En una sociedad tan polarizada como la española, donde cualquier noticia sirve para atizarle a alguien, la venta a la baja de los derechos audiovisuales de la Liga F ha servido para que los recalcitrantes habituales del ni es fútbol ni es femenino desahucien la competición.DAZN se queda los ocho partidos de cada jornada en cerrado, y TVE y 3Cat cuatro en abierto, por tres temporadas y sin que se haya hecho público el importe, aunque ninguna televisión quiso pagar los cinco millones que la propia competición había fijado como precio mínimo. Cierto es que el valor de la venta no es una buena noticia, pero que el fútbol femenino tiene un potencial enorme es indiscutible, y no hay más que mirar a la liga femenina inglesa o norteamericana para corroborarlo. Contamos con una generación extraordinaria de jugadoras, somos campeonas del mundo y lideramos el ranking FIFA. Lo que necesitamos es convertir la competición en un negocio, y para obtener resultados distintos, habrá que hacer cosas distintas. Necesitamos encontrar nuestro modelo de negocio.El Consejo Superior de Deportes impulsó una liga profesional sin preocuparse de la hoja de ruta. Cuatro años y 42 millones de euros del contribuyente después, se dio dinero sin exigencia, algo demasiado habitual en España. Necesaria es también una mayor involucración de los grandes clubes. La apuesta del Eibar y del Deportivo de la Coruña por que sus equipos femeninos jueguen en Ipurua y Riazor envía un mensaje potente que otros equipos deberían seguir.Mucho se está hablando de la pérdida de talento de nuestra liga femenina, con la salida este verano de Alexia Putellas, Mapi León, Ona Batlle o Misa Rodríguez. Sin embargo, representa una gran oportunidad para mejorar el balance competitivo de nuestra liga, que es lo que le da emoción y crea afición. Aprendamos de los casos de éxito: la UEFA en 2019 decidió que la final de la Champions femenina dejara de jugarse en la misma ciudad que la masculina para ganar protagonismo e identidad propia. Funcionó. La Supercopa masculina se juega fuera de España y genera grandes ingresos, ¿por qué el estado de opinión es contrario a que la Supercopa femenina siga el mismo camino?Que la Liga F haya conseguido entrar en la quiniela es otra buena palanca para dar mayor visibilidad a la competición, además de ingresos. Como lo sería priorizar los horarios de los partidos, normalmente subordinados a la liga masculina. Toda involucración y colaboración de las jugadoras en activaciones, actos promocionales y contacto con la afición siempre será poca.La emisión en abierto de partidos ha aumentado la audiencia televisiva, y el abierto podría ir mucho más lejos. La Women’s Super League inglesa emite gratis en YouTube, para todo el mundo, cada partido que no compran Sky ni la BBC: pasó de 2,4 a 39,6 millones de visualizaciones en una sola temporada, y hoy tres de cada cuatro espectadores no son británicos. No ingresa un euro por ello, lo usa para vender después mercado a mercado. En España se da la paradoja de que Movistar paga por los derechos de la liga inglesa mientras la española quedaba desierta en primera ronda.Los derechos caros son consecuencia de haber construido antes una marca, nunca el punto de partida. Y hay que tener en cuenta que el 40% de los ingresos de la liga inglesa son los derechos comerciales, y los audiovisuales, el 16%. Barclays paga unos 15 millones de libras al año solo por dar nombre a la competición, más que todo el contrato de televisión de la liga inglesa.La operación anunciada con Gasol16 Ventures aportaría 55 millones en cuatro temporadas a cambio de hasta el 49% de los ingresos comerciales hasta recuperar la inversión, y del 35% después, hasta 2051. Podría lanzar el producto, pero una cuarta parte de los clubes se han opuesto y se desconoce cuándo llegaría el dinero y con qué condiciones.Cuando Alexia Putellas fichó por el London City Lionesses, un club fundado en 2019 que juega en un estadio de poco más de cinco mil localidades, los abonos de temporada se agotaron antes de que ella debutara. No se marchó a un fútbol mejor: se marchó a un sitio donde alguien había hecho los deberes. Ahora nos toca hacerlos a nosotros.Marian Otamendi, CEO de World Football Summit.