Fermín Cabanillas |

Colliure (Francia) (EFE).- Solo hay que caminar unos metros en el cementerio de Colliure, en el sudeste francés, para llegar a la tumba de Antonio Machado, donde reposan los restos del escritor sevillano y su madre, Ana Ruiz, que, casi 90 años después, sigue siendo lugar de peregrinaje de cientos de personas cada día para mostrar sus respetos al escritor.

La tumba está en un lugar preferente en la entrada principal del camposanto, un sitio que no es casualidad en un pueblo de 2.700 habitantes que tiene a Machado en su recuerdo como uno de sus vecinos más ilustres, a pesar de que solo estuvo allí entre el 28 de enero y el 22 de febrero de 1939, menos de un mes, pero su llegada, huyendo de las tropas franquistas, fue todo un acontecimiento.

Carta dejada en la tumba de Antonio Machado en el cementerio de Colliure (Francia). EFE/Fermín Cabanillas

Este pueblo costero a 39 kilómetros de la frontera española ha visto cómo su crecimiento ha terminando integrando su cementerio en su casco urbano, e incluso las señalizaciones no solo marcan cómo llegar hasta allí, sino que, directamente, señalan el camino hacia la “Tombe d’Antonio Machado”, que nunca está sola desde que el operario municipal de guardia abre sus puertas a las 8:00 de la mañana.