Cuando el rey Harald V de Noruega, fallecido este viernes en Oslo a los 89 años, sucedió en 1991 a su padre, Olaf V, reconoció que estaba “muy asustado”. Su progenitor se ganó el apelativo de Rey del Pueblo por su cercanía, y temió no estar a su altura. Después de 35 años en el trono, sin embargo, Harald es despedido en medio de un sentido agradecimiento.Supo simbolizar la unidad nacional consiguió mantener la relevancia de la monarquía al no perder el contacto con la ciudadanía. Su hijo, Haakon VIII, prestará juramento ante el Parlamento el próximo martes, y en su caso, el reto de preservar la cohesión de la nación le llega cuando su familia sufre una profunda crisis que ha repercutido en la institución. “Puede ser difícil reemplazar a un padre tan popular, pero es lo mismo que le pasó a Harald con el suyo. Cuesta años lograrlo del todo”, señala, por teléfono, Kjetil Alstadheim, editor político y comentarista del rotativo Aftenposten. Haakon ha sido un heredero popular y experimentado, dado que ha ejercido como regente durante las frecuentes bajas médicas de su progenitor. “Le ayudará la ola de empatía desatada por la muerte del padre”, sostiene, del que todavía se recuerda el discurso pronunciado en 2016 sobre lo que significaba ser noruego.“Fue seminal, porque dijo que todos lo éramos en la diversidad y la pluralidad cultural y de género”, señala Alstadheim. Haakon VIII le sucede cuando Noruega sigue encabezando las estadísticas internacionales de riqueza, igualdad, seguridad y salud. Pero el país, de 5,6 millones de habitantes -cerca de un 18% de los cuales es de origen inmigrante, según Statistics Norway- no es ajeno a las tensiones y desigualdades de otras democracias liberales. Gobierna la izquierda del Partido Laborista, y una formación de corte xenófobo, el Partido del Progreso, es la segunda fuerza parlamentaria.“Otra cosa son los desafíos familiares afrontados en los últimos años por la Casa Real”, advierte el mismo comentarista. El más íntimo es el estado de su esposa, Mette-Marit, que aparece ya como la reina consorte en la renovada web real. Convaleciente de un trasplante de pulmón, habrá que adaptar su agenda oficial. Tenía la simpatía de los noruegos por la dureza de su enfermedad, pero su estrecha relación con el fallecido pederasta Jeffrey Epstein ha escandalizado y es hoy la figura menos popular de la familia real. La muerte de Harald y el duelo nacional “han reducido la atención y el peso dado por los ciudadanos a ese escándalo, pero este no desaparece”, sigue diciendo Alstadheim. “No es que se perdone, pero cobran protagonismo otros aspectos de la nueva reina. Aunque ya veremos qué pasa cuando vuelva el día a día y la apelación de Marius”.Se refiere a Marius Borg Høiby, el hijo que Mette-Marit tuvo de soltera, condenado a 4 años de cárcel por dos violaciones. Se encuentra en arresto domiciliario con una tobillera electrónica, y el recurso de su caso se espera en breve. “Antes de ser rey, Haakon ha demostrado que sabía resistir. Han sido tiempos difíciles y ha habido turbulencias en la Casa Real, pero él ha logrado mantenerse estable y su presencia ha sido tranquilizadora para los suyos y para la monarquía”, afirma, en un mensaje de WhatsApp, Caroline Vagle, experta en realeza de la revista Se og Hor. Añade que esas cualidades “le servirán también como monarca”.Para Vagle, como rey, Haakon VIII “deberá unir al país y ser capaz de mantener la estabilidad, en especial en estos momentos de incertidumbre y pena”. Con la reina Mette-Marit dentro y fuera de manera intermitente de las labores regias, la nueva generación podría ayudar, pero los hijos de la nueva pareja real, la princesa heredera Ingrid Alejandra y su hermano, el príncipe Sverre Magnus, son veinteañeros y están estudiando. “Es importante que tengan la oportunidad de vivir otras experiencias y estar en otros lugares. Para la monarquía, que se formen es una inversión”, indica Alstadheim. En otras palabras, faltan manos, una situación similar al resto de las Casas Reales europeas, que han ido reduciendo el número de miembros activos a tiempo completo. El rey Olaf V, abuelo de Haakon, era viudo, “y hemos visto lo mucho que ha ayudado al rey Harald la presencia de su esposa, la reina Sonia, de 89 años”, recuerda el comentarista político.Harald y Sonia habrían cumplido 58 años de matrimonio este 29 de agosto. Alstadheim advierte de que mucho del trabajo diario de la monarquía no se ve, y lo que queda en la memoria popular “son los días nacionales, los discursos importantes o los eventos internacionales”. “Pero ahora esperas mayor visibilidad incluso, con las redes sociales y la inmediatez digital”, reconoce. En estas circunstancias, la princesa Marta Luisa, hermana de Haakon, sería de gran ayuda, pero ha sido apartada de los compromisos oficiales por su actual estilo de vida. Está casada con Durek Verret, un autodenominado chamán que dice tener naturaleza reptiliana y extraterrestre, y que podía curar la covid con un medallón, entre otras cosas.