Meter varios ingredientes en el vaso, pulsar un botón y esperar lo mejor no siempre da un buen batido casero. A veces queda demasiado líquido, otras parece un puré y, en cuanto nos despistamos con el azúcar, el sabor de la fruta desaparece por completo. Por eso merece la pena tener a mano una buena selección de recetas de batidos caseros, con combinaciones distintas y pensadas para que cada ingrediente tenga sentido.
La fruta madura es uno de los mejores puntos de partida, sobre todo cuando tenemos piezas que ya no están para lucirse en un frutero pero siguen estando estupendas por dentro. Con leche bien fría, yogur, bebidas vegetales o simplemente un poco de hielo podemos preparar mezclas muy diferentes. También hay sitio para el cacao, la avena, el helado y sabores tan reconocibles como el chocolate o la vainilla, porque no todos los batidos tienen que parecer una macedonia pasada por la batidora.
En este recopilatorio encontraréis batidos de frutas, propuestas con una textura más cremosa, combinaciones pensadas para aprovechar fruta, versiones que encajan en desayunos rápidos y otras que apetecen más a la hora de la merienda. Algunas son ligeras y sencillas; otras se acercan casi a un postre bebible. Esa variedad es precisamente lo que hace útil tener varias recetas juntas: podemos elegir según lo que haya en casa, el hambre que tengamos o las ganas de complicarnos.







