Los ahogamientos mortales en los 280 kilómetros de playas que hay en Catalunya, de norte a sur, se suceden a lo largo de la campaña de baño, de mediados de junio a finales de septiembre. A pesar de los recursos invertidos en prevención, campañas de autoprotección, socorrismo, vigilancia y rescates, la mortandad en las playas por ahogamientos en el mar se ha cronificado. Entre 20 y 25 bañistas mueren ahogados cada verano. En las últimas seis campañas de baño (2021-2026), un total de 129 personas se fueron a dar un chapuzón en una playa catalana pero ya no regresaron.En lo que va de verano han muerto 21 bañistas ahogados en el mar. Seis más murieron antes del 15 de junio. La última víctima, un francés que se ahogó el miércoles en Tossa de Mar (La Selva).Una realidad compleja, en un contexto con estíos cada año más calurosos y por lo tanto más bañistas en las playas, con múltiples dramas individuales y un perfil mayoritario del ahogado en el mar: hombre mayor de 65 años.El segundo colectivo de riesgo son los jóvenes (hasta 30 años), que a menudo se exponen a situaciones de riesgo.Las cifras, recopiladas y analizadas por Protecció Civil de la Generalitat, son frías pero significativas. Si se echa la mirada más atrás, desde 2014, cuando se empezaron a guardar datos de ahogamientos de forma unificada, el número de decesos es similar. “Como es un goteo, infernal, queda más diluido y no crea tanta alarma social. Pero no tenemos otro riesgo en Catalunya con un número tan elevado de víctimas mortales, año tras año”, subraya Joan Ramon Cabello, subdirector de Prevenció de Protecció Civil de la Generalitat.El objetivo del plan, con la implicación también de socorristas y del SEM, es reducir las víctimas: 21 este veranoHay que tener en cuenta también los bañistas heridos, una parte de carácter grave, que son rescatados con vida o reanimados sobre la arena. En lo que va de verano, 34 heridos. También hay que sumar los bañistas ahogados antes y después del verano, cuando no hay vigilancia en las playas: 13 víctimas en 2025, 6 en lo que va de 2026, a la espera de lo que pase a partir del 15 de septiembre, cuando se retiran los socorristas.No hay resignación ante la cronificación del problema. Con la intención de buscar mejoras y plantear nuevas acciones, Protecció Civil está liderando un grupo de trabajo donde están presentes todos los actores implicados: las empresas dedicadas a prestar el servicio de vigilancia y socorrismo en las playas, competencia de cada ayuntamiento (70 municipios costeros en Catalunya); los profesionales del socorrismo y la federación catalana; el Servicio de Emergencias Médicas (SEM); Bombers y Mossos d’Esquadra.El objetivo del plan, con la participación también de algunos de los municipios que mejor están trabajando y del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, reducir el número de víctimas. “No nos resignamos, lo tenemos que atacar por tierra, mar y aire. Para nosotros es muy importante, por esta razón destinamos tantos recursos. Le damos una importancia de primer orden”, destaca Cabello (Protecció Civil).El trabajo coordinado, que empezó en 2023 y se ha reactivado este año, está afrontando uno de los desafíos más complejos: la homogeneización del servicio de vigilancia y socorrismo en las playas. Se trata de consensuar unos criterios básicos para tener una referencia acerca del número de socorristas o torres de vigilancia necesarias para vigilar un número determinado de metros de playa o los horarios del servicio de socorrismo, entre otros aspectos. Una guía para adaptar después a escala local las infraestructuras, los recursos y el personal.El ritmo de trabajo y el grado de entendimiento entre las distintas partes implicadas es bueno y se prevé que este otoño ya se definirán los criterios básicos. Ahora es una competencia municipal, responsabilidad muy delicada que deben de afrontar los ayuntamientos, con tamaños, recursos y kilómetros de playas dispares. No existe en la actualidad ninguna norma común para todos los municipios que regule un servicio que adjudican los ayuntamientos cada verano a media docena de empresas e instituciones especializadas, como la Cruz Roja.Criterios básicos en fase de consenso, horarios, número de socorristas o puestos de vigilancia en playas“La vigilancia en las playas se siguen rigiendo por una ley del Estado de los años 70 del siglo pasado. Hay empresas que funcionan bien y otras que no tanto. Llegan socorristas de otras partes del Estado con titulaciones que no son válidas para trabajar en Catalunya”, advierte Albert Calabuig, expresidente de AECSA (la patronal catalana de salvamento acuático), con 50 años de experiencia. “Hay playas con una distancia de más de un kilómetro entre torres de vigilancia, es intolerable. Seguimos tentando la suerte”, añade.El grado de sensibilidad de cada ayuntamiento, si ha sufrido más o menos ahogamientos o el presupuesto municipal marcan el volumen de recursos dedicados. “Falta una visión territorial y establecer parámetros estandarizados”, subraya Pablo Martín Epifanio (URV), experto en proyectos de socorrismo acuático.La nueva norma, cuando la apruebe la Generalitat en base a los criterios ahora en fase de desarrollo, la deberán cumplir todos los municipios con playa. También se deberá definir cómo se acompaña a los ayuntamientos para que se adapten paulatinamente al marco legal. La idea es ayudarlos con subvenciones. “Si incrementamos el número de profesionales que se dedican al salvamento, seguro que lograremos evitar más muertes”, sostiene Cabello (Protecció Civil).Otro de los factores a tener en cuenta es que con la emergencia climática y veranos cada año más calurosos, el número de bañistas en las playas no ha dejado de crecer. Si las temperaturas siguen al alza, la previsión apunta a un uso más intensivo de los arenales y del mar, sea en la Costa Brava, la Costa Daurada o el litoral de Barcelona. Protecció Civil ha comprobado que muchos de los ahogamientos se producen con olas de calor.A pesar de que no existen datos del volumen de bañistas, el incremento de usuarios en las playas es uno de los factores cuando se analiza la cronificación. “Es cuestión estadística, cuantas más personas vulnerables tienes en las zonas de baño, más probabilidades de que se produzca un accidente. Pero no nos resignamos a que haya muertes, si se trabaja se puede mejorar. Los bañistas han ido aumentando, pero las muertes se mantienen estables”, explica Cabello.“Cuantas más personas vulnerables tienes en las zonas de baño, más probabilidades de que hayas un accidente”La Costa Brava, con 51 bañistas ahogados, y la Costa Daurada (49), concentran el 78% de las víctimas; se atribuye a la mayor afluencia de bañistas en dos zonas de gran impacto turístico. La costa de Barcelona registró en el mismo período (2021-26) un total de 28 fallecidos.El grupo de más riesgo, las personas mayores, es el que más preocupa. El análisis de los datos de los seis últimos veranos es concluyente. De las 129 personas fallecidas por ahogamiento en el mar desde 2021 en Catalunya, casi el 60%, un total de 76 bañistas, tenían más de 65 años. La gran mayoría (102), el 79%, eran hombres.Muchos eran personas con patologías previas o que se confiaron en exceso porque conocían bien la playa. El calor, por los mareos o desmayos, es otro factor. A pesar de que cuando se ahogan en el mar niños y adolescentes tienen un enorme impacto social, como sucedió en junio en Tarragona, solo el 5% de las víctimas mortales (2021-26) eran menores.Un problema de salud pública que afecta a todo el litoral españolA pesar de que no todas las comunidades autónomas invierten los mismos recursos para fomentar la prevención o reforzar la vigilancia y el socorrismo en las playas, es un problema que se reproduce en toda la costa peninsular: 241 personas fallecieron ahogadas en las playas españolas en 2025, según el Informe Nacional de Ahogamientos (INA), que apunta a “un problema de salud pública”. La Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo alerta de “una década en rojo (2015-25), la consolidación de la crisis de los ahogamientos en España”. Andalucía, con 500 kilómetros de playas (casi el doble que Catalunya) se situó en 2025 como la comunidad autónoma con más muertes (81). La cifra incluye todos los medios acuáticos: además de las playas, con la mayoría de accidentes, aguas interiores (pantanos o ríos) y las piscinas (particulares y públicas). En Catalunya fallecieron ahogados el verano de 2025 cuatro bañistas en aguas interiores y cuatro más en piscinas. Si se suman las playas, murieron ahogadas 41 personas en medios acuáticos.La cifra se ha disparado este año en las piscinas, con 11 muertos (7 eran mayores de 65 años), más de la mitad en julio. Además de mejorar la vigilancia de las playas, para Protecció Civil existe otra gran línea estratégica: reforzar la cultura de autoprotección de los bañistas a través de campañas de información y sensibilización dirigidas a toda la población, con especial atención a los colectivos de riesgo. La Generalitat ya trabaja en una gran campaña para el próximo año.
Los ahogamientos mortales en las playas catalanas se cronifican
Protecció Civil trabaja en homogeneizar el socorrismo para una nueva normativa







