Las ratas son cada vez más populares como animales de compañía, precisamente por su inteligencia y su capacidad para establecer vínculos con las personas. Su relación con los humanos viene de lejos. Unas pinturas chinas de hace seis siglos tituladas El rollo de seda de las tres ratas representaban ratas pardas domesticadas en el entorno imperial de China entre los años 1425 y 1435 d. C. y constituyen la evidencia más antigua conocida de domesticación de esta especie. De hecho, los investigadores del estudio —Imperial painting show earliest brown rat domestication— creen que estos animales eran criados en los jardines del palacio imperial de Pekín.No es de extrañar, pues, que ahora en pleno 2026 las ratas sean consideradas —si bien no en todas las culturas— animales sociales capaces de aprender, resolver problemas y establecer asociaciones con rapidez. A estas capacidades se suma un extraordinario sentido del olfato. En un estudio en el que cuatro ratas fueron entrenadas mediante condicionamiento operante para detectar un compuesto utilizado como marcador de explosivos, los animales alcanzaron una precisión del 95% y una sensibilidad del 99%. Además, conservaron la capacidad de discriminar el olor hasta cuatro meses después.Estas capacidades han llevado a algunas ratas mucho más allá de las jaulas de un hogar. Las llamadas HeroRATs, ratas gigantes africanas entrenadas por la organización APOPO. En países como Camboya, Mozambique y Tanzania, son entrenadas para utilizar su olfato, recorren antiguos campos de batalla en busca de minas antipersona y analizan muestras biológicas para ayudar a detectar enfermedades como la tuberculosis.Otra de sus grandes labores es olfatear y detectar fauna silvestre para combatir el contrabando de especies protegidas como el marfil de elefante, cuernos de rinoceronte y pangolín, que suelen traficarlos ocultos en contenedores de carga. En el caso de esta última, una sola rata puede examinar un centenar de muestras en menos de 20 minutos; las muestras que identifica como sospechosas son posteriormente verificadas en el laboratorio mediante métodos diagnósticos respaldados por la Organización Mundial de la Salud, según cuenta Lily Shallom, parte del equipo de HeroRATs.Una de las ratas con cámara para la búsqueda y el rescate. Cedida¿Cómo se traduce esa misma inteligencia en el extraordinario trabajo de detección que realizan sus HeroRATs en el campo?Todo se reduce a su olfato. Las ratas gigantes africanas tienen un sentido del olfato extraordinario, y las hemos entrenado para usarlo con precisión. Nuestras ratas detectoras de minas terrestres están entrenadas para detectar explosivos (TNT), lo que significa que ignoran la chatarra metálica y pueden trabajar en un campo minado más rápido que un desminador manual con detector de metales. El mismo principio se aplica en todos nuestros programas: ya sea tuberculosis en una muestra de esputo o pangolín traficado en un contenedor de embarque, las ratas están entrenadas para reconocer un olor específico entre otros, y para señalarlo de forma fiable.La mayoría de la gente no asocia a las ratas con la detección de minas o enfermedades. ¿Cómo descubrió APOPO su potencial y por qué son tan especialmente aptas para esto?Nuestro fundador, Bart Weetjens, tuvo la idea de entrenar ratas. Él las tenía como mascotas y sabía que eran inteligentes y tenían un olfato increíble. Uno de los profesores de su universidad estaba investigando roedores en Tanzania y sugirió usar la rata gigante africana (Cricetomys ansorgei). Resultó que tenían una gran combinación de características: un sentido del olfato excelente, suficiente inteligencia y capacidad de adiestramiento para aprender tareas complejas de detección de olores, y son demasiado ligeras para activar una mina terrestre, por lo que pueden trabajar directamente en campos minados sin ningún riesgo de detonación.Lee tambiénEntiendo que son óptimas para el puesto.Son originarias del África subsahariana y se sienten cómodas en los entornos donde se desarrolla gran parte de nuestro trabajo, además de tener una vida laboral larga que hace que valga la pena invertir en su entrenamiento. Súmale temperamento curioso y motivado por la comida que las hace fáciles de entrenar, y entenderás por qué se convirtieron en los elegidos.¿Puede explicarnos cómo se entrena a una HeroRAT, desde cachorra hasta rata detectora certificada?Se tarda alrededor de un año en entrenar completamente a una rata. El entrenamiento comienza a las 10 semanas, con adiestramiento básico de clicker, y luego se introduce un olor objetivo junto con refuerzo positivo: un clic y una recompensa de comida cada vez que la rata indica correctamente el olor objetivo, ya sea TNT o los compuestos orgánicos volátiles asociados con la tuberculosis. Las ratas progresan paso a paso, desde el reconocimiento simple de olores en un entorno controlado, pasando por entornos simulados cada vez más realistas, hasta finalmente presentar un examen de acreditación bajo normas internacionales. Solo una vez que aprueban ese examen quedan certificadas para trabajar en el campo.Una de las HeroRATs con una de las beneficiarias del protyecto, Maria Anna Caneva.Cedida¿Cómo es un día típico para una HeroRAT?Nuestras ratas entrenan de lunes a viernes y descansan y juegan los fines de semana. El trabajo de detección de minas terrestres se realiza temprano en la mañana, entre las 6:30 y las 8:30, antes de que llegue el calor del día. En esa franja, una rata detectora de minas puede rastrear unos 200 metros cuadrados en 20 minutos, una tarea que a un desminador manual con detector de metales le llevaría días, dependiendo de la cantidad de chatarra presente. Cada rata trabaja solo una sesión breve y concentrada, de máximo 30 minutos, y pasa el resto del tiempo descansando en una jaula de transporte a la sombra, con abundante agua, antes de regresar a su recinto (son nocturnas).¿Cómo es el entrenamiento en laboratorio?En el laboratorio, el ritmo es similar: sesiones cortas y de alta concentración en lugar de turnos largos. Una rata detectora de tuberculosis puede analizar unas 100 muestras de esputo humano en menos de 20 minutos, revisando muestras que las clínicas ya han marcado previamente, de modo que se logra mucho sin que la rata llegue a sobrecargarse nunca. En ambos casos, la filosofía es la misma: ráfagas breves de trabajo bien recompensadas, mucho descanso y un monitoreo constante del bienestar de cada rata a lo largo del día.¿Se cuida el bienestar animal?Sin duda, es muy importante en APOPO. Las HeroRATs son animales de trabajo, como los perros guía o los perros de búsqueda y rescate. Se entrenan mediante refuerzo positivo, nunca se les hace daño y, de hecho, prosperan en estos entornos porque son tratadas bien.¿Eso cómo se traduce?Nos esforzamos al máximo para garantizar que las ratas estén felices, sanas y libres de estrés. Fuera de su trabajo de detección, reciben chequeos veterinarios regulares, una dieta equilibrada y nutritiva, y llevan vidas cómodas con tiempo de juego programado. ¡Comparado con la existencia de mera supervivencia de sus contrapartes silvestres, lo tienen genial!Una HeroRAT aprendiendo a detectar el olor de un pangolín.Cedida¿Las HeroRATs forman vínculos fuertes con sus cuidadores, y cómo afecta esa relación a su rendimiento y bienestar?Los cuidadores y las ratas sí construyen una relación cotidiana real, y muchos de nuestros entrenadores describen una conexión genuina. Dicho esto, las ratas no se vinculan con un cuidador específico tan intensamente como lo haría, por ejemplo, un perro, lo cual en realidad nos favorece a nivel operativo, ya que cambiar de cuidador no afecta el rendimiento de la rata. En cuanto al bienestar, esa cercanía sigue siendo importante en el día a día: los cuidadores llegan a conocer el comportamiento individual de cada rata lo suficientemente bien como para notar rápidamente si alguna no se siente bien, y pueden actuar para mantenerla cómoda y motivada.¿Qué sucede con una HeroRAT cuando termina su vida laboral?Nuestras ratas suelen llegar a la edad de jubilación alrededor de los 8 años. Les permitimos trabajar mientras rindan bien, todavía tengan ganas de trabajar y pasen los chequeos de salud semanales. Cuando la rata ya no nos recibe con entusiasmo para ir a trabajar, su rendimiento disminuye o muestra signos de envejecimiento; se le jubila a nuestra colonia de retiro, donde vivirá el resto de sus días.Lee tambiénExiste un vínculo.Sentimos una profunda responsabilidad hacia nuestras ratas, que han trabajado con entusiasmo para salvar vidas y transformar comunidades. Ofrecerles un retiro seguro y afectuoso es nuestra manera de honrar su servicio. Nuestras ratas tienen necesidades particulares que nuestro equipo experimentado está mejor capacitado para atender. Nos aseguramos de que reciban la dieta adecuada, atención médica y enriquecimiento que necesitan. Aunque nuestras ratas son amigables y están entrenadas, siguen siendo animales exóticos, ilegales en algunos países, que requieren cuidados y manejo específicos. Mantenerlas internamente garantiza su seguridad y les permite permanecer en un entorno familiar, reduciendo el estrés en su vejez y permitiéndoles disfrutar de un retiro tranquilo.En 2024, la Dra. Jane Goodall visitó APOPO y le puso su propio nombre a una de sus ratas detectoras de fauna silvestre: HeroRAT Jane. ¿Qué significó ese encuentro para su equipo, y cómo va el entrenamiento de Jane?Esa visita fue un verdadero punto culminante para el equipo. La Dra. Goodall regresaba a APOPO por primera vez en casi veinte años, y en un momento encantador y espontáneo, una de nuestras jóvenes ratas detectoras de fauna silvestre se quedó dormida en sus manos, así que la llamó Jane en el acto. La Dra. Goodall comentó después que su grupo no había visto antes a las HeroRATs y quedaron asombrados, añadiendo que, aunque ya había visto su trabajo de detección de minas y tuberculosis, no había presenciado el trabajo con fauna silvestre, y calificó a las ratas de “increíbles”. HeroRAT Jane se está entrenando para detectar productos de fauna silvestre traficados, incluidas las escamas de pangolín, como parte de nuestro proyecto de detección de vida silvestre, que ya cuenta con ocho HeroRATs en las etapas finales de entrenamiento para una prueba de concepto en puertos y aeropuertos.
Las ratas gigantes africanas que se entrenan para localizar minas terrestres: “Están capacitadas para dar con explosivos ocultos”
Estos roedores se entrenan para detener el tráfico ilegal de fauna; son capaces de detectar el marfil de elefante, los cuernos de rinoceronte y pangolines ocultos en contenedores






