No hay más tema que Ceuta en la política española. Tanto el Gobierno como el PP han decidido retrasar de forma indefinida anuncios de medidas o propuestas que tenían preparados para este arranque del curso político conscientes de que todo se quema rápidamente en el fuego de una crisis muy profunda que, un mes después, sigue desgastando al Gobierno y está aún lejos de resolverse. El martes el Consejo de Ministros aprobará un plan de emergencia con 165 millones que se sumarán a los del plan de recuperación más a medio plazo de 180 millones prometido en Ceuta por el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo.Esta próxima semana el Ejecutivo va a redoblar sus esfuerzos para intentar aplacarla desde el punto de vista humanitario, social, económico y político, y de nuevo el Consejo de Ministros volverá a estar dominado por Ceuta. Esta vez no serán solo medidas políticas, como el mando único de la semana pasada, sino un gran paquete de emergencia económica y de servicios básicos en el que, según fuentes del Gobierno, se aprobará una cantidad muy importante para una ciudad de 80.000 habitantes: 165 millones de euros para revitalizar la economía local y reforzar los servicios públicos. El equivalente de ese dinero en una ciudad como Valencia serían 1.650 millones, en Madrid, 7.200. Este dinero es para la emergencia del momento, y va al margen del llamado plan Ceuta de 180 millones, que el vicepresidente económico, Carlos Cuerpo, anunció que se ampliará y se está negociando con patronal, sindicatos y representantes de los sectores en la ciudad. Ese es un plan a largo plazo, y esto son medidas de emergencia para dar una salida rápida a la crisis y tratar de recuperar cuanto antes la normalidad.El paquete que se aprobará este martes supondrá una inyección directa en la economía de Ceuta de 80 millones de euros en los próximos cuatro meses, una cantidad que equivale al 4,1% de su PIB, y por tanto un volumen considerable, mientras otros 70 millones están preparados para gastarlos en 2027. La inyección económica directa, la más importante, alcanza así en un año y medio 150 millones de euros.Estas fuentes del Gobierno señalan que en ayudas directas a pymes y autónomos habrá 35 millones de euros y otros 15 millones para revitalizar el comercio y el turismo, que han sufrido un desplome importante en este mes de agosto, desde el salto masivo del 30 y 31 de julio.Este martes el Ejecutivo también aprobará un dinero extra para reforzar la educación, la sanidad y la justicia en Ceuta, una de las cuestiones más repetidas en las protestas de los vecinos, con 15 millones de euros.En La Moncloa insisten en que el Gobierno no está escatimando ningún tipo de recurso para superar la crisis, y aseguran que el problema no es el dinero ni la voluntad política, sino la gran dificultad logística de encontrar lugares que puedan servir para acoger a los inmigrantes y sacarlos de las calles, los montes y las playas de Ceuta. Esto último también ha recibido un empujón esta semana, cuando se han acordado nuevos espacios que ya se están habilitando con la idea de que en dos semanas no haya nadie durmiendo en las calles, y también se acelera el proceso de devolución con más agentes, la ayuda de Frontex y la posibilidad de que haya policías haciendo las entrevistas online desde fuera de Ceuta.Sánchez lleva desde el 31 de julio sin acudir a Ceuta, aunque ha estado allí la mitad de su Gobierno, algunos de ellos muchos días y varias veces, como la ministra de Inclusión, Elma Saiz. La imagen del presidente tiene un enorme desgaste en la ciudad, dominada desde hace 25 años por el PP. Sin embargo, el Gobierno reivindica que Sánchez ha sido el presidente que más veces ha ido a la ciudad autónoma (cuatro) en visita oficial —Aznar solo fue una vez en 2000 en campaña electoral, como candidato, y Rajoy fue como presidente en funciones en 2016— y sobre todo el que más dinero ha invertido. La Moncloa sostiene que en estos ocho años Ceuta ha recibido el doble de recursos que en la etapa de Rajoy. En transferencias directas, asegura el Ejecutivo, con Sánchez Ceuta ha recibido 428 millones, un 50% más que con Rajoy.Sánchez arranca el curso político este lunes con una entrevista en la Cadena SER y tiene un hito importante el jueves con una comparecencia en el Congreso sobre Ceuta. Este asunto, que en privado el Gobierno admite que no ha logrado gestionar bien, pese a los esfuerzos desde hace semanas por reconducirlo, ha reventado la agenda política y tiene a la oposición convencida de que puede ser la puntilla para Sánchez. “Esto puede ser su 1 de octubre, que fue lo que remató a Rajoy después de la corrupción”, resume un dirigente del PP recordando el procés, cuya mala gestión devoró la imagen del expresidente.Varios ministros y miembros del entorno de Sánchez consultados descartan esta idea y sostienen que una vez más el PP se precipita y no mide bien. “La crisis de Ceuta es grave, pero la vamos a resolver. Hemos tardado demasiado, es verdad”, admite un miembro del Gobierno. “Hemos perdido mucho tiempo discutiendo con la ciudad dónde los albergábamos, algo que no pasó en 2021, y la verdad es que después de lograr que se volvieran en pocas horas más del 90%, que fue lo más difícil, no dimensionamos bien el problema que quedaba. Pero se va a resolver, estamos poniendo todo para lograrlo, y el PP volverá a quedarse sin discurso. Aún van a pasar muchas cosas antes de votar”, remata.Sánchez y su equipo están preparando la comparecencia del jueves —para entonces esperan tener la crisis más enfocada aunque no resuelta— con el objetivo de demostrar que lejos de ser un problema, su buena relación con Marruecos, es la que ha permitido que el 90% de los que saltaron volvieran en pocas horas, algo que no ha sucedido en ninguna otra crisis migratoria europea. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, que es quien más información tiene, aseguró en el Congreso que nada indica que Marruecos impulsara este salto, y apuntó más bien a las redes y la manipulación de miles de personas a las que hicieron creer que la frontera estaba abierta, incluso con vídeos de discursos falsos de Sánchez, generados por inteligencia artificial. Albares habló de la “internacional reaccionaria” que se lanzó enseguida contra España, como si estuvieran esperando la noticia, y esa es una de las líneas que trabaja Sánchez para la comparecencia: esa alianza política de gobiernos de ultraderecha para intentar acabar con la última gran resistencia progresista europea, que lidera con el brasileño Lula ese intento por frenar la ola de ultraderecha que recorre los dos continentes. El Gobierno necesita cuanto antes volver a su agenda política, al gran debate ideológico, a la economía, a los anuncios de medidas progresistas y a la movilización de la izquierda. Pero para eso tiene que cerrar la crisis de Ceuta. Y no parece inminente, aunque las medidas de este martes con esos 165 millones intentarán acelerar la normalización. Mientras, la oposición parece muy cómoda en un asunto que tiene sus dos focos juntos: inmigración y un Gobierno agotado. El arranque se ha puesto muy complicado para Sánchez, mucho más que el del año pasado, cuando la masacre en Gaza hizo que recuperara mucha fuerza política mientras Feijóo se enredaba en sus posiciones ambiguas. Las próximas semanas determinarán si esta crisis es de fondo y con consecuencias electorales o se trata de otro episodio duro pero con posibilidades de solución. La gran diferencia ahora con otros agujeros de los que el Gobierno supo salir airoso es que las elecciones empiezan a estar realmente cerca.
Sánchez destina otros 165 millones a recuperar Ceuta y aplacar una crisis que altera el nuevo curso
El Consejo de Ministros aprobará este martes un paquete de medidas urgentes que incluye el 4% del PIB en ayudas











