Venezuela, en plena luna de miel con EE.UU., se plantea abandonar la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), según ha avanzado la agencia Bloomberg. La decisión aún no es definitiva, pero el asunto ya se ha tratado directamente con funcionarios estadounidenses, en un giro que confirma el reajuste político de Caracas desde que Washington apartó del poder al dictador Nicolás Maduro y pasó a controlar la comercialización del petróleo del país. El paso supondría la primera salida de uno de sus miembros fundadores.Estados Unidos y Venezuela debaten también que compañías estadounidenses adquieran una participación relevante en los campos petroleros venezolanos, una posibilidad que contempla incluso arrendamientos de hasta 100 años sobre algunos de ellos. Esto encaja con lo que la propia Casa Blanca describe como una extensión de su influencia sobre el hemisferio occidental. El propio Trump ha llegado a llamar a Venezuela “el estado 51” y ha afirmado que EE.UU. controla su petróleo.Negociaciones para el arrendamiento de campos petroleros por 100 añosEl trasfondo de este acercamiento arrancó en enero, cuando fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro, y Delcy Rodríguez, entonces vicepresidenta, que ha excedido con creces los 55 días del periodo máximo legal como presidenta interina, asumió el poder. Desde entonces, Washington ha reabierto su embajada en Caracas y mantiene conversaciones directas con el nuevo Ejecutivo.Un balancín extractor de petroleo en VenezuelaHenry Chirinos / EfeChevron, el segundo mayor productor estadounidense de petróleo, acordó en abril un intercambio de activos que amplía su presencia en el país, y esta semana The Wall Street Journal informó de que la compañía está cerca de sumar dos nuevos campos de crudo pesado a sus operaciones, mientras Halliburton negocia llevar equipos a los productores venezolanos.Arabia Saudita, Irak, Irán, Kuwait y Venezuela fundaron la OPEP en 1960El golpe sería también simbólico. Venezuela fue una de las cinco naciones fundadoras de la OPEP en 1960 y suele considerarse la más influyente en su creación, gracias a la labor diplomática de su entonces ministro de Minas e Hidrocarburos, Juan Pablo Pérez Alfonzo. También fue clave en la creación de la OPEP+, la alianza formada en el 2016 entre los miembros del cártel y otros grandes productores, entre ellos Rusia.Sin embargo, la influencia de la organización se ha debilitado en los últimos años por el crecimiento de productores externos al grupo. El auge del petróleo estadounidense y el aumento de la producción de Brasil y Guyana han reducido el peso de la organización en el mercado mundial.De concretarse, la salida venezolana no sería un caso aislado. Llegaría apenas cuatro meses después de que Emiratos Árabes Unidos abandonara el club, y en medio de un descontento creciente de Irak con las restricciones de producción, que en junio advirtió de que podría seguir el mismo camino si no obtenía una cuota mayor.Una nueva salida alimentaría las dudas sobre la capacidad de la OPEP, liderada por Arabia Saudí, para mantenerse cohesionada y seguir ejerciendo influencia sobre los precios. Una mayor fragmentación podría llevar a sus miembros a competir por clientes y cuota de mercado, en un escenario que recordaría a la guerra de precios del 2020.Si Venezuela siguiera los pasos de Emiratos Árabes Unidos, ambos países retirarían más de cinco millones de barriles diarios de capacidad de producción de la OPEP, alrededor del 17% de la que tenían los miembros principales al comienzo del año.Venezuela produce menos de la mitad del petróleo que hace una décadaEl impacto inmediato sobre el mercado, sin embargo, sería muy limitado debido a que la producción venezolana lleva años hundida por la crisis económica: registró apenas 1,16 millones de barriles diarios en julio, menos de la mitad que hace una década. Esta baja producción, además, mantiene al país exento de las cuotas del cartel.El posible abandono de la OPEP demuestra el cambio de posición de Venezuela dentro de la industria petrolera mundial. Los años de crisis económica y deterioro de la infraestructura redujeron drásticamente la capacidad productiva de un país que posee algunas de las mayores reservas de petróleo del mundo.El momento no es casual. La guerra entre Estados Unidos e Irán ha dejado a Arabia Saudita y a otras naciones del Golfo obligadas a recortar producción, mientras China gana peso como actor que equilibra la demanda mundial y Washington aprovecha para ampliar sus exportaciones. Para analistas como Hamad Hussain, economista de materias primas en Capital Economics, las dudas venezolanas son una muestra más de que la influencia de la OPEP sobre el mercado petrolero se está diluyendo, lo que podría traducirse en precios más volátiles.Por otro lado, la Agencia Internacional de la Energía y otros organismos prevén un aumento de la oferta de petróleo en los próximos años, hasta el punto de que el mercado podría entrar en superávit si se recuperan por completo los flujos procedentes del golfo Pérsico.