Indira Guerrero |

Nuwakot (EFE). La única carretera del valle del Bhote Koshi quedó dividida este viernes entre dos urgencias opuestas tras una nueva alerta de crecida. Mientras decenas de familias descendían a toda prisa con sus pertenencias y ganado para poner a salvo lo que les queda, un puñado de pequeños utilitarios intentaba abrirse paso en sentido contrario con personas decididas a llegar a las aldeas aisladas para buscar a sus desaparecidos.

En uno de los tramos más castigados por el lodo, un todoterreno cargado hasta el techo descendía lentamente con colchones, bidones, sacos de ropa y tres cabras atadas en la parte trasera. Desde las ventanillas, los ocupantes sacaban medio cuerpo agitando los brazos para frenar a los vehículos que todavía pretendían subir hacia el valle.

«¡¿No sigan, den la vuelta!»

«¡No sigan, den la vuelta! ¡El río viene sucio y vuelve a crecer arriba!», gritaron.