El presidente está cada vez más sólo. Está tan sólo que hasta los esclavos digitales, los trolls programados en granjas para contestar y defender al oficialismo, fallan o directamente abandonan al presidente en las redes. Y además de ellos, también se alejan los comunicadores y propagandistas de carne y hueso. Hay un antecedente que debería mirar con atención el Gobierno: Mauricio Macri ganó las elecciones legislativas de 2017 y creyó haber encontrado la fórmula del éxito. Después de aquella victoria, el macrismo creyó que se las sabía todas y alejó a Jaime Durán Barba, quizás el mejor estratega electoral de los últimos años. Con el tiempo perdió la capacidad para leer el humor social que había sido clave para llegar al poder. ¿Puede estar repitiendo Milei el mismo error? El desplazamiento de Santiago Caputo, reemplazado por Oría, del área de comunicación, y ahora el conflicto con Agustín Laje parecen indicar que está cometiendo el mismo pecado. Los griegos llamaron hybris al momento de la tragedia griega que describe la soberbia de quien se excede y cree estar por encima de sus límites.

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