La muerte del rey Harald V de Noruega, ocurrida este viernes 28 de agosto de 2026 en el Hospital Universitario de Oslo, abrió una nueva etapa para la monarquía escandinava. Con la proclamación de su padre como rey Haakon VIII, Ingrid Alexandra se convirtió oficialmente en princesa heredera de Noruega y primera en la línea de sucesión al trono. A sus 22 años, la joven representa la continuidad de la Corona, pero también la posibilidad de renovar una institución atravesada por desafíos familiares y reputacionales. Harald V de Noruega: el rey que amó libremente y no tuvo miedo a decir lo que sentía El ascenso de Ingrid Alexandra tiene, además, una dimensión histórica. Si algún día llega al trono, será la primera reina titular de Noruega en más de seiscientos años y la primera mujer que encabece la monarquía desde la llegada de la Casa de Glücksburg, en 1905. No será reina por matrimonio, sino soberana por derecho propio, una condición que la convertirá también en comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

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