¿Qué padre no quiere asegurar el futuro financiero de sus hijos? El problema es que la mayoría lo hace con una decisión rápida que puede no ser la mejor opción: abrir una cuenta infantil y empezar a meter dinero. Sobre el papel es mejor que no hacer nada, pero la realidad es que puede convertirse en una complicación adicional cuando en esa cuenta se mezcla todo el dinero que tiene que ver con los hijos. Y es que no es lo mismo su paga, los regalos de familiares o un dinero que quieras dejarle que el dinero para la universidad, por ejemplo. Por eso, antes de elegir cuenta, fondo o producto de inversión, conviene separar dos conceptos: el dinero del niño y el dinero que los padres quieren usar para ayudarle más adelante. Porque no todo el dinero de los hijos tiene por qué estar a su nombre.El primer paso, ordenar el dinero de los niñosLo que ocurre al pensar en el dinero para los hijos es que la mayoría de padres empiezan primero por el producto y solo después pasan a la planificación real. Y pensar en la mejor cuenta infantil o el fondo de inversión adecuado está muy bien, pero solo cuando ya sabes cómo quieres organizarlo y para qué servirá. El destino de ese dinero de los niños condiciona tres decisiones importantes que habrá que tomar después: A nombre de quién estará ese dinero.Cuándo podrá usarlo el menor (dependerá también de la titularidad).Qué producto tienen más sentido utilizar para cada caso.Porque no es lo mismo una cuenta de ahorro infantil para que aprenda a gestionar su dinero que una cuenta de inversión infantil para enseñarle a invertir o una cartera de inversión. Si no diferencias desde el principio, todo termina en el mismo sitio y puede parecer que está ordenado, cuando en realidad cubre objetivos distintos. Sin embargo, cuando cubren objetivos Dos huchas distintas para ordenar el ahorro de los hijosLa forma más sencilla de evitar esa mezcla es separar el dinero en dos huchas o estancos. La primera hucha es en la que todo padre piensa cuando abre una cuenta infantil: el dinero que quiere para el futuro de su hijo. Es la hucha de los padres para el hijo. Aquí entra el dinero para la universidad, un máster o cualquier ayuda a futuro que los padres quieren que dependa exclusivamente de ellos (más adelante lo vemos en detalle).Es un dinero que forma parte de la planificación de los padres y sale de su presupuesto, a diferencia de lo que ocurre con la segunda hucha. Esa hucha es el dinero del niño que, además, estará a nombre del niño. Está compuesta por la paga, regalos de familiares o pequeñas cantidades que quieras darle y que serán suyas. Es un dinero que servirá para cubrir gastos y también para que aprendan a ahorrar e incluso invertir y que adquieran buenos hábitos financieros. Separar el dinero en dos partes no complica la gestión del dinero de los niños. Al contrario, ayuda a que cada dinero tenga una función clara. La primera hucha permite a los padres planificar con más calma y conservar margen para decidir cómo y cuándo ayudar. La primera hucha enseña al niño a tomar decisiones con importes asumibles, de forma que si se equivoca (y lo hará) lo haga con poco dinero sin afectar a la planificación familiar. Cuándo tiene sentido que el dinero esté a nombre del menorLa razón para dividir el dinero en dos huchas no solo es práctica; también tiene un componente legal que tiene que ver con la titularidad del dinero. En una cuenta a nombre del menor, el dinero es suyo. Esto quiere decir que cuando cumpla 18 años podrá hacer con él lo que quiera. Los padres solo lo gestionan hasta que es mayor de edad, en ese momento, el 'niño' es quien decide. Y que el dinero esté a nombre del menor encaja muy bien para la hucha educativa. Para aprender a ahorrar y gestionar dinero los niños necesitan capital propio. Así pueden ver que sus decisiones tienen consecuencias. Por ejemplo, si se gasta rápido la paga, se queda sin dinero el resto del mes, si gasta aquí, no puede hacerlo allí. El problema surge cuando en esa cuenta hay demasiado dinero porque están también los ahorros para la universidad. Hasta los 18 años, los tutores son quienes gestionan el dinero, pero después ya será cosa del hijo, que podrá dar el uso que quiera a ese capital. En resumen, que puede coger el dinero para la universidad y gastárselo en unas vacaciones y entonces tienes dos problemas: uno financiero (costear los estudios) y otro familiar (qué haces con tu hijo).Qué dinero poner en cada huchaCon esto claro, la siguiente pregunta es ¿qué dinero debería ir en cada una de las huchas? La hucha del niño debería recoger el dinero que quieres que aprenda a gestionar y que quieres que esté a su nombre con 18 años. Su función es más educativa de que apoyo real para grandes gastos futuros. Esta hucha sirve para que se familiarice con la gestión financiera y decisiones sencillas como gastar ahora, esperar, ahorrar para algo concreto o ver cómo crece su dinero con el tiempo.Adicionalmente, también puede servir para introducirle en el mundo de la inversión con una cuenta de inversión infantil. No se trata de que el niño empiece a invertir antes de tiempo, sino que vaya familiarizándose con algo más que el ahorro e interiorice conceptos como el interés compuesto o el largo plazo. Así, cuando sea mayor, estará más y mejor preparado. Para eso suele ser más útil una pequeña inversión fácil de seguir que una gran cartera sin que participe en el proceso de creación.La segunda hucha tiene otra finalidad. Ahí entraría el dinero que los padres reservan para decisiones y gastos importantes de futuro: estudios, formación, una estancia fuera, un máster, una ayuda para comprar vivienda o cualquier otro apoyo que quieran darle cuando llegue el momento. Ese dinero puede estar pensado para el hijo, pero forma parte de la planificación de los padres y conviene gestionarlo con esa lógica.+Al final, se trata de tener claro el objetivo del dinero para los niños. Una cuenta infantil funciona buen para educar, pero para el resto de metas importantes, mejor separar el dinero del hijo dle dinero para el hijo.
El error que muchos padres cometen al ahorrar para sus hijos
Separar el dinero del niño del ahorro que los padres guardan para su futuro evita mezclar objetivos y ayuda a decidir mejor dónde poner cada euro.








