El Monumento Natural del Nacimiento del Río Cuervo, declarado espacio protegido en 1999, es uno de los parajes más espectaculares de la provincia de Cuenca. Situado en el extremo noroccidental de la serranía, sobre la Muela de San Felipe y a una altitud de unos 1.469 metros sobre el nivel del mar, en el término municipal de Vega del Codorno, este oasis fluvial se encuentra a unos 80 kilómetros de la capital de la provincia, y para llegar el viajero debe recorrer bellos pueblos serranos como Tragacete, Villalba de la Sierra o Uña. El río Cuervo nace en este espectacular enclave y sus aguas discurren con fuerza hacia el río Guadiela, perteneciendo así a la cuenca del Tajo, en un punto muy cercano al origen de otros grandes cauces fluviales.

La verdadera singularidad de este paraje radica en su geología y en el dinámico proceso que da origen a sus cascadas. La Muela de San Felipe funciona como una gran planicie caliza que recibe elevadas precipitaciones en forma de lluvia y nieve. El agua se infiltra a través de oquedades y galerías subterráneas, cargándose de carbonatos en su trayecto. Al brotar al exterior en el nacimiento, la pérdida de dióxido de carbono por la aireación de los saltos y la fotosíntesis del musgo provoca que el bicarbonato soluble se transforme en carbonato cálcico insoluble. Este material se precipita sobre el musgo y restos vegetales, petrificándolos y creando rocas de toba calcárea, un tipo de piedra muy porosa. Las formaciones resultantes constituyen uno de los valores geomorfológicos más destacados de la región de Cuenca.