En el marco de un nuevo aniversario de la División Perros, la Policía de la Ciudad presentó una obra sin precedentes para la fuerza porteña: el Centro de Crianza, Entrenamiento y Habituación de Cachorros 8 de julio, ubicado en el Pasaje Chonino 3704, en el barrio de Palermo. La calle lleva el nombre del perro policía que murió luego de ser atacado por dos delincuentes en 1983 (ver recuadro). La dependencia marca un cambio de paradigma en la preparación de los ejemplares que luego se integrarán a las tareas operativas de la Superintendencia de Orden Urbano. Históricamente, la división —heredada de la Policía Federal y con 94 años de trayectoria— dependía de la compra en el exterior o de donaciones de particulares para incorporar nuevos animales. La creación de este espacio propio busca lograr el autoabastecimiento y reducir costos significativos para las arcas públicas. “Esto es algo inédito y único. Por primera vez en la historia de la División Perros de la Policía de la Ciudad vamos a contar con canes desde el minuto cero, desde su primer día de nacimiento”, destacó el Comisario Leonardo Fernández, jefe de la División Perros de la fuerza de seguridad porteña, sobre la importancia institucional del desarrollo.