China ha elevado este sábado a siete el número de muertos por la gigantesca riada que arrasó el miércoles el puesto fronterizo de Gyirong, en el Tíbet, y ha situado en 554 el de desaparecidos. El nuevo balance se conoció horas después de que los primeros profesionales de rescate alcanzaran la zona más afectada, hasta entonces prácticamente inaccesible por la destrucción de las carreteras, la acumulación de barro y el riesgo de nuevas avenidas de agua. Mientras, en Nepal, las cifras también continúan aumentando. Ya son al menos 626 las víctimas mortales y 2.426 los desaparecidos en ese país del Himalaya, de acuerdo con el último recuento de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres. Asumiendo que las cifras de ambos países no se solapan, ya que no hay constancia de una lista unificada, la tragedia suma al menos 633 fallecidos y 2.980 personas aún sin localizar.El último desglose disponible eleva a 777 el número de extranjeros sin localizar a ambos lados de la frontera, 517 en Nepal y 260 en el Tíbet. La Junta de Turismo de Nepal ha informado de que ha localizado a dos de los tres españoles que se encontraban en paradero desconocido, precisando que están en comunicación con las autoridades pero que aún no han sido rescatados, recoge Efe. 01:19Reconstrucción del desastre entre Tíbet y NepalLiu Maolin, responsable de una unidad de operaciones del equipo de rescate chino, describió el lugar a la Televisión Central de China (CCTV): “Los edificios que había dentro de la zona alcanzada por el alud han quedado prácticamente arrasados. No se distingue la silueta de ninguna construcción. El suelo está cubierto por una gruesa capa de barro y cascotes”. Por su parte, un responsable del destacamento de bomberos de Lhasa aseguró a la agencia estatal de noticias Xinhua que se trata “del rescate más difícil al que nos hemos enfrentado”. Más de 2.100 efectivos participan ya en el dispositivo chino, aunque solo una parte ha podido internarse en la zona más golpeada. Las autoridades afirman haber despejado algo más de un kilómetro de carretera, pero el tramo final hasta el puesto fronterizo ha desaparecido por completo. Allí donde discurría la vía quedan ahora el cauce del río y paredes escarpadas, según la policía armada, que espera la llegada de ingenieros y maquinaria pesada.Por otra parte, el riesgo de una segunda riada sigue condicionando las operaciones. El peligro se agravó el viernes, cuando un dron militar detectó un nuevo desprendimiento de unos 50.000 metros cúbicos de hielo sobre el lago de barrera formado por la acumulación de escombros tras el alud del miércoles. Pero el riesgo ha disminuido desde entonces: imágenes de satélite analizadas por el Ministerio de Recursos Hídricos chino muestran que el embalse ocupaba este sábado 99.000 metros cuadrados, un 17,5% menos que el jueves, y que está desaguando de manera natural. Las autoridades mantienen radares y drones operativos las 24 horas, aunque vigilan también una segunda acumulación de agua al pie del glaciar, de más de 120.000 metros cuadrados y profundidad desconocida. La mejora relativa de las condiciones ha permitido continuar la búsqueda y acelerar la reapertura de la carretera. El sábado por la tarde (hora local), la maquinaria había conseguido avanzar hasta aproximadamente 1,5 kilómetros del puesto de Gyirong, donde más de medio centenar de efectivos buscan supervivientes entre el barro y los bloques de piedra. Según la CCTV, la masa de hielo, rocas y sedimentos recorrió el miércoles por la mañana unos 20 kilómetros y descendió cerca de 3.300 metros antes de alcanzar Gyirong. Después, la monstruosa riada siguió río abajo hacia Nepal. Según la reconstrucción oficial, la avalancha tardó apenas siete minutos en llegar al puesto fronterizo, a una velocidad media estimada de 50 metros por segundo. En Nepal, el mal tiempo ha vuelto a limitar este sábado los vuelos de los helicópteros que tratan de llegar a las poblaciones aisladas. Las autoridades mantienen la estimación de que más de un centenar de personas siguen atrapadas en el túnel de una central eléctrica del distrito de Rasuwa, donde las labores de rescate avanzan entre capas de barro de hasta un metro y medio. El Gobierno nepalí ha rectificado parcialmente su negativa inicial a recibir ayuda exterior. Katmandú, ha especificado el Ministerio de Exteriores, no solicita equipos extranjeros convencionales de búsqueda, pero sí especialistas en rescates subterráneos, identificación genética y conservación de cadáveres. Además, ha pedido a China y la India puentes prefabricados para sustituir una veintena de pasos destruidos por la riada. El Ministerio de Finanzas nepalí ha asegurado que el país necesita al menos 4.000 millones de dólares para las labores de reconstrucción. La Federación Internacional de la Cruz Roja calcula que al menos 93.000 personas necesitan asistencia urgente.
La catástrofe del Himalaya deja más de 630 fallecidos, mientras los equipos de rescate alcanzan el núcleo de la tragedia en Tíbet
Casi 3.000 personas continúan desaparecidas a ambos lados de la frontera y persiste el riesgo de nuevos desprendimientos y riadas. Nepal ha localizado a dos de los tres españoles incomunicados












