En Montevideo, una pareja contactó a la arquitecta Consuelo Saravia para que interviniera en la última etapa de obra 29 de agosto de 202600:013'minutos de lectura“Los clientes compraron un departamento en pozo y estaban por dar el salto de una vivienda muy chica hacia una de 300 metros cuadrados”, relata Consuelo Saravia, arquitecta argentina instalada en Montevideo, Uruguay, donde se ubica la propiedad. Los dueños, un matrimonio joven con dos niños pequeños, llegaron a ella con un pedido puntual: “Buscaban un interiorismo con carácter, no querían hacer algo genérico”. En el centro, un conjunto de bancos y mesas ratonas de madera dispuestas en diferentes alturas busca equilibrar la fuerte presencia del sillón.Manuel HeslopDesde el piso 10 del edificio, los grandes ventanales de piso a techo ofrecen vistas panorámicas de Montevideo y la rambla.“El interiorismo se fue construyendo a partir de observar cómo vivían, qué disfrutaban, qué necesitaban modificar. Fue un trabajo muy a la par y eso me encantó”, asegura Saravia. Punto de partida“Inicialmente me llamaron para hacer el interiorismo en el living y los tres dormitorios”. Pero a medida que se iban conociendo, fueron incorporando cambios importantes en la distribución y el uso de algunos espacios. “El hecho de que yo fuese arquitecta, además de interiorista, les dio mucha tranquilidad”, agrega.A la izquierda, el clásico sillón Eames (Más Infinito) marca el comienzo del espacio de lectura que la dueña de casa disfruta con vistas a la rambla. Al centro, la chimenea que incorporó Saravia al proyecto. “La revestimos en travertino para que se vea delicada y sutil”.Manuel HeslopTrabajo mucho la idea de que la obra sea un disfrute, que la pasen bien y no la vivan como un proceso pesado o tortuoso.”— Arq. Consuelo Saravia, a cargo del proyectoEl sillón se plantilló a vivo en base a un diseño que había visto la clienta (Consuelo Saravia Estudio) y fue tapizado en una tela belga antimanchas (Olesia Textil) que esperaron durante cuatro meses. Detrás, un primer vistazo a la cocina. A la derecha, obra de Martín EnricciManuel HeslopDurante la etapa de entrevistas y charlas iniciales con los dueños, Saravia conoció datos clave para el diseño del proyecto. Por ejemplo, que sus familias son numerosas y les encanta recibir invitados.Luminarias (Monoccino) de estilo japonés en diferentes tamaños y alturas. “Me costó mucho encontrarlas. Me gustó que las líneas tienen continuidad con el varillado de la cocina”. Mesa de roble pintada en color negro y sillas en verde musgo y madera (Olivia D).Manuel Heslop“Fue un desafío conseguir un carpintero que tuviera una pieza gigante de roble para la mesa. Fue toda una obra de ingeniería, ¡hasta tuvimos que subirla con una grúa!”, recuerda con humor.Abrir la cocinaLa cocina, originalmente separada del living comedor, estaba por fuera del pedido inicial. “La que entregaba el edificio era muy fría, entonces les propuse ciertos cambios estéticos que aportaran calidez y conexión con el área social”, cuenta.En alacenas y debajo de la barra se trabajó con un varillado artesanal, en contraste con el color crema del resto del mobiliario. “La idea era lograr un diálogo con los pisos del living, que visualmente haya una unión”. Banquetas en hierro negro y madera, traídas de España.Manuel HeslopUno de los primeros cambios fue reemplazar la carpintería original por una puerta corrediza en hierro y vidrio. “Para una familia que cocina todas las noches, la decisión de integrar la cocina al espacio social hizo que preparar la cena dejara de significar separarse de lo que estaba pasando alrededor”Comedor diario: mesa a medida en roble claro (Consuelo Saravia Estudio), sillas y banco de cuero (La Ibérica). Espejo oval que refleja el parque frente al edificio. Lámpara Tolomeo XL (Artemide).Manuel HeslopAnimarse al color“Lo primero que me dijo la clienta fue que no le gustaban mucho los colores”, cuenta la arquitecta. Aunque con el tiempo, empezaron a verse pequeños destellos de color que hoy le dan personalidad al departamento. En el sector de la TV, se diseñó un sillón en pana azul que se destaca de la paleta de neutros del resto del living.Manuel Heslop“Con el avance del proyecto apareció una faceta más libre y expresiva, donde se animaron a incorporar elementos que terminaron convirtiéndose en gestos muy personales”.Butacas individuales en crudo (La Ibérica), “tocho” de madera realizado por el artista uruguayo Krikor Abrahamian.Manuel HeslopAdemás de los muebles e intervenciones estructurales, Consuelo trabajó en la propuesta artística. “Para mí es muy importante que haya arte, que se apropien del espacio. No me gusta que todos los departamentos se vean iguales”, asegura. La arquitecta e interiorista Consuelo Saravia comenzó su camino profesional junto a Pablo Sánchez Elía. Hace 5 años se instaló en Uruguay con su familia y empezó de cero. Este fue su primer proyecto en la otra orilla.Manuel HeslopPara el estar, diseñó una biblioteca de madera que ocupa toda la pared: “Cuando hacés muebles muy grandes tenés que tener mucho cuidado para que no se te vayan de escala”. Mueble a medida (Ciroman) enchapado en roble y con iluminación LED oculta en los estantes. A la izquierda, obra de la artista Francesca Molinari a tono con el sillon.Manuel Heslop“Trabajé matemáticamente en la biblioteca: dibujé un patrón y lo di vuelta, para generar la armonía del espacio”.El espacio de los chicosDurante sus años en Buenos Aires, Consuelo tuvo una empresa de muebles de diseño para chicos, experiencia que tuvo presente a la hora de pensar en sus cuartos.La dueña de casa junto a su hijo más pequeño.Manuel Heslop“Las cosas para niños tienen que diseñarse a su escala para que la percepción del espacio sea más pequeña y se sientan contenidos”.En el cuarto del bebé, cama al ras del piso (Ikea), empapelado “Bajo el Mar” (Mercedes Costal). Luminaria de pared y textiles en tonos azules.Manuel HeslopEn el otro cuarto, todos los muebles fueron diseño de la arquitecta. “La idea era que todo estuviese a su altura: los dibujos de la pared, el escritorio para pintar, la cama”, resume.Empapelado con animales de la selva (Mercedes Costal), biblioteca con mesa de trabajo (Consuelo Saravia Estudio). Manuel HeslopPensado para vivirse, el cuarto del hijo mayor es, además, el espacio de juegos.Todos los muebles son del estudio.Manuel HeslopEspacio de calmaMesa de luz diseñada por el Estudio y laqueada en gris visón. Luminarias de pared (I Wish) y objetos deco (Zara Home).Manuel HeslopDe la ropa de cama a las lámparas y sillones, el blanco es el gran protagonista en la suite principal. Se acompañó de almohadones, mesas de luz y cortinas grises y dos únicos detalles en dorado que le dan personalidad.Sillón en lino blanco (Consuelo Saravia Estudio) y mesita en rosa viejo y dorado (Kave Home), haciendo juego con la luminaria de pared que compró la clienta en China.Manuel HeslopEn la pared, se utilizaron varillas para simular una boiserie francesa. “Te arma el espacio y le da ritmo”, asegura Saravia. Respaldo en madera y lino a medida. Ropa de cama en paleta de grises (Las Hounie), en diálogo con las mesitas de luz. Manuel HeslopPor Gabriela Díaz
Dar el salto: una pareja contactó a una arquitecta para pasar de un departamento mini a uno de 300 m2
En Montevideo, una pareja contactó a la arquitecta Consuelo Saravia para que interviniera en la última etapa de obra






