jugador declaró que quería cambiar de aires y disfrutar de su gran sueño profesional, que es jugar en el Barça. No lo dijo, pero el fútbol es como el chiste de Gila y el tipo que acusaba a Jack El Destripador con indirectas. “Alguien ha matado a alguien”, repetía cada vez que se cruzaban por el pasillo. De ese material de sobreentendidos y malentendidos está trufado al asunto, que por ahora sigue el mismo recorrido que los casos Nico Williams en 2024 y 2025. A punto de cerrarse el mercado, Julián sigue en el Atlético como Nico permanece en el Athletic, y los dos clubs echan las muelas con el Barça.Un interesante problema añade más pimienta a esta peripecia. El Barça ha perdido por el camino a Lewandowski, que a una edad tardía cumplió con creces su trayectoria azulgrana, y Ferran Torres, traspasado al PSG por 50 millones de euros. Ferran fue más discutido que amado por la hinchada. Nunca se estableció como titular indiscutible y sus mejores cualidades -potencia, desmarque, agresividad- cuadraban mal con las negativas: impaciencia, poca finura, largos periodos de sequía y frustración.Por el momento, Raphinha explora el puesto de ‘9’ con entusiasmo: dos partidos, tres golesEn la Liga, Ferran sólo anotó más de 15 goles en una de sus cinco temporadas en el Barça. No pasó de diez en ninguna de las cuatro anteriores. En términos generales no marcó diferencias, pero acudió al Mundial, marcó el gol de la victoria de España en la final contra Argentina y salió investido de héroe nacional. No dijo que quisiera abandonar el Barça, pero su gorra modelo MAGA fue todo un caso de elocuencia.El Barça le abrió la puerta con amabilidad y le deseó buena suerte. Así, sin el menor drama. Ferran Torres no es Iniesta, autor hace 16 años del otro mítico gol de la selección. El Barça no habría dejado salir a Iniesta ni a tiros. Era mucho más que un gran jugador. Era un favorito sentimental de la hinchada.Brazalete y trenzas definen la imagen de Raphinha esta temporada, convertido en el ‘9’Joan Monfort / Ap-LaPresseHa comenzado la temporada y Raphinha juega de teórico delantero centro, se supone que de manera circunstancial, aunque el Barça y Flick nunca pierden el gusto por la experimentación, generalmente con éxito. En 2022, Raphinha llegó al equipo con la etiqueta de extremo. Jugó en la derecha y en la izquierda, en medio de un fuerte debate sobre su rendimiento. Cerró la boca a sus detractores en la siguiente temporada, transformado en un delantero sensacional, con un motor incesante.Raphinha ha sido extremo, centrocampista, media punta y hasta lateral en alguna ocasión. Flick le prueba ahora como delantero centro, con todas las peculiaridades que se quieran, pero en la punta del ataque. Aunque la tradición, y probablemente la lógica, reclame para el Barça el ariete goleador de toda la vida, es un club que digiere mejor que ningún otro los experimentos.En el Barça se inició hace cuatro décadas la discusión sobre el falso nueve y el nueve de toda la vida, debate que persistió mientras llovían los títulos. A saber si Raphinha es capaz de cumplir con el primer mandamiento del puesto: marcar una cantidad satisfactoria de goles y evitar futuras controversias sobre las decisiones veraniegas del club.Por el momento, Raphinha explora el puesto con entusiasmo. Dos partidos, tres goles. Durante el Mundial se insinuó en los corrillos que el brasileño era carne de traspaso. No funcionó Brasil y tampoco Raphinha, lesionado en el primer partido. ¿Qué versión regresaría? Nunca se sabe después de un Mundial, que suele operar de manera muy diversa sobre el ánimo de los jugadores. Todo indica que Raphinha ha vuelto en un estado feroz, sin barreras mentales. ¿Delantero centro? No es fácil, pero no suena a experimento con gaseosa.
Experimento sin gaseosa, por Santiago Segurola
Los veranos del Barça no dejan indiferente a nadie, y éste tampoco. El caso Julián Álvarez circula por los medios desde mayo, cuando el jugador declaró que quería cambiar de aires y disfrutar de su gran sueño profesional, que es jugar en el Barça. No lo dijo, pero el fútbol es...










