El dinero representa múltiples e importantes factores, como el valor, el poder, las posesiones, la estrategia o las relaciones interpersonales. Por eso, enseñar cuál es su papel en la familia es una tarea que los padres deberían asumir con sus hijos, para que estos comprendan, entre otras cosas, por qué ciertos caprichos no se pueden comprar (o sí), la importancia del esfuerzo o de la estrategia financiera o las posibles comparaciones con otros a la hora de poder abordar ciertos gastos. ¿Cómo se les puede enseñar a los menores una educación basada en la economía?“Es un tema que muchas veces no se trata, porque antiguamente podía ser un poco tabú para las familias. Pero a la hora de comunicar, hay que saber adaptarse a cada edad”, explica Judith Sierra, psicóloga sanitaria y directora de su centro de psicología. La experta indica que es entre los 3 y 5 años cuando se pueden empezar a introducir conceptos relacionados con el dinero a través de juegos o mostrando monedas y billetes. “Por ejemplo, si te señalan una chuchería que quieren, se les puede indicar que, si la compran, no pueden adquirir otra cosa”.Según un estudio publicado en 2024 en Nature sobre la socialización financiera, los padres desempeñan un papel relevante en la actitud de sus hijos hacia el dinero, especialmente al implicarles en actividades cotidianas como el ahorro o la toma de decisiones económicas en el hogar —aunque también influyen los iguales, las redes sociales o el entorno digital—. Así que uno de los puntos más importantes a la hora de enseñar educación financiera, especialmente a edades tempranas, es que los padres actúen como modelos: “Ellos aprenden mucho por observación, y por tanto hay que hablar de dinero de forma natural. Podemos querer ir al cine a ver una película, pero con ese dinero también hay que hacer la compra. ¿Qué debe creer el niño que es más importante? Es decir, poner ejemplos rutinarios para que aprendan de forma progresiva”, aconseja Sierra. Además de tener en cuenta las prioridades al comprar, los menores tienen que comprender correctamente los conceptos económicos básicos: “Precisamente por eso hay que hablar del dinero de forma más natural. No pueden pensar que, si su padre paga cosas con una tarjeta, el dinero es infinito. Eso es una forma de pago, el dinero se gana y supone un esfuerzo, no es ilimitado”, destaca la psicóloga.Cuando son más mayores, la comunicación puede ser más adulta e introducir nuevos conceptos, como los bancos o estrategias de gasto. “Mis hijos tienen 15 y 12 años. Les hemos abierto cuentas de ahorro y, cuando vamos a comprar para el colegio, a cada uno le damos una tarjeta regalo que pueden usar como débito y deben llevar el control de lo que gastan”, comenta una usuaria de Reddit. “Siempre les pagamos todo mientras estén en edad escolar y bajo nuestro techo, pero ya tratamos de inculcarles buenas habilidades de presupuesto y gasto desde ya”, añade. Otro usuario indica la importancia de la educación de la compraventa: “Hasta ahora, ya les hemos dejado claro que siempre tenemos dinero para las cosas que necesitamos, pero no para las que queremos. Vendemos algunos de sus juguetes, llevamos el dinero al banco y les mostramos que pueden comprarse algo con eso, seguir vendiendo y comprar algo mayor, o ahorrarlo para más adelante”.Una costumbre común en numerosas familias es la paga mensual o semanal. En algunos casos, es una situación regular, mientras que en otros está sujeta a labores del hogar o éxitos del niño: “Personalmente, en temas académicos no daría la paga como una recompensa. Pero sí lo haría en tareas domésticas o comportamentales. Se suele hacer la tarea básica de economía de fichas, en la que, según vas cumpliendo ciertas tareas, tienes un beneficio, que puede ser económico. Es importante valorar el esfuerzo y el autocontrol”, desarrolla Sierra.Uno de los problemas que puede dificultar la comunicación sobre educación financiera es que los propios padres hayan sufrido una desconexión en su infancia con el dinero: “Si, por ejemplo, soy una persona muy obsesiva con el dinero porque mi familia hablaba de ello como un problema, debería revisar la infancia que he tenido. Lo ideal es regularme yo para llegar a un equilibrio, tomar conciencia de ello y que mi hijo no vaya por el mismo derrotero”, indica la psicóloga. Además, desgrana ciertos consejos para que los padres sepan cómo tratar el tema con sus hijos: “Si de repente nos ponemos nerviosos a la hora de hablar de dinero o incluso lo evitamos, les transmitimos que puede ser incluso peligroso. Es crucial hablarlo con naturalidad y dar explicaciones adaptadas a la edad. Y también hay que trabajar la importancia del esfuerzo, la autonomía, la responsabilidad y el autocontrol”.También puede aparecer en la mente infantil la duda de por qué sus padres no pueden comprar ciertas cosas o ir a un sitio concreto, pero los de amigos suyos sí, o viceversa: “Aquí lo importante es dar una explicación. Darle naturalidad, que cada familia tiene una economía y se organiza de una manera. Lo importante es que aprendan y no asocien el valor personal al dinero. Tener más dinero no te hace mejor persona, o que te den más regalos no implica que te quieran más”, subraya la psicóloga.
“En temas académicos no daría la paga como una recompensa”: cuándo empezar a hablar de dinero con los hijos con naturalidad
Las conversaciones sobre compras cotidianas y caprichos deberían comenzar entre los 3 y 5 años, pues moldean la relación que los menores tendrán con las finanzas y la forma en que aprenderán a gastar y a ahorrar








