Amor de Dios, una de las películas españolas más esperadas de la próxima temporada, ha terminado su rodaje. La alta expectación por este drama en torno al mundo del flamenco y la danza contemporánea protagonizado por Belén Rueda y Asier Etxeandia se debe a su origen como una idea nunca realizada por el fallecido Carlos Saura, que cobra nueva vida con la directora Paula Palacios al frente.Se trata del primer largo de ficción de la premiada documentalista (Cartas mojadas, Mi hermano Ali), que parte de un guion no filmado del cineasta aragonés. "Carlos Saura tenía un guion que rendía homenaje a la escuela de danza Amor de Dios, que no llegó a rodar. Así comenzó esta aventura", relata Palacios, que firma el guion final junto a Antonio Rojano y Laura Reviejo."Al principio, iba a ser un guion basado en el del maestro, pero gracias al programa Residencias de la Academia de Cine pude disponer del tiempo para separarme y trabajar en el mío propio, alimentando la historia de mis recuerdos de cuando aprendía a bailar, de mis años en París y trayendo al historia a la actualidad", explica la directora, cuya pasión por la danza proviene de sus años de estudio de danza española, flamenco y contemporánea.Con el rodaje recién finalizado en localizaciones de Las Palmas de Gran Canaria, Madrid y París, solo queda esperar que pronto se comunique fecha de estreno oficial de Amor de Dios en cines.Además de Belén Rueda y Asier Etxeandia, completan el elenco de la película Tania Santana (¡García!) y dos debutantes como actrices: la bailarina de origen francés Soleïla e Irene Tena, figura clave del Ballet Nacional de España.'Amor de Dios': sinopsis oficialCuando la histórica escuela de flamenco Amor de Dios anuncia su cierre definitivo, Sara Lanes, una legendaria coreógrafa afincada en París, regresa a Madrid junto a su discípula Ángela con la esperanza de salvar el lugar donde todo empezó. Pero el reencuentro con un pasado que nunca consiguió dejar atrás y el deterioro físico que amenaza su futuro convertirán ese regreso en un viaje profundamente personal, donde deberá decidir qué está dispuesta a sacrificar para preservar su legado.