El rey Harald ha muerto. �Viva el rey! La caracter�stica expresi�n ritual que tan bien define la continuidad del poder en toda Monarqu�a dado que el trono nunca queda vacante vuelve a hacerse realidad en una Noruega que, por un lado, llora a quien ha sido su soberano desde 1991, Harald V, fallecido a los 89 a�os de edad, y por otro saluda la etapa que se abre con su sucesor. El hasta ayer pr�ncipe heredero Haakon es ya el rey Haakon VIII -su bisabuelo Haakon VII fue el primer monarca de la era moderna de Noruega desde su independencia en 1905, aunque la Monarqu�a escandinava tiene una historia milenaria-. Aunque la proclamaci�n formal del nuevo titular de la Corona se producir� en unos d�as, cuando jure la Constituci�n ante las Cortes, Haakon es a todos los efectos rey desde el mismo momento de la certificaci�n de la muerte de su progenitor."Ser rey es algo para lo que no puedes prepararte por completo", afirm� en un documental de la cadena noruega TV2 en 2020, en el que habl� abiertamente de su trabajo y en el que advirti� que no habr� muchos cambios en cuanto al estilo de reinado de su padre. Al final de la entrevista, sin embargo, el entonces Heredero s� admiti� que tendr�a que llenar unos zapatos muy grandes cuando asumiera el cargo de rey: "Pero tengo que hacerlo a mi manera. No debo intentar ser otra persona que no sea yo mismo, entonces ser� un poco m�s f�cil". Asegur� que "probablemente" sea un rey distinto a su padre porque tienen "personalidades diferentes y somos personas diferentes, y podemos resolverlo de formas ligeramente diferentes".Haakon se sit�a al frente de la jefatura del Estado con 53 a�os. Y en unas circunstancias muy distintas de lo que pudo imaginar hace seis a�os. Entonces, la Monarqu�a gozaba de una aceptaci�n de alrededor del 75% -de las m�s altas de toda Europa-, la dinast�a era ampliamente respetada y �l como Heredero se sent�a profundamente querido. Hoy no es que la instituci�n est� en riesgo. Ni mucho menos. El 65% de los ciudadanos desean que Noruega siga siendo una Monarqu�a parlamentaria y hasta el 78% conf�an en que Haakon lo har� "muy bien" o "bastante bien" como rey, seg�n una encuesta realizada por InFact para Nettavisen y difundida a principios de marzo, en medio de uno de uno de los mayores vendavales para la instituci�n que tanto han afectado a su imagen -el procesamiento y posterior condena por violaci�n y otros delitos a Marius, hijo de soltera de la ya reina Mette-Marit e hijastro del propio Haakon que lo ha criado como si fuera un descendiente suyo m�s; y el esc�ndalo por las revelaciones de la profunda amistad de Mette-Marit con el ped�filo Jeffrey Epstein-.El problema es que los sondeos y la corriente de opini�n tambi�n revelan que se ha terminado la larga luna de miel de la Monarqu�a con los noruegos y que ahora exigen cambios, reformas, total transparencia, en medio de un escrutinio mucho m�s exigente. Algo que deber� abordar con audacia y solvencia el nuevo monarca para consolidar su reinado. Y, m�s delicado a�n, la misma encuesta reflejaba que s�lo el 31% de los ciudadanos ven capacitada a la esposa de Haakon para ejercer como reina. Despu�s de haberle perdonado durante d�cadas su pasado de excesos y de haberle dado su gran oportunidad de convertirse en una Cenicienta real, los noruegos ven colmada su paciencia por el comportamiento de una princesa ligera, poco comprometida con su estatus, irresponsable y a la que tambi�n se�alan directamente tanto de la mala educaci�n de Marius como de que sus delitos hayan salpicado de un modo tan grave a la Corona.La crisis reputacional le ha coincidido a Mette-Marit con su delicado estado de salud. En junio fue operada con �xito de un trasplante de pulm�n en el Hospital Nacional de Oslo (Rikshospitalet). La intervenci�n se debi� al agravamiento de la fibrosis pulmonar cr�nica que padece desde 2018. Estos meses, la esposa de Haakon ha permanecido totalmente apartada de los focos. Y sus escasas apariciones p�blicas han sido sus visitas primero a su hijo Marius a la prisi�n provisional donde permanec�a recluido, acompa�ada por el mismo Haakon, y �ltimamente al hospital para interesarse por la evoluci�n de su suegro Harald.Mette Marit, a la izquierda, y Haakon de Noruega, junto a la reina Mar�a de Dinamarca, en una imagen de hace un par de a�os.Rodrigo FreitasApEn la cuesti�n conyugal Haakon lo va a tener bien complicado. Pero �l dej� claro que no iba a dar su brazo a torcer. "Siempre la quiero en mi equipo". Con esas palabras zanj� meses atr�s las especulaciones y hasta demandas para que se apartara de su mujer por el bien de la instituci�n. "Creo que es significativo reflexionar sobre los cimientos que la princesa heredera y yo hemos construido. Nos basamos en algo s�lido. Llevamos juntos m�s de 25 a�os y lo hemos construido de una manera que nos mantiene unidos. Cuando uno se casa, es para bien y para mal", concluy� el �nico hijo var�n de los reyes Harald y Sonia ante las c�maras de la televisi�n p�blica noruega.La ventaja para Haakon, su ventana de oportunidad, como se�al�bamos, es que �l sigue manteniendo una alta popularidad, es un dirigente querido, alguien en quien los noruegos contin�an depositando su confianza. Y de ah� que sus primeros pasos como nuevo monarca vayan a ser decisivos para restaurar la da�ada imagen de la instituci�n y ensanchar otra vez la base de apoyos.Haakon Magnus naci� el 20 de julio de 1973 en el hospital Riskshospitalet de Oslo. Antes que �l, hab�a llegado a este mundo su hermana la princesa Marta Luisa. Pero entonces, aunque en 1971 se hab�a abolido la ley s�lica, la regulaci�n en el orden sucesorio respetaba la primogenitura cogn�tica con prevalencia masculina en el mismo grado -exactamente igual a lo que establece a�n hoy la Constituci�n en Espa�a-. De ah� que Haakon se convirti� en el Heredero en cuanto se ech� su primer llanto. Ya en 1990, un a�o antes de la subida al trono de Harald V, se enmendaron las leyes para establecer la primogenitura absoluta, pero sin car�cter retroactivo, por lo que los derechos de Haakon se mantuvieron asegurados.Haakon y Mette-Marit se conocieron en 1999, dos a�os antes de casarse, durante un festival de m�sica. �l dir�a que le "hab�a sorprendido la normalidad de la brillante sure�a" y que el hecho de que tuviera un hijo de casi tres a�os lo vio como un signo de que "no ten�a miedo a asumir compromiso y responsabilidad". Trascendi� que el pr�ncipe amag� con renunciar a sus derechos din�sticos si no pod�a llevarla al altar, extremo sobre el que �l mismo lleg� a confesar que fue una opci�n que nunca crey� seriamente que tuviera que abordar. Al muy respetado Harald, en todo caso, debi� de pesarle mucho las vicisitudes por las que �l hab�a pasado para casarse con la costurera Sonia -por m�s que lo �nico pol�mico en la biograf�a de la actual reina fuera su origen plebeyo-. Los recuerdos le ablandar�an y se trag� el sapo.Fruto del matrimonio son los dos hijos en com�n, la princesa Ingrid, ya nueva Heredera al trono, y su hermano, el pr�ncipe Sverre Magnus.Como dec�a Haakon, nada prepara para el hecho de encontrarse de un instante a otro convertido en rey. Sin embargo, �l s� tiene ampl�sima experiencia ya en tareas de Gobierno, dado que ha ejercido como regente en innumerables ocasiones. La primera vez que sustituy� a su padre fue en 2003, cuando Harald fue operado por un c�ncer de vejiga. Y, desde entonces, ha dado sobradas muestras de responsabilidad cada vez que le ha tocado hacer de monarca bis por convalecencias de su progenitor o ausencias temporales del pa�s, ya que en Noruega est� perfectamente establecido el sistema de regencias temporales, como en la pr�ctica totalidad de Monarqu�as europeas. Ello le ayudar� sin duda a Haakon VIII a asumir la m�s alta magistratura del Estado en este momento de luto en el que a los cortesanos les toca gritar bien alto "el rey ha muerto. �Viva el rey!".
Haakon VIII, un nuevo rey para Noruega con el reto de que su pueblo perdone a su esposa, Mette-Marit
El rey Harald ha muerto. �Viva el rey! La caracter�stica expresi�n ritual que tan bien define la continuidad del poder en toda Monarqu�a dado que el trono nunca queda vacante...











