Las jugadoras del Barça ganaron el domingo la final de la Copa de la Reina de fútbol al imponerse por 3 a 1 al Atlético de Madrid. Cuatro semanas atrás ya se habían hecho con el título de la liga y este próximo sábado disputan en Oslo (Noruega) la final de la Liga de Campeones contra el OL Lyonnes. Ahora bien, ni siquiera un triunfo en la competición continental les permitirá disfrutar de una rúa por las calles de Barcelona para celebrar el éxito con los aficionados, a diferencia de lo que sucedió con el equipo masculino, que vivió un baño de masas en la ciudad el pasado día 11, a raíz del título de la liga española.PublicidadNo es una novedad. Rúas en Barcelona se han hecho muchas a lo largo de la historia, eso sí, sólo para hombres. Con la única excepción de 2023, cuando el 15 de mayo tanto el equipo femenino como el masculino del Barça la compartieron para celebrar los respectivos títulos de liga. En aquel momento, el equipo liderado por Alèxia Putellas y Aitana Bonmatí ya acumulaba una Liga de Campeones, ocho ligas españolas y nueve copas de la Reina, entre otros títulos, y el año 2021 había conseguido un triplete histórico, con liga, copa y Champions. El motivo de esta diferencia en las celebraciones es la invisibilización de las mujeres en el deporte, especialmente en los más masculinizados, una tendencia que empieza a cultivarse desde pequeños.¿Qué deportes practican los niños?El imaginario colectivo sobre el fútbol se refleja en los patios de escuela en los que el centro de la pista es el campo de fútbol ocupado por chicos que juegan mientras las chicas y personas a las que no les guste el fútbol están en los márgenes. Según datos del Consejo del Deporte Escolar de Barcelona (CEEB), el fútbol es la modalidad más practicada por los niños en edad escolar. En concreto, la temporada 2024-2025 un total de 10.670 niños jugaron a fútbol, de los cuales un 13% eran chicas y un 87% chicos. Pero esta dinámica no se mantiene en todas las disciplinas deportivas.El estudio La paridad entre sexos en el deporte en edad escolar de Barcelona elaborado por el CEEB en el año 2023 llega a la conclusión de que la participación femenina en deportes se incrementa año tras año: pasó de ser de un 29% en 2008 a un 43% en 2019. En general, los datos de participación deportiva escolar son bastante paritarios: un 43,2% de chicas y un 56,8% de chicos practican deporte en la escuela. Ahora bien, si se analiza la participación por franjas de edad, la más alta paridad es en las franjas de entre seis y nueve años y se incrementa la diferencia con los años en favor de los hombres.El estudio apunta que, en Barcelona, hay muy pocas actividades en las que se alcance la paridad. Por ejemplo, en competición de fútbol, en 2019, el 93% eran chicos y el 7% chicas, en cambio en gimnasia (rítmica, artística y trampolín) el 98% eran chicas y el 2% chicos.PublicidadLos datos exponen que con el incremento de edad se diferencian cada vez más los deportes con mayor presencia femenina de los de mayor presencia masculina. Así, sumando todas las edades entre seis y 18 años observamos que de las 18 modalidades deportivas analizadas sólo siete son paritarias: baloncesto, hockey sala, cross, atletismo, bádminton y carreras de orientación. En cuanto a las federaciones, la paridad se reduce y sólo hay en el hockey sala, el atletismo, las carreras de orientación y la natación.La lucha por los derechos de las jugadoras de fútbolAunque el fútbol es un deporte que mayoritariamente practican hombres, las mujeres que han decidido dedicarse a él no han tenido las mismas oportunidades ni condiciones que los hombres. La brecha salarial y discriminación de la mujer en el mundo del fútbol ha reflejado históricamente el patriarcado más estructural. Hasta el año 2020 muchas jugadoras profesionales no tenían contratos como tales y cobraban el salario mínimo interprofesional. Los premios tampoco eran de las mismas cuantías, mientras la FIFA otorgaba 400 millones de dólares al mundial masculino en el año 2018, en 2019 el mundial femenino solo contó con 30 millones. Las jugadoras ni siquiera tenían derechos básicos como la conciliación, ni protocolos contra el acoso sexual.Después de que más de 80 futbolistas profesionales se sumaran a una huelga para denunciar las agresiones sexuales en el deporte y las condiciones precarias y desprotegidas de las jugadoras, consiguieron echar a los agresores de los vestuarios y pactar un nuevo convenio colectivo, que se materializó en 2025. Las retribuciones económicas, sin embargo, siguen a años luz que la de sus homólogos masculinos.Publicidad¿Dónde quedan las personas LGTBIQ+ en los deportes?La discriminación por razón de sexo no es la única que atraviesa la práctica deportiva y, en especial, el fútbol. Las personas transgénero, homosexuales y, en definitiva, disidentes de la dicotomía hombre-mujer heterosexual, han quedado excluidas del mundo masculinizado del fútbol. Por suerte, existen en Barcelona cada vez más proyectos que apuestan por una práctica deportiva realmente inclusiva. Es el caso del equipo de fútbol Dracs de Barcelona.Chris Pergon, presidente en funciones del equipo, afirma a Público que "el fútbol es, claramente, el deporte más hostil para las disidencias" y asegura que esto ocurre, "principalmente, en el fútbol masculino, porque en el fútbol femenino tienen mucho más abierto el tema de la sexualidad, hay lesbianas declaradas que son conocidas y no hay ningún problema, en cambio, en el fútbol masculino no". Pergon expone que mientras "el porcentaje de homosexualidad global siempre es del 10%, en el fútbol masculino esto no nos lo encontramos". Hasta el punto, que todavía hoy prácticamente no ha habido casos de jugadores varones que hayan declarado su homosexualidad.Chris Pergon (Drags de Barcelona): "El fútbol es, claramente, el deporte más hostil para las disidencias"Dracs se fundó hará casi ocho años y "es un espacio seguro y tranquilo donde poder jugar entre nosotros y donde toda la gente LGTBI se sienta bien, tranquila y no juzgada". Pergon narra que muchas personas del equipo que habían jugado antes al fútbol en equipos masculinos tradicionales no se sentían seguros, estaban en "espacios hostiles por los comentarios que escuchaban y las actitudes que veían". Pergon asegura que en su equipo también hay hombres cis heterosexuales que sienten que el ambiente en Dracs es mucho más acogedor y cómodo que el que se pueden encontrar en otros equipos.Dracs de Barcelona es uno de los equipos que participa en la Queers League, una liga creada para los equipos de fútbol LGTBIQ+ de Barcelona en la que, lejos de competir, hacen "piña" para "tener más fuerza" y, sobre todo, un espacio de juego en el que sí tienen cabida.También participa el club deportivo Panteres Grogues, el primer club LGTBIQ+ de Barcelona que se define como "una asociación sin ánimo de lucro abierta a todas las personas que quieran practicar actividades deportivas, culturales y de wellness en un ambiente libre de discriminación".En su web asegura que "todas las secciones del club son mixtas por defecto, excepto aquellas que se definen como FLINTA, un espacio específicamente creado para incluir a personas que se definen como mujeres, lesbianas, intersexuales, no binarias, trans y agénero. Esta organización asegura la inclusión y el respeto a la diversidad, a la vez que promueve espacios seguros para todos". ¿Será este el futuro de los deportes a todos los niveles?