Noticia Exclusivo suscriptores El 50 % de las viviendas en Medellín enfrentan graves riesgos ante sismos por la informalidad. Conozca aquí las medidas para evitar la catástrofe.La expansión urbana en Medellín ha copado la media ladera de la cadena montañosa del valle de Aburrá Foto: Guillermo Ossa / Archivo EL TIEMPOPERIODISTA27.08.2026 19:02 Actualizado: 27.08.2026 19:02
El pasado 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7,4 sacudió fuertemente el occidente de Colombia, dejando a su paso devastación y cientos de víctimas mortales en diversas regiones del país.Si bien en Medellín no se registraron afectaciones estructurales ni pérdidas humanas de gran magnitud tras este evento telúrico, el susto sirvió como un crudo recordatorio de una realidad ineludible: el riesgo es latente y la capital antioqueña no está exenta de sufrir una emergencia similar.La combinación de una topografía sumamente compleja y un crecimiento urbano desordenado ha encendido las alarmas entre expertos y autoridades locales, quienes advierten que un sismo de proporciones severas podría desencadenar una tragedia sin precedentes en la ciudad.Nuevo sismo hoy en Chocó. Foto:Tomadas de redes sociales y de IStock.Las laderas de Medellín representan, sin duda, el foco de mayor preocupación frente a una eventual catástrofe sísmica. Ricardo León Bonnet Díaz, profesor titular de la Facultad de Ingenierías de la Universidad de Medellín, es enfático al señalar la urgencia de actuar con base técnica: “Lo que hay que hacer es aplicar las normas sismorresistentes, construir donde se puede”. Según el académico, existen extensas zonas en la periferia de la ciudad que cuentan con suelos inestables o condiciones geomorfológicas precarias donde se deben evitar a toda costa los asentamientos, ya que allí pueden presentarse fenómenos de amplificación sísmica que, como se ha evidenciado, cobran miles de vidas.“En caso de un terremoto, esas laderas serían las zonas más riesgosas; nosotros tenemos tristemente en todas nuestras laderas un desarrollo informal que favorece que un efecto pueda desencadenar una verdadera catástrofe”, advierte el experto universitario.La expansión urbana en Medellín ha copado la media ladera de la cadena montañosa del valle de Aburrá Foto:Guillermo Ossa / Archivo EL TIEMPOPara Bonnet Díaz, más allá de la geología del terreno o de las fallas naturales, el verdadero detonante del riesgo es el factor humano y la alarmante ilegalidad inmobiliaria. “El problema es la informalidad, construcciones sin ningún tipo de normativa sismorresistente, construcciones sin supervisión técnica, sin estudios de suelos y que van creciendo en vertical con una combinación de sistemas totalmente irregulares e informales”, explica con profunda preocupación. Este fenómeno, impulsado históricamente por el desplazamiento forzado y la violencia rural, ha llevado a una autoconstrucción masiva y sumamente precaria.Nosotros tenemos tristemente en todas nuestras laderas un desarrollo informal que favorece que un efecto pueda desencadenar una verdadera catástrofeRicardo León Bonnet Díazprofesor titular de la Facultad de Ingenierías de la Universidad de MedellínSi bien el colapso estructural tiende a acumular los escombros en el mismo sitio, el experto advierte que “lo que sí generaría una verdadera crisis sería la atención a esa eventual emergencia”. El inminente bloqueo de los limitados accesos a estos barrios periféricos convertiría la llegada de maquinaria pesada, socorristas y rutas de evacuación en un profundo y doloroso “drama social bien grande”.Problemas estructuralesLas agudas advertencias del profesor Bonnet son totalmente respaldadas por la evidencia científica reciente. Una exhaustiva investigación liderada por Fernando Alexis Osorio, docente e investigador de la Institución Universitaria ITM, revela que aproximadamente el 50 % del stock de viviendas en el departamento de Antioquia, y un porcentaje similar específicamente en Medellín, presenta una alarmante fragilidad ante eventos sísmicos debido a la debilidad de sus sistemas estructurales.Las barrios periféricos son los que registran mayor número de casos de loteo ilegal en la ciudad. Foto:Archivo EL TIEMPO.El estudio académico advierte que gran parte del inventario residencial de la región carece por completo de las condiciones técnicas mínimas indispensables para soportar la liberación de energía de un movimiento telúrico de gran magnitud.En los barrios populares, donde predomina el fenómeno de la autoconstrucción, la situación es crítica. Abunda la mampostería no reforzada; es decir, edificaciones levantadas informalmente “apilando un ladrillo sobre otro sin vigas ni columnas de amarre estructural”. Peor aún, estas frágiles bases frecuentemente están coronadas con losas de concreto sumamente pesadas. Esta configuración masiva y defectuosa genera un peso excesivo que hace que, ante el mínimo impacto sísmico, estas casas sean altamente propensas a “sufrir colapsos o fallas catastróficas inmediatas en sus muros de carga”.La zona nororiental de la ciudad es una de las más beneficiadas con el programa Foto:Cortesía Alcaldía de MedellínContrario al arraigado mito urbano que asocia el peligro de Medellín exclusivamente a la vertiginosa inclinación de sus empinadas laderas o escaleras, el investigador del ITM aclara que la vulnerabilidad real yace en la precaria infraestructura física de las viviendas. La región está geográficamente expuesta de forma directa a dos grandes fuentes sismogénicas: el Sistema de Fallas de Romeral, localizado muy cerca en el occidente de la ciudad, y la activa zona de subducción de la placa del Pacífico bajo la placa Suramericana.A pesar de esto, impera una peligrosa y falsa sensación de seguridad entre los habitantes del Valle de Aburrá, producto de no haber experimentado un terremoto devastador directo en las últimas décadas. LEA TAMBIÉN Sin embargo, eventos históricos como los de Popayán en 1983 y Armenia en 1999, junto al reciente sismo de 7,4 del 10 de agosto, reafirman que un desastre mayor en las fallas cercanas sigue latente y “podría costar billones de pesos en atención de desastres”.Frente a este complejo panorama, desde la academia se proponen soluciones de fondo que van más allá de la mera prohibición o los controles superficiales.El investigador del ITM sugiere una fuerte apuesta por la educación comunitaria preventiva y el diseño de subsidios que faciliten el acceso a servicios profesionales.La expansión urbana en Medellín ha copado la media ladera de la cadena montañosa del valle de Aburrá Foto:Guillermo Ossa / Archivo EL TIEMPOPropone concretamente que la administración pública suministre “ingenieros estructurales gratuitos para asesorar a las familias de menores recursos”, garantizando así una mitigación real del riesgo en los sectores más vulnerables.Acciones de la AlcaldíaDe manera simultánea a estas enriquecedoras propuestas académicas, la administración distrital ya ha comenzado a tomar cartas en el asunto mediante intervenciones directas sobre el territorio.Actualmente, se encuentra en marcha un riguroso plan piloto operado por la Subsecretaría de Control Urbanístico en articulación con nuevos inspectores de Convivencia y Paz, cuyo propósito central es velar por un “desarrollo urbano ordenado, legal y seguro”.Construcciones ilegales en Medellín Foto:Alcaldía de MedellínEn una de las primeras y más contundentes intervenciones de este nuevo esquema, desarrollada en el sector de La Asomadera (comuna 9 - Buenos Aires), las autoridades verificaron meticulosamente un total de 39 edificaciones. Como resultado de los operativos, la Inspección de Convivencia y Paz procedió e impuso “24 sellos de suspensión de obra a igual número de estructuras por falta de licencia urbanística”.Al referirse a la gravedad de los hallazgos, el subsecretario de Control Urbanístico, Juan Camilo Arredondo, destacó la pertinencia de estas intervenciones urgentes: “El lote intervenido presenta afectaciones significativas, entre ellas invasión al retiro de quebrada, uso indebido del espacio público y amenaza alta por movimiento en masa, lo que motivó la actuación de las autoridades para prevenir el riesgo a la comunidad”.Construcciones ilegales en Medellín Foto:Alcaldía de MedellínCon este nuevo y fortalecido modelo operativo, la Alcaldía de Medellín busca mantener un seguimiento mucho más constante y minucioso sobre los asentamientos irregulares que plagan las laderas.La advertencia institucional es clara: se agotarán las vías jurídicas para sancionar económica y penalmente, si es necesario, delitos como “urbanización ilegal o fraude a resolución administrativa”. En recientes acciones, incluso se procedió a la remoción de varillas y excavaciones ya dispuestas para cimentaciones irregulares en predios públicos.Estas medidas se perfilan como el primer paso esencial y tangible para detener el crecimiento de la vulnerabilidad en las montañas de Medellín, antes de que las fuerzas implacables de la naturaleza pongan a prueba las frágiles viviendas y sus cimientos de informalidad. Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








