Los mensajes que José Mourinho ha lanzado en estas primeras semanas en el Madrid han tenido a Vinicius como uno de sus destinatarios preferentes. Entre los dos quedó abierto un caso el pasado febrero, cuando el técnico, entonces en el Benfica, cuestionó su forma de celebrar un gol delante de la afición lisboeta justo antes del presunto ataque racista de Gianluca Prestianni al brasileño. El luso ha tratado de transmitir que, bajo su gobierno, la cuestión es sencilla: ahora es su jugador y, por lo tanto, cuenta con su defensa pública. Mou admitió hace unos días que el extremo puede mejorar su relación con la grada contraria, pero no vaciló en asegurar que sufre bullying de los rivales y desprotección de los árbitros. Esas palabras monopolizaron durante unas jornadas el relato sobre Vini; sin embargo, cuando el Madrid regresó este miércoles al Bernabéu, el atacante pudo confirmar que su realidad más allá del balón es más compleja. Un sector nada despreciable de su estadio le dedicó contra la Real Sociedad otra salva de pitos en cuanto el partido se torció mínimamente y él no acertó en una acción. Este domingo, ante el Málaga, vuelve a Chamartín (17.00, Movistar; Tchouameni y Endrick aún no están listos, y Cucurella se estrenará como titular). La situación enrarecida, e incluso viciada, entre el brasileño y una parte de la afición blanca viene desde finales de 2025. En cuanto el equipo entró en barrena, en las últimas semanas de Xabi Alonso, los silbidos hacia él han resultado habituales. El momento crítico se produjo en enero, tras la destitución del tolosarra y la eliminación copera en Albacete. El ensañamiento que sufrió esa tarde frente al Levante de un sector relevante de la hinchada forma parte de la historia, al menos reciente, del estadio. Y, desde entonces, la reprimenda le ha acompañado, en mayor o menor medida, en bastantes citas ligueras. Otro sector ha respondido con aplausos hacia él, pero la herida sigue abierta e ilustra el momento complejo que lo acompaña desde hace casi dos años. Casi el único momento de tregua con la hinchada ha sido en Champions, donde el jugador también evitó celebrar con la grada un tanto al Mónaco a los tres días de esa gran bronca. El desplome del Madrid la pasada temporada provocó los pitos contra muchos. No se libró ni Florentino Pérez en los días más crudos. Tampoco Kylian Mbappé, señalado de manera importante en el tramo final, ni Jude Bellingham. El enfado de la grada con el equipo no se ha apagado, según quedó demostrado este miércoles contra la Real. A la media hora y aún en empate, otra ráfaga de silbidos. Pero el único jugador concreto que recibió el reproche esa noche de pleno agosto y en el reinicio de un nuevo curso fue Vini. Mientras otros se libraron de la desaprobación individualizada pese a haber sido señalados hace poco, el brasileño siguió cargando con la censura de un sector descontento con él. Su falta de brillo en las dos últimas campañas y el desaire público a Xabi durante el clásico, que terminó de arruinar el proyecto del técnico, le han hecho perder puntos ante su particular tendido del siete. Ya antes de este episodio con el vasco, entre una parte importante de las bases se percibía una sensación de hartazgo con algunos comportamientos suyos en el césped. “Nunca hubiera sacado a Vinicius sin el gol. He pensado que sería un buen feeling para él sentir el cariño de la gente cuando la temporada pasada tuvo alguna vez un par de pitos”, explicó de una forma dulcificada el miércoles Mourinho, después de sustituirlo en el minuto 84 y esperarlo en la banda para hacerle una broma. Tras su diana y una gran asistencia a Mbappé, fue la ocasión de recibir una ovación para aliviar el azote previo. “Un par de pitos no hacen mal a nadie”, afirmó el portugués sobre los abucheos generales al equipo en otro momento de su comparecencia. Mientras este sector destacable del Bernabéu lo mantiene a raya, el club redobló este verano su apuesta por él con una renovación hasta 2032 y una subida de sueldo. Lejos de entender que la situación a la que se había llegado en las negociaciones (atascadas hacía meses y a falta de un año para que expirara la vinculación) era una oportunidad para buscar una salida, la dirección blanca insistió en el acuerdo. El cambio de temporada y entrenador no ha provocado el borrón y cuenta nueva de sus críticos. Desde que su rendimiento entró en una zona sombría, nada de lo que le ha ocurrido se puede desligar de la figura de Mbappé, con quien la mezcla sobre el campo sigue siendo un asunto pendiente para ambas partes. Este sábado, Mou, además de volver a apelar al valor del grupo, explicó que en este tipo de conexiones influyen dos factores: la calidad futbolística y la empatía personal entre ambos.ClasificaciónClasificaciónPTPJPGPEPP1BCN622002RMA622003SEV622004BET622005ALA42110ClasificaciónPTPJPGPEPP14CEL1201115VAL1201116MGA1201117LEV1201118ELC12011 LALIGA EA Sports Resultados Clasificacion Calendario
La compleja relación del Bernabéu y Vinicius: más de seis meses de pitos
El brasileño, que este domingo recibe al Málaga, sigue sufriendo silbidos de una parte del estadio blanco













