El mundo desarrollado vive una situaci�n desconocida y arriesgada a la vez. La semana pasada el Tesoro de Estados Unidos hizo un movimiento inesperado. Anunci� que el programa de recompras de Bonos del Tesoro norteamericano se iba a duplicar, desde los 2.000 millones de d�lares por operaci�n actuales hasta los 4.000 millones de d�lares. El anuncio fue, adem�s, dirigido a los tramos de deuda de m�s largo plazo, y en un contexto en el que el bono a 30 a�os lleg� a alcanzar el 5,3%, su nivel m�s alto desde 2007.Las reacciones no se han hecho esperar. �Est� actuando el Tesoro como sustituto de la Reserva Federal y aplicando un nuevo QE? �Existen problemas de liquidez o solvencia por parte del emisor m�s seguro del mundo? �Est� perdiendo el d�lar su condici�n de reserva de valor? Merece la pena coger un poco de perspectiva para analizar una situaci�n que, sin duda, es importante, aunque por el momento no de extrema gravedad.En primer lugar, debemos partir de la base de la vulnerabilidad que ya supone el endeudamiento p�blico en las econom�as m�s importantes del mundo. En esta columna ya hemos comentado -y analizado- la situaci�n de Jap�n, China, Francia, Alemania o el propio Estados Unidos. La rentabilidad exigida a los bonos est� creciendo en pr�cticamente todo el planeta, al calor de unos estados altamente endeudados y con modelos de d�ficit p�blicos estructurales sin perspectivas de mejora.Estados Unidos no es una excepci�n. Solamente este a�o tiene que afrontar unos vencimientos de deuda por valor de alrededor de 8 billones de d�lares y en 2027, seg�n Bloomberg, el pa�s norteamericano tendr� que hacer frente a 717.000 millones de d�lares solo en intereses de deuda. Estamos hablando de que el coste de servicio de la deuda est� en torno al 19% de los ingresos federales, y la Oficina Presupuestaria del Congreso -CBO- estima que este porcentaje se incrementar� hasta casi el 26% en los pr�ximos 10 a�os.Por lo tanto, existe una presi�n real sobre las finanzas p�blicas de las principales econom�as del mundo y, como hemos analizado en esta columna en varias ocasiones, esto conlleva que indicadores tradicionales de riesgo -como es el caso de la prima de riesgo- cada vez tengan menor validez objetiva.Nuevos mecanismos de transmisi�n de estr�s financieroLo realmente relevante a la hora de analizar los movimientos del Tesoro de Estados Unidos es lo que lleva ocurriendo en los �ltimos meses.Por una parte, en julio de este a�o, Jap�n y Estados Unidos coordinaron una intervenci�n en el mercado de divisas para frenar la depreciaci�n del yen. El yen hab�a llegado a aproximarse a 164 yenes por d�lar, m�nimos de hace varias d�cadas.Jap�n es una de las econom�as m�s intervenidas del mundo, con una abultada deuda p�blica y con uno de los bancos centrales m�s laxos en sus pol�ticas monetarias. Desde hace un a�o venimos advirtiendo de una situaci�n preocupante en la econom�a nipona, aunque hasta ahora quedaba restringida a un problema dom�stico.La acumulaci�n de desequilibrios que llevan a una depreciaci�n aguda del yen, sin embargo, lo llevan al plano internacional y lo convierten en un riesgo sist�mico. La raz�n es muy sencilla: Jap�n es el mayor tenedor extranjero de bonos del Tesoro estadounidense. Dado que el Banco de Jap�n est� inmerso en una pol�tica restrictiva, exist�a un riesgo real de que agentes financieros japoneses tuvieran que vender sus bonos estadounidenses -elevando a la baja el precio del bono y, por lo tanto, al alza su rentabilidad exigida- para adquirir activos denominados en yenes y, de esa manera, estabilizar la divisa.O, dicho de otra manera: el movimiento del Tesoro de Estados Unidos actu� como un cortafuegos para evitar que las necesidades de Jap�n a�adieran todav�a m�s presi�n sobre sus propios bonos.El segundo elemento relevante ha sido la posibilidad que abri� el Tesoro en el mes de abril para abrir nuevas l�neas swaps permanentes como Emiratos �rabes Unidos y algunos otros pa�ses del golfo. La l�gica es similar a la de Jap�n: evitar que un gobierno con un peso relevante sobre la deuda norteamericana tuviera que vender sus activos para hacer frente a desequilibrios internos.Finalmente, esta actuaci�n no se lleg� a ejecutar puesto que con las expectativas se produjo un movimiento suficiente para calmar a los mercados del Golfo P�rsico ante la situaci�n en Ir�n.La rentabilidad de los bonos es el s�ntoma, no la enfermedadEl mundo desarrollado vive una situaci�n desconocida y arriesgada a la vez. Por un lado, la inflaci�n no remite y las pol�ticas contractivas de los bancos centrales est�n teniendo un impacto limitado. Por otro, los desequilibrios acumulados durante d�cadas de expansi�n fiscal, junto con la baja percepci�n de riesgo de los bonos del Estado, han provocado una aparente estabilidad que ahora corre riesgo de romperse.Esto lleva pasando varios meses, pero hasta ahora hasta ahora no hab�a adquirido suficiente relevancia la posibilidad de que estos desequilibrios internos terminaran traslad�ndose al sistema financiero internacional, y m�s concretamente a la primera potencia econ�mica -y financiera- del mundo.Si el Tesoro solamente hubiera aumentado el volumen m�ximo de recompras, estar�amos ante una actuaci�n coyuntural para equilibrar la curva de tipos en sus tramos y corregir desequilibrios temporales. Pero el conjunto de actuaciones conduce a percibir un mayor riesgo sobre la sostenibilidad de las finanzas p�blicas que el que descontaba actualmente el mercado.Las perspectivas, desde el punto de vista de los bancos centrales, son las siguientes: Goldman Sachs descuenta una subida de tipos en Jap�n, el BCE tambi�n podr�a subir tipos en lo que queda de a�o, y la FED mantiene un discurso m�s abierto. En ninguno de estos casos parece cre�ble -ni deseable -un cambio de estrategia hacia la laxitud en la pol�tica monetaria. Solamente China est� inyectando liquidez en su sistema.La buena noticia es que, por el momento, con la gesti�n de las expectativas est� siendo suficiente. En la operaci�n de recompra del pasado 25 de agosto, los inversores ofrecieron al Tesoro 8.402 millones de d�lares de valor nominal en bonos, pero el Tesoro acept� �nicamente 1.191 millones, frente a un m�ximo de 4.000 millones. El resto fue absorbido por el mercado. De igual manera, los swaps con los pa�ses del Golfo tampoco ha sido necesarios ejecutarlos, mientras que la compra de yenes para Jap�n tambi�n tuvo un importe limitado -inferior a los 10.000 millones de d�lares.De igual manera, como vimos en la �ltima columna, Estados Unidos presenta unos fundamentales s�lidos y un d�ficit primario -excluyendo pago de intereses -ligeramente superior al 2% del PIB y con una evoluci�n positiva. Agosto suele ser un mes con menor liquidez en los mercados, y por eso cualquier se�al de los precios puede verse amplificada, especialmente en los tramos de muy largo plazo de la curva de tipos.Tampoco hay ning�n indicador de estr�s financiero que anticipe un empeoramiento s�bito de la situaci�n.La gran pregunta es si lo que est� ocurriendo en todo el mundo desarrollado no es s�ntoma de un problema mayor -la sostenibilidad de las finanzas p�blicas- que ha estado escondido bajo pol�ticas monetarias ultraexpansivas que no han permitido que salga a la luz hasta que sea muy grave.Daniel Rodr�guez Asensio, economista
El Tesoro de EEUU se convierte en el nuevo cortafuegos financiero internacional
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