Entre las variadas expectativas que sembró el ministro de Economía el lunes, durante la presentación del programa financiero 26/27, se cuenta la de que la Argentina alcance la calificación de investment grade, o grado de inversión hacia finales de un segundo mandato del presidente Javier Milei, en 2031. Sería la más alta que haya alcanzado nunca el país respecto a la capacidad para cumplir con sus compromisos financieros. “A algunos les parecerá un poco ambicioso… No es una promesa, porque no depende de nosotros. Sí es un objetivo que creemos cumplible”, dijo Luis Caputo durante la larga exposición que compartió con el secretario de Finanzas, Federico Furiase, y el secretario de Política Económica, José Luis Daza, en el auditorio del ministerio de Economía. El ministro anticipó que el Gobierno había transmitido ese objetivo a las tres habituales calificadoras de riesgo crediticio -son S&P, Fitch y Moody's-, y que dos de ellas lo habían encontrado “difícil, pero lograble”. No sabemos qué dijo la tercera. El tema es de rabiosa actualidad. Este jueves vencieron US$ 4.300 millones de la deuda contraída por el mismo Caputo durante su paso por Finanzas en la gestión de Mauricio Macri -bonos Globales y Bonares- y reestructurada en 2020 en el gobierno de Alberto Fernández. El pago de capital e intereses se inició el miércoles y se completará este lunes. Según los registros de Finanzas, los compromisos restantes para 2026 alcanzan los casi US$ 15 mil millones y hay un excedente de US$ 3.700. En 2027 hay que pagar US$ 24.900 millones.