Más de 114.000 pacientes estaban en julio pendientes de una intervención quirúrgica en la Comunidad de Madrid, una cifra récord. Es el undécimo mes consecutivo en que se rebasa la cifra de 100.000 personas. La espera quirúrgica estructural, aquella cuyo retraso es atribuible a la organización y los recursos disponibles, superaba las 87.000 personas, a pesar de que Madrid es la única autonomía en la que un paciente de la sanidad pública puede elegir operarse en el hospital privado regional que desee con el que exista un concierto para su derivación. Más de 17.000 pacientes superan los tres meses de demora y 1.000, los seis meses.España tiene en las listas de espera uno de los problemas recurrentes de la sanidad pública. Aunque la imagen que dan del servicio no es siempre certera y las autonomías cuentan con muchas fórmulas para maquillar sus datos, siguen siendo un buen termómetro de su funcionamiento. La pandemia interrumpió abruptamente la reducción progresiva de los tiempos de espera. España se ha ido estabilizando en cifras mucho peores que las previas a la covid, hasta llegar al récord de más de 853.000 pacientes que a finales de diciembre, fecha de los últimos datos ministeriales, engrosaban la lista de espera quirúrgica.Madrid puede exhibir mejores datos que otras comunidades y que el conjunto del país. Es la comunidad en la que un paciente debe esperar menos días para ser operado, menos de la mitad de la media nacional, con una de las tasas más bajas de retraso por cada mil habitantes. Pero el empeoramiento de las listas demuestra que el problema no se está gestionando bien. La cifra de quienes aguardan una intervención ha aumentado un 22,1% en un año. Desde que Isabel Díaz Ayuso llegó a la presidencia regional hace siete años, el incremento llega al 51,8%, mientras la población madrileña ha crecido un 7,2%. Madrid es una de las comunidades que más ha desarrollado el modelo de colaboración público-privada en la gestión hospitalaria. Una docena de centros han sido construidos por empresas privadas a cambio de gestionarlos un tiempo determinado. Las ventajas de este modelo que publicita el Gobierno regional se tienen que traducir en eficacia para el ciudadano.Evitar que se deteriore la sanidad pública, uno de los pilares de nuestro Estado de bienestar, ha de ser completamente prioritario para cualquier político, sea cual sea su ideología o su posición sobre el grado de participación privada necesaria en servicios universales. El aumento de las listas de espera es una de las señales más visibles de una descapitalización del sistema. Y es una de las cuestiones que más influyen en el creciente descontento de los ciudadanos con la sanidad pública que vienen reflejando las encuestas. En Madrid no se está frenando este deterioro, sino todo lo contrario.
Lista de espera récord en Madrid
El número de ciudadanos pendientes de una operación no para de crecer y pone en cuestión la gestión sanitaria del Gobierno de Ayuso






