SeriesUna serie recrea el tormentoso noviazgo de nueve a�os de los reyes de Noruega. Cuando el hijo de Olaf V conoci� a Sonia fue amor a primera vista, pero el rey no aceptaba la relaci�n porque ella era plebeya.Harald y Sonia de Noruega, el d�a de su boda, 29 de agosto de 1968.Luis Fernando RomoActualizado Viernes,

agosto

09:53Lo suyo fue amor a primera vista. Un cuento de hadas en toda regla. Cuando Harald de Noruega, fallecido este viernes a los 89 a�os, y Sonia Haraldsen se conocieron en el verano de 1959 gracias a un amigo com�n, su destino empez� a escribirse en diferentes colores. Ambos ten�an 22 a�os. Su historia de amor, que llevaron en secreto durante dos a�os y medio, se convirti� en una serie que vio la luz en febrero del pasado a�o en Amazon Prime.Su relaci�n amorosa solo la conoc�an sus amigos m�s �ntimos. Cuando un peri�dico noruego public� el nombre del primer gran amor del pr�ncipe se produjo un cisma en palacio, ya que de todos era conocido que el rey Olaf V no aprobar�a una relaci�n morgan�tica y comenzaron las intrigas para romper la relaci�n. "Intentaron hacerle caer en la dulce trampa de Irene de Grecia, de la princesa Tatiana Radziwill o de Benedicta de Dinamarca", escribi� Sabine de la Brosse en un reportaje de Paris Match en 1968. Sonia era plebeya, hija de un pr�spero comerciante, mientras que por la sangre de Harald navegaban ancestros tan destacables como el rey Eduardo VII del Reino Unido, el rey Federico VIII de Dinamarca y �scar II de Suecia.La pareja, en una imagen de los a�os 70.GtresMientras el futuro monarca recib�a la educaci�n necesaria y realizaba viajes oficiales al extranjero con el fin de subir al trono en el futuro, Sonia estudiaba ingl�s, franc�s e historia del arte en la Universidad de Oslo y, siguiendo los consejos de su progenitor, tambi�n obtuvo una diplomatura en corte y confecci�n cuyos conocimientos los perfeccion� en Suiza.A pesar de las reticencias de palacio, del Parlamento y del pueblo noruego, los j�venes viv�an a escondidas su amor. Sin embargo, las peleas entre el rey y el pr�ncipe cada vez eran m�s recurrentes ya que ninguno daba su brazo a torcer. En 1964 el palacio emiti� un comunicado en el que afirmaba que el heredero no se casar�a con una plebeya, mientras que el primer ministro, Einar Gerhardsen, advirti� de que esta situaci�n podr�a sumir a la monarqu�a en una crisis constitucional.Sonia qued� devastada. Acosada por los medios de comunicaci�n, acab� hundida e intent� suicidarse en marzo de 1965. Se march� a Francia a trabajar como ni�era pero no tardaron en reunirse de nuevo. Harald amenaz� con renunciar al trono. Por todos los medios se intent� evitar el gran esc�ndalo que azot� a la monarqu�a brit�nica en la d�cada de los 30 cuando Eduardo VIII abdic� al trono por amor a Wallis Simpson, una plebeya norteamericana divorciada.El pr�ncipe acab� aceptando subir al trono, pero amenaz� a su progenitor con permanecer soltero, lo que habr�a creado un grave problema en la sucesi�n. Ante semejante disyuntiva, Olaf anunci� oficialmente la boda el 18 de marzo de 1968. Tras nueve a�os de un tormentoso noviazgo, Harald y Sonia se casaron el 29 de agosto de ese a�o en la catedral de Oslo. Fue el primer enlace morgan�tico de las monarqu�as europeas. En 1971 naci� su hija Marta Luisa y dos a�os despu�s, Haakon. La sucesi�n estaba asegurada.