Más de una década después de que el escándalo del FIFAGate hiciera temblar los cimientos del fútbol mundial, dos de sus protagonistas más escurridizos encontraron una puerta de salida VIP en Nueva York. Los empresarios argentinos Hugo y Mariano Jinkis lograron sellar un pacto millonario con el Departamento de Justicia de Estados Unidos para evitar la cárcel y darle un cierre definitivo a su larga etapa como prófugos internacionales. El acuerdo, que se cocinó bajo un hermetismo total durante los últimos meses, tiene un precio claro: padre e hijo aceptaron renunciar a 50 millones de dólares. A cambio, los fiscales estadounidenses se comprometieron a retirar todos los cargos en septiembre de 2027, siempre y cuando ambos cumplan con una serie de condiciones y se mantengan en libertad bajo fianza. Para acceder a este beneficio, los acusados tuvieron que agachar la cabeza y admitir formalmente que pagaron "decenas de millones de dólares en sobornos" a dirigentes sudamericanos entre la década del 90 y 2015 para quedarse con los derechos de televisación de distintos torneos.

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