A finales de los años 90, el joven príncipe Haakon de Noruega se encontraba en la localidad de Kristiansand, al sur, para asistir al mayor festival de rock del país. Unos amigos le presentaron a una joven rubia, no aristócrata, ni noble, ni relacionada con las altas esferas sociales. Mette-Marit Tjessem Høiby, nacida en esa localidad el 19 de agosto de 1973, un mes después que Haakon, hechizó por completo al príncipe. El hecho de tener un hijo pequeño (con un condenado por drogas), no disuadió a Haakon de que aquella rubia sencilla era la mujer de su vida. Mette-Marit, hija de un periodista (ya fallecido) y de una empleada de banca separados, tuvo una adolescencia rebelde. Vivía con su madre desde los 11 años. Unos años después conoceria a Morten Borg, condenado y encarcelado por tráfico de drogas. Sus padres se casaron de nuevo. Uno de sus hermanastros, policía, murió en el terrible atentado en una isla, hace 15 años, donde murieron casi 80 noruegos, la mayoría jóvenes.Estando embarazada, apareció en un programa de TVNorge en busca de novio. Vivió también con un Dj en Oslo ya con su hijo recién nacido. Y tendría otra relación con otro Dj, cuando volvió a su ciudad, momento en el que conoció a Haakon.El príncipe se tuvo que pelear contra viento y marea para que sus padres, Harald y Sonia, la aceptaran, aunque la historia le 'echó' una mano: ellos mismos debieron verse con las reglas de palacio para poder casarse en 1968, dado que Sonia no pertenecía a la nobleza, era la hija de un comerciante 'sin más'.El 25 de agosto de 2001, Haakon y Mette-Marit se dieron el 'sí quiero' en la catedral de Oslo ante representantes de todas las monarquías europeas, entre ellos, Felipe de Borbón y su madre, la reina Sofía. En las fotos oficiales, un niño de cuatro años, Marius, sonreía a la cámara en brazos de su madre. Esa imagen de modernidad dio la vuelta al mundo.Y también trajo, años después, los peores momentos que ha vivido la institución, debido a los conflictos penales de Marius por reiteradas agresiones sexuales, que le han valido una condena de cuatro años de cárcel (sustituida de momento por arresto domiciliario).Mette-Marit no tenía apenas estudios cuando se casó: había cursado un grado de religión. Fue luego cuando se graduó en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres. En 2012, realizó también un máster en Gestión Ejecutiva.La nueva reina tiene conocimientos de navegación y fue una destacada jugadora de voleibol, deporte en el que también ha participado como entrenadora y árbitra. También esquía, como el resto de la familia.Mette-Marit ha tenido que hacer frente a algunos obstáculos muy serios, además de la delicada situación judicial de su hijo mayor, quien ha reconocido tener problemas de salud mental y haber consumido alcohol y sustancias tóxicas.Primero está su salud, aquejada de una fibrosis pulmonar que obligó a un trasplante el pasado mes de junio. Ello ha debilitado su carácter ya de por si tímido y retraído. Todavía se está recuperando de este trance cuando tendrá que ponerse la corona de reina.Y uno que ha empañado mucho su imagen. La hoy reina de Noruega admitió haber tratado a Jeffrey Epstein, el delincuente sexual acusado de pederasta que se suicidó, en EEUU. Aunque lo tachó de inmoral, no le quedó más remedio que confesar que habían sido amigos.Lo cierto es que la ciudadanía noruega tiene una nueva reina, llamada Mette-Marit, suegra de reina, Sonia (que conservará su título como viuda) y madre de futura reina, Ingrid Alexandra que tiene hoy prácticamente la misma edad que ella cuando se convirtió en madre de Marius, 23 años. Una paradoja más en la vida de una joven que nunca debió imaginar que terminaría convirtiéndose en reina por pasión.