Venezuela está considerando si debería abandonar la OPEP, lo que podría asestar un nuevo golpe al cartel petrolero que ayudó a crear hace más de seis décadas. La idea de una salida ha sido abordada con funcionarios de Estados Unidos y no se ha tomado una decisión final, según fuentes que cita la agencia Bloomberg. La decisión de retirarse de la Organización de Países Exportadores de Petróleo subrayaría el profundo realineamiento político en Caracas desde que el presidente Donald Trump derrocó a Nicolás Maduro y tomó el control de las ventas de petróleo del país.La creciente influencia de Washington también se refleja en las conversaciones de EE UU con líderes venezolanos para adquirir una participación significativa en los campos petroleros del país, un hecho que habría sido impensable hace apenas dos años.Negociadores de ambos países están discutiendo esa propuesta, según personas familiarizadas con el asunto que pidieron no ser identificadas porque las conversaciones son privadas. Algunas de estas fuentes señalan que uno de los posibles acuerdos discutidos contempla un arrendamiento por 100 años de varios campos petroleros.Un portavoz de la Casa Blanca no hizo comentarios de inmediato sobre la posible decisión sobre el abandono de la OPEP. La Casa Blanca también declinó comentar sobre las negociaciones de los campos petroleros, reportadas primero por Axios. El Ministerio de Información de Venezuela no respondió de inmediato a la solicitud de información.Adquirir una participación en las reservas petroleras de Venezuela supondría una intervención casi sin precedentes de EE UU en la economía de otro país, pero también está en línea con la llamada Doctrina Donroe de Trump, que busca extender la influencia estadounidense en el hemisferio occidental. Trump ha descrito a Venezuela como el estado número 51 y ha dicho que Estados Unidos controla su petróleo.La iniciativa también coincide con el enfoque cada vez más intervencionista de Trump hacia las empresas, ya que su gobierno ha adquirido participaciones en compañías como Intel, el productor de tierras raras MP Materials y la minera de litio Lithium Americas. Trump también ha buscado recursos naturales en el extranjero. El año pasado, su gobierno estableció un fondo conjunto de inversión con Ucrania respaldado por ingresos de proyectos de minerales, petróleo y gas de ese país.La posibilidad de que el gobierno de EE UU asuma un papel directo en proyectos petroleros venezolanos pone de relieve cómo la industria está siendo transformada durante un período de transición política. Los grandes productores internacionales de petróleo están adoptando en su mayoría un enfoque cauteloso hacia Venezuela, mientras perforadores independientes e inversores con mayor tolerancia al riesgo acuden a lo que muchos consideran la mayor oportunidad petrolera desde la caída de la Unión Soviética.Gloria perdidaVenezuela, que alguna vez fue un miembro destacado de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, ha perdido importancia a medida que las sanciones de EE UU y la agitación interna han devastado su industria petrolera. El país produjo 1,16 millones de barriles diarios en julio, según una encuesta de Bloomberg, menos de la mitad de lo que producía hace una década. Sin embargo, la producción ha aumentado este año.Dada su menor producción, es poco probable que una eventual salida de Venezuela tenga un efecto inmediato significativo en los mercados mundiales de petróleo, actualmente dominados por las repercusiones de la guerra de EE UU con Irán. Sin embargo, la idea está ganando fuerza en medio de la frustración pública expresada por Irak y otros países con las obligaciones que implica pertenecer al grupo. Hace apenas cuatro meses, Emiratos Árabes Unidos anunció que abandonaba el cartel, amenazando la unidad del grupo y su influencia sobre los precios del crudo.Una salida de Venezuela aumentaría las dudas sobre si la OPEP —liderada por Arabia Saudita— puede mantenerse unida y seguir influyendo en los precios del crudo. Un mayor deterioro podría llevar a sus miembros a una feroz competencia por acaparar cuota de mercado, repitiendo la breve guerra de precios de 2020.Algunos funcionarios estadounidenses imaginan una potencia petrolera construida a partir de una alianza entre EE UU y Venezuela que reduciría considerablemente la influencia de la OPEP. Caracas actualmente no está sujeta a ningún límite de producción de la OPEP dada la magnitud de su declive en los últimos años, y liberar al país de cualquier posible cuota ayudaría a maximizar la producción a más largo plazo y, por lo tanto, a reducir los precios. Washington podría llevar adelante sus planes para el sector petrolero del país sin las restricciones derivadas de obligaciones con el cartel petrolero, según las fuentes que recoge Bloomberg.¿Momento oportuno?La posible retirada de Venezuela de la OPEP podría abrir el camino para que compañías petroleras internacionales de EE UU y otros países desempeñen un papel más importante en la reconstrucción de la industria petrolera venezolana, lo que podría contribuir al superávit mundial de petróleo previsto para los próximos años por la Agencia Internacional de Energía y otros destacados agentes económicos.La eventual separación por parte Caracas sería una victoria para Trump, crítico desde hace mucho tiempo con la OPEP y con su capacidad para elevar los precios del petróleo y los costos de los combustibles para los consumidores estadounidenses. Desde que fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro el 3 de enero y la presidenta interina Delcy Rodríguez asumió el poder, las relaciones entre Washington y Caracas han pasado del aislamiento y la hostilidad a una asociación cada vez más estrecha, a medida que Trump ejerce una influencia significativa sobre el país y sus vastos recursos naturales.El gobierno de Trump ha restablecido las relaciones diplomáticas, reabrió la embajada de EE UU en Caracas y mantiene conversaciones directas con Rodríguez y sus principales ministros, utilizando una combinación de alivio de sanciones, acceso al financiamiento mundial y control sobre los ingresos petroleros para orientar la política. Chevron, el segundo mayor productor de petróleo de EE UU, acordó en abril un intercambio de activos con Venezuela que ampliará significativamente las operaciones de la compañía en el país.Venezuela fue uno de los cinco productores de petróleo que fundaron la OPEP en 1960 y es ampliamente considerada el país más influyente en la creación del grupo, debido a los persistentes esfuerzos diplomáticos de su entonces ministro de Petróleo, Juan Pablo Pérez Alfonzo.El cartel y sus socios han desempeñado desde entonces un papel significativo en los mercados mundiales de petróleo, desde el embargo petrolero árabe de la década de 1970 hasta los enormes recortes de producción que estabilizaron los precios y ayudaron a gran parte de la industria petrolera mundial durante la pandemia de coronavirus.Venezuela también fue fundamental en el nacimiento de la OPEP+, la alianza formada en 2016 entre los principales miembros del cartel y países externos, incluida Rusia, que revitalizó a la organización, que entonces perdía relevancia.En los últimos años, sin embargo, la influencia de la coalición parece haber vuelto a disminuir. Los productores de petróleo de esquisto de EE UU y otros competidores en todo el mundo han erosionado su capacidad para influir en los precios. Y los enormes descubrimientos en Guyana y Brasil han reducido su predominio sobre la producción.
Venezuela estudia abandonar la OPEP en un gesto hacia Estados Unidos
Caracas analiza su salida con funcionarios estadounidenses al tiempo que Washington negocia el alquiler de campos de petróleo en el país










