28 de agosto, 2026 - 06h30Javier Cercas es uno de los más potentes narradores en lengua española. Sus libros Soldados de Salamina (de 2001, sobre un rasgo de humanidad en la guerra civil española), Anatomía de un instante (de 2009, sobre el fracasado golpe de Estado en la España de 1981), El impostor (de 2014, sobre un activista que finge ser superviviente de los campos de concentración nazis), El punto ciego (de 2016, sobre el arte de la novela), o El loco de Dios en el fin del mundo (de 2025, sobre el papa Francisco en su viaje a Mongolia) son hitos de la mejor literatura que cruza la novela, el testimonio, la crónica y el ensayo para dar con nuevos géneros.Por esto llama la atención su más reciente libro El periódico de la democracia: una historia personal de El País (Buenos Aires, Random House, 2026), en el que, a partir de su vinculación como columnista de El País –diario nacido en 1976, al comienzo de la era posfranquista–, elabora una propuesta sobre el sentido del periodismo en la actualidad. En el fondo, preguntarse por la trayectoria de un diario es también reflexionar sobre el país en que aquel se publica; no en balde, revisar periódicos de épocas pasadas es una fuente de información insuperable para entender cómo se van construyendo los hitos de la historia reciente.Cercas reconoce que ese periódico ha cambiado en algunos aspectos, pero lo que ha sucedido es que los tiempos han cambiado: la España de 1976 no es la misma que la de hoy. Sin embargo, Cercas ve en ese ejercicio periodístico más continuidades que abandonos, de modo que ayer como hoy el diario expresa “una robusta dimensión política: la prueba es que sin El País no puede entenderse el cambio de la dictadura a la democracia en España; tampoco la democracia a secas”. Ese diario, en su momento, acogió la firma de los grandes, ya que ahí opinaron García Márquez, Vargas Llosa, Francisco Umbral, Fernando Savater, entre otros.Según Cercas, todos los gobiernos de España, no solo aquellos del Partido Socialista Obrero Español, han hecho lo posible por manejar el diario, pues “el poder siempre trata de controlar a la prensa, sobre todo, a la prensa más cercana”. Por eso los diarios que se mantienen por largos años están llamados a pensar en la responsabilidad de generar identidad en una comunidad. En el caso de El País, a raíz del intento de golpe de Estado, claramente el diario tomó partido en favor de la democracia y la institucionalidad constitucional, sostenido desde siempre, además, en una poderosa vocación cultural.Los periódicos son un laboratorio de ideas. Nada tan crucial como un diario que apuesta por la democracia y por la cultura; según Cercas, el diario de la democracia “por encima de todo es un periódico que cree que la verdad de los hechos existe, y que la misión del periodismo estriba en contarla”. Frente a nuestras democracias empobrecidas e imperfectas, el periodismo cumple una tarea: “la democracia necesita una renovación urgente, y la democracia solo puede renovarse con más democracia, con menos verticalidad y más horizontalidad, con menos poder de los partidos políticos y más intervención ciudadana en la gestión de lo público”. (O)
Fernando Balseca: Periodismo y democracia | Columnistas | Opinión
“(...) la democracia solo puede renovarse con más democracia, con menos verticalidad y más horizontalidad...”.






