Córdoba fue escenario de un nuevo almuerzo de trabajo de la Fundación Mediterránea, en el que dos de los economistas de referencia del IERAL expusieron su lectura sobre el rumbo de la economía argentina a dos años del inicio del gobierno de Javier Milei. Marcelo Capello, vicepresidente de la entidad, centró su exposición en la cuestión fiscal y en el llamado "cambio estructural" que atraviesa el país. Gustavo Reyes, economista jefe del IERAL, analizó en cambio la sostenibilidad del programa económico y se detuvo especialmente en un dato que explica buena parte de la tensión financiera de las últimas semanas: la diferencia de tasas entre bonos soberanos con vencimientos antes y después de las elecciones de octubre, que funciona como un termómetro casi exacto del riesgo electoral que percibe el mercado.

Capello: equilibrio fiscal logrado, pero con desafíos pendientes

Capello arrancó su presentación describiendo una macroeconomía "relativamente bien", aunque con una microeconomía "muy heterogénea": desde noviembre de 2023 la producción consolidada subió cerca de un 5%, pero mientras sectores como la pesca, la energía, la minería y el agro crecieron con fuerza, la construcción y buena parte de la industria —en especial las ramas más protegidas del comercio exterior, como textiles (-40%) y minerales no metálicos (-24%)— sufrieron caídas pronunciadas. En el mercado laboral el saldo también es mixto: se perdieron 240.000 empleos formales en la industria y 80.000 empleos públicos, mientras crecieron el empleo informal (263.000 puestos) y el monotributo (161.000). "Lo que no cabe duda es que empeoró la calidad del empleo", señaló.