NoticiaLas condiciones climáticas pueden favorecer fuegos de mayor extensión e intensidad. El bosque seco tropical es uno de los ecosistemas más afectados.El Instituto Humboldt detectó un aumento progresivo de los puntos de calor desde mayo, con un incremento más marcado durante julio y agosto que llegó a duplicarse en algunas regiones. Foto: Daniel López / EL TIEMPO.PERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD28.08.2026 10:22 Actualizado: 28.08.2026 10:22
Los incendios que actualmente afectan diferentes regiones de Colombia ocurren bajo unas condiciones climáticas atípicas que pueden aumentar tanto su extensión como la profundidad de sus impactos sobre los ecosistemas. De acuerdo con el Instituto Humboldt, la actual temporada seca está marcada por menores precipitaciones, mayores temperaturas y vientos en regiones como el valle del río Magdalena-Cauca y el Caribe colombiano.La combinación de estos factores incrementa el estrés de los ecosistemas y genera condiciones favorables para la ocurrencia y propagación de incendios. Hernando García, director del Instituto Humboldt, explicó que el país atraviesa lo que ha sido denominado un “Niño de alta severidad”, mientras los ecosistemas y los suelos llegan a esta temporada en condiciones de estrés debido a la menor cantidad de lluvia. LEA TAMBIÉN Soldados ayudan a apagar incendios en Tolima. Foto:Daniel López / EL TIEMPO.El impacto no depende únicamente del número de incendios registrados. Según el Instituto Humboldt, para comprender la dimensión de estos eventos también es necesario observar factores como su frecuencia, extensión e intensidad. En las actuales condiciones de sequía, el fuego puede abarcar áreas más grandes y producir afectaciones más profundas sobre la vegetación y los suelos.La intensidad está relacionada, entre otros factores, con el nivel de sequedad que presenta el territorio antes de que ocurra el incendio. Cuando el fuego alcanza una alta intensidad, puede afectar de manera más profunda tanto la vegetación como los suelos, con consecuencias que pueden prolongarse incluso después de que las llamas hayan sido controladas.El bosque seco tropical, entre los más afectadosColombia cuenta con ecosistemas diversos y altamente sensibles al fuego, entre ellos los páramos, los bosques altoandinos, los bosques andinos y, especialmente, el bosque seco tropical. Los análisis realizados por el Instituto Humboldt indican que actualmente los bosques secos tropicales, particularmente los ubicados en los valles interandinos de la cuenca Cauca-Magdalena, concentran la mayor afectación por incendios a nivel nacional.La situación genera especial preocupación debido a que este es uno de los ecosistemas más amenazados del país. Más del 92 % de su cobertura original se ha perdido y los fragmentos que permanecen han estado sometidos durante décadas a procesos de transformación y fragmentación.Además, los territorios donde se encuentra el bosque seco tropical no están compuestos exclusivamente por ecosistemas naturales. Allí también habitan comunidades y se desarrollan sistemas productivos agrícolas y ganaderos, que pueden resultar afectados por los incendios.“Los incendios están ocurriendo en territorios que tienen remanentes de bosque seco. Pero también se están dando en paisajes con una matriz productiva, ganadera o agrícola”, señaló García. Por esta razón, agregó, resulta necesario trabajar con las comunidades, empresas y demás actores que habitan y gobiernan esos territorios para construir respuestas resilientes frente a eventos climáticos extremos que pueden presentarse con mayor frecuencia. LEA TAMBIÉN Incendios en Tolima serían provocados. Foto:Daniel López / EL TIEMPO.El Instituto Humboldt advierte que las condiciones climáticas extremas exacerban una vulnerabilidad que ya existe en los territorios. El impacto del fuego no es igual en un ecosistema que conserva su estructura y capacidad de recuperación que en un territorio que ha sido transformado durante décadas.Casi 30.000 hectáreas afectadas en TolimaLa temporada seca, las altas temperaturas y las condiciones de baja humedad asociadas al fenómeno de El Niño favorecen el secamiento de la vegetación y pueden facilitar la propagación del fuego.A la fecha, cerca de 30.000 hectáreas han sido afectadas por incendios solamente en Tolima, departamento que, según el comunicado, concentra cerca de la mitad de los incendios forestales del país.A este escenario se suma un comportamiento inusual de las temperaturas. Desde mayo de 2026 se vienen registrando anomalías térmicas que, si mantienen su tendencia actual, podrían superar los extremos observados durante 2024 y 2025.El análisis desarrollado por el Instituto Humboldt a partir de información térmica satelital de la Nasa muestra un cambio progresivo en el comportamiento de los puntos de calor en el territorio nacional. Aunque el incremento empezó a hacerse visible entre mayo y junio, durante julio y agosto se registró un aumento considerablemente mayor, hasta el punto de que en algunas regiones los puntos de calor llegaron a duplicarse.Voraces incendios han consumido al menos 30 mil hectáreas en Tolima. Foto:Daniel López / EL TIEMPO.Sin embargo, el clima no es el único factor detrás de los incendios. Según información analizada por el Instituto Humboldt, el 99 % de los eventos de fuego en Colombia está relacionado con causas humanas. Entre ellas se encuentran las quemas agropecuarias, el turismo no gestionado, las cerillas y las colillas de cigarrillo.¿Qué ocurre con los ecosistemas después del incendio?Una vez controladas las llamas, los efectos del fuego continúan. Las especies de flora no responden todas de la misma manera. Algunas plantas poseen características que les permiten recuperarse después de un incendio, como bancos de semillas que permanecen en el suelo, capacidad de rebrote o adaptaciones particulares.En el caso de la fauna, los efectos pueden ser más inciertos, especialmente para especies móviles como mamíferos y aves. José Manuel Ochoa Quintero, gerente del Centro de Estudios Socioecológicos y Cambio Global del Instituto Humboldt, explicó que estos animales pueden verse obligados a desplazarse de los lugares donde habitaban para buscar otros espacios que no hayan sido afectados por el fuego.La pérdida de cobertura vegetal también significa una pérdida de hábitat y puede afectar la conectividad entre los remanentes de bosque. Este problema adquiere especial importancia cuando los incendios afectan corredores naturales asociados a los ríos, pues estos permiten el desplazamiento de especies entre diferentes áreas.Los suelos tampoco quedan al margen. Cuando un incendio se produce con alta intensidad, pueden perder parte de su capacidad para absorber e infiltrar agua. Esto puede generar consecuencias durante las lluvias posteriores, modificar la manera en que el agua llega a los ríos y afectar las condiciones del agua que alimenta los acueductos. LEA TAMBIÉN Cerca de 500 municipios están bajo alerta por incendios en Colombia. Foto:Daniel López. EL TIEMPO“Perdemos los bosques, perdemos los rastrojos que son esos bosques del futuro y perdemos toda la vida que hace parte de esos bosques y, muy importante, perdemos esa capacidad de los suelos para retener el agua en época de lluvias”, explicó García.Los efectos también pueden alcanzar directamente a las comunidades rurales, debido a que en los territorios afectados pueden coexistir ecosistemas naturales, viviendas y sistemas productivos. Por ello, las consecuencias de un incendio pueden involucrar simultáneamente la biodiversidad y las condiciones de vida de las personas.El riesgo de las especies invasorasEl territorio afectado por el fuego tampoco queda vacío. Después de una perturbación, algunas especies pueden colonizar rápidamente las áreas quemadas y modificar el proceso de recuperación.En las tierras altas, el retamo espinoso, la acacia y el pino requieren especial atención y manejo, debido a que pueden aumentar la disponibilidad de material combustible y favorecer condiciones para nuevos incendios durante las temporadas secas.En los ecosistemas secos también se debe prestar atención al trupillo, identificado como Prosopis juliflora, y al aromo, Vachellia farnesiana. Aunque son especies originarias del trópico, tienen un alto potencial invasor y pueden colonizar zonas después de impactos como el fuego.En las áreas de bosque seco, el Instituto Humboldt también identificó a la leucaena, Leucaena leucocephala, como una especie con alto potencial invasor que puede colonizar áreas afectadas cuando se pierde la cobertura del bosque. LEA TAMBIÉN Incendios forestales en Colombia. Foto:Daniel López / EL TIEMPO.El Instituto precisó que la leucaena no está declarada oficialmente como especie invasora, sino que ha sido identificada por la entidad por su alto potencial invasor. La preocupación está relacionada con su capacidad para colonizar áreas quemadas cuando ya se ha perdido la cobertura del bosque y dificultar que la recuperación avance hacia la vegetación nativa.Una situación similar puede ocurrir en los páramos con el retamo espinoso, especialmente cuando esta especie ya está presente en áreas perturbadas. Por eso, la recuperación debe incluir seguimiento de las especies que aparecen después del incendio y acciones de manejo cuando puedan impedir el restablecimiento de la vegetación nativa.No siempre es necesario sembrar después de un incendioPara el Instituto Humboldt, una de las primeras decisiones después de controlar un incendio debe ser determinar si el ecosistema puede recuperarse por sí mismo o si necesita intervención.Aunque después de un incendio es común que las comunidades promuevan jornadas inmediatas de siembra, intervenir sin conocer las condiciones específicas del territorio puede ser contraproducente. En muchos casos, los ecosistemas necesitan tiempo para recuperarse y la primera acción debería ser proteger el área y permitir que opere la regeneración natural.Esto implica controlar factores que dificulten la recuperación, como la entrada de ganado, el turismo no gestionado u otras actividades. También es necesario evaluar si existen remanentes de vegetación nativa cerca del área quemada, ya que estos pueden funcionar como fuentes de semillas y favorecer la regeneración natural. LEA TAMBIÉN En Boyacá los incendios forestales han arrasado 550 hectáreas de vegetación. FOTO: BOMBEROS DE MUZO. Foto:: BOMBEROS DE MUZO.La recuperación puede producirse mediante el banco de semillas que permanece en el suelo, especies que toleran el incendio o tienen capacidad de rebrote, así como semillas que llegan a las áreas afectadas a través de las lluvias, el viento, el agua y diferentes animales.Cuando existen estas condiciones, puede ser más apropiada una restauración pasiva, con una intervención mínima que permita al ecosistema avanzar en su recuperación. En cambio, cuando existe una degradación severa, el incendio eliminó los remanentes de bosque que permanecían en el territorio o existe una baja capacidad de regeneración natural, puede ser necesario implementar acciones de restauración activa.En el caso de los bosques secos, García considera que, después de incendios que hayan afectado grandes coberturas, la mejor medida es aislar la zona quemada y permitir que los bosques que sobrevivieron, con su “memoria ecológica”, desempeñen un papel fundamental en la recuperación.Por ello, la restauración no puede aplicarse mediante una fórmula única. Antes de sembrar es necesario determinar qué se quemó, qué sobrevivió y qué requiere cada territorio para recuperarse.El Humboldt reforzará la investigaciónAnte este escenario, el Instituto Humboldt enfocará sus esfuerzos de investigación en el bosque seco tropical para comprender mejor los impactos del fuego y generar conocimiento que permita orientar las estrategias de manejo, restauración y recuperación.El análisis buscará determinar qué tipos de coberturas están siendo afectados por los incendios, entre ellos bosques nativos, bosques en regeneración y áreas prioritarias para restauración. También se pretende establecer qué condiciones pueden favorecer o limitar la recuperación.La cercanía de remanentes de vegetación nativa será uno de los elementos analizados para identificar las áreas donde puede favorecerse la regeneración natural y diferenciarlas de aquellas que requieren acciones de restauración activa. LEA TAMBIÉN Hernando García Martínez, director del Instituto Alexander von Humboldt. Foto:Cortesía PresidenciaPara este trabajo, el Instituto Humboldt utiliza información de sensores remotos e imágenes satelitales, incluida información proporcionada por la Nasa. Con estas herramientas busca analizar cuánto bosque se perdió, cuál era su condición antes del incendio y qué ocurrió con la conectividad de estos ecosistemas.El objetivo final es aportar información que permita a los tomadores de decisiones priorizar acciones de prevención, monitoreo y recuperación de acuerdo con las características de cada territorio, así como contribuir al trabajo de autoridades ambientales, comunidades, empresas, productores y demás actores involucrados en la recuperación de las zonas afectadas.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud @CaicedoUcros Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.














