Si las v�ctimas del terrorismo etarra pudieran tener un hogar; si los familiares de los asesinados, los mutilados, los hu�rfanos, las viudas, todos, pudieran disponer de un espacio donde conectar, respirar en paz, reconocerse; si eso fuera posible, dec�amos, ser�an los libros de Fernando Aramburu.Con ese astrolabio entre las manos escribe.Aqu� lo tienen estrechando las suyas. Las de una mujer, Consuelo Ord��ez, cuyo hermano -el concejal del PP Gregorio Ord��ez- fue asesinado por ETA en 1995, las de una mujer que escuchaba la siguiente eres t�, las manos de una mujer valiente a la que tambi�n le temblaban las piernas.En esta conversaci�n hablan de la violencia, de los arrepentidos, de Camus, de los libros pendientes, del sangriento marcap�ginas que puede llegar a ser el terror. Consuelo recuerda aquellos a�os: "Llegu� a tener miedo al arrancar el coche".Pregunta. �Por qu� leemos?Consuelo Ord��ez. Por la curiosidad de aprender, de meterte en otras vidas, en otras historias... Aunque por mi trabajo me pase todo el d�a leyendo [es abogada], no puedo decir que sea una buena lectora. Me niego a leer ensayos sobre el tema nuestro, prefiero la novela. Y ah� siempre est� Aramburu.Fernando Aramburu. Yo no s� por qu� leen los dem�s. Yo s� s� por qu� leo yo. Por tres razones: por motivos profesionales, por placer y porque, en un momento determinado de mi vida, entend� que leer me pod�a construir como persona sensible, como persona moral. En este sentido, he sido constante hasta ahora: yo s� soy un lector asiduo, leo a diario, antepongo la lectura a otro tipo de actividades.Para saber m�sP. Se van a cumplir diez a�os de Patria en septiembre. �Qu� supuso ese libro para una v�ctima del terrorismo como t�?C.O. Con Patria se logr� lo que ni en cien vidas de COVITE [Colectivo de V�ctimas del Terrorismo] se podr�a conseguir. Yo ahora vivo en Valencia y mis amigos de all� tienen mucha distancia con lo que se vivi� en el Pa�s Vasco. No les interesa... As� que todos los que leyeron Patria creo que entendieron por primera vez lo sucedido, tomaron contacto con la realidad m�s profunda... Porque no tiene nada que ver ser v�ctima en el Pa�s Vasco que serlo en Valencia. Lo que consigui� Patria fue revolucionario. Leyendo el libro, mis amigos iban a saber lo que pas�, ya no ten�a que cont�rselo.P. �Por qu� escribes, Fernando?F.A. Te puedo citar tres razones. La primera es que quiero decirle algo a los dem�s, yo no escribo para mi propio placer, sino que adopto un tipo de escritura que aspira a dejar un rasgu�o en la conciencia del otro. Manejo la precisi�n y la claridad porque tengo en cuenta que mis libros van a ser le�dos. Otro ingrediente es l�dico: considero que la lengua en la que escribo, que es la lengua materna, es el juguete que m�s me ha durado en toda la vida. Hasta el punto de que, cuando escribo, tengo las mismas sensaciones f�sicas que cuando era ni�o y jugaba con otros juguetes de la casa. Esto me procura equilibrio y me mantiene a buenas conmigo mismo. Y, finalmente, la tercera raz�n es que la escritura me ha construido como persona. Para m� es un complemento vital que me permite poner en claro lo que pienso, lo que siento, y llevar a cabo un proyecto que, como los cronistas de Indias, consiste en dejar una especie de cr�nica humana de la �poca que me toc� vivir."Negociar con terroristas es como si los ciudadanos se armaron con escopetas frente a los gobernantes para no pagar impuestos"Consuelo Ord��ezP. T� has dicho en alguna ocasi�n, Fernando, que te gusta que las v�ctimas tengan un hogar en tus libros. Te pregunto a ti, Consuelo: �has sentido as� sus libros?C.O. Claramente. Nos conocemos desde 2006 y as� lo siento.F.A. Yo distinguir�a entre mi literatura, en la que hay otros ingredientes, y luego est� mi opini�n p�blica, que est� claramente dirigida a la deslegitimaci�n de la crueldad. Por supuesto, soy un hombre sensible y siento pena, siento empat�a por las personas a las que les han hecho da�o... Yo en principio me habr�a contentado con ser un buen poeta, pero sent� que la sociedad en la que yo viv�a estaba reclamando de m� alg�n tipo de respuesta. Porque no era grato desarrollarse en medio de aquella constante ristra de asesinatos, amenazas, extorsiones.P. 23 de enero de 1995. Ese d�a asesinan a tu hermano Gregorio. Si existiese un libro que ficcionara sobre aquello, qu� ser�a esencial.C.O. Como hermana de Gregorio, yo era la que menos al d�a estaba de todo en lo que estaba metido. No me acordaba del trabajo de mi hermano, de todo lo que estaba haciendo. Primero, porque �l me dej� al margen de la pol�tica. Cuando m�s me he empapado de mi hermano ha sido tras su muerte. Hoy le sigo valorando. Por c�mo hizo pol�tica, por c�mo vivi�, por lo que luch�. Por eso he reprochado mucho siempre a sus compa�eros de partido... Ahora estamos asistiendo al final negociado de ETA, vemos c�mo los est�n sacando, las trampas al Estado de Derecho, esa cuesti�n de estado... Pues bien, tengo v�deos suyos del 92 y del 93 en los que ya hablaba de esto. Dec�a que no pod�a ser que los estuvieran excarcelando con las manos todav�a chorre�ndoles de sangre. Que ser�amos generosos, pero que esas excarcelaciones ten�an que ser individualizadas, tras un cambio. Y no como se hacen ahora.F.A. Para contar la historia de Gregorio creo que lo fundamental ser�a elaborar un relato complejo. Esto me llevar�a a tener en cuenta la condici�n humana de todos los implicados. Y, por tanto, a considerar la perspectiva de todos los que estuvieron all�, planearon su muerte, ayudaron en la misma... La perspectiva del que entra al bar con la pistola es muy valiosa para m� narrativamente. Por eso las novelas golpean tan fuerte, porque obligan a ponerse en la piel de otros y te llevan al lugar de los hechos. Te obligan a preguntarte qu� habr�a hecho yo.P. �Hay temas intocables sobre este asunto? �Cosas que no se pueden decir, escribir?C.O. El final negociado de ETA. Nosotros arrastramos ese tema desde hace muchos a�os... Zapatero negoci�, pero quien cumpli� con la negociaci�n de Zapatero fue Rajoy. En 2010. Rajoy alarde� mucho de esa reuni�n en El Hormiguero... Las exigencias que estaban dispuestos a cumplir. Nosotros siempre pensamos que negociar con terroristas era como prostituir la democracia. Es como si los ciudadanos se armaran con escopetas y negociaran con sus gobernantes no pagar impuestos. COVITE naci� en medio de esa negociaci�n. Sab�amos que las v�ctimas �bamos a pagar ese precio por la paz. Paz por impunidad. Dirigentes de la banda convertidos en pol�ticos. Siempre es as�. Las v�ctimas dan las gracias a todo el mundo, pero nadie le da las gracias a las v�ctimas: las v�ctimas hemos evitado el conflicto, las v�ctimas rompimos la espiral de la violencia, somos las que hemos bajado el precio del terrorismo.P. �Hay alg�n autor que debiera de leer alguien que est� embebido de violencia y de ira?F.A. Hay un libro que, le�do en la juventud, me supuso una vacuna contra la violencia: El hombre rebelde, de Albert Camus. Un libro que resalta la dignidad del individuo, con un pr�logo magn�fico. Me permiti� ordenar mis pensamientos tras haberme alejado de la creencia religiosa, pues hasta entonces me manejaba con los principios de un ni�o educado en la religi�n. Lleg� un momento en que no pod�a formular lo que sent�a ante tanta violencia y aquel libro fue fundamental.C.O. Yo le tengo especial cari�o a Los peces de la amargura, de Fernando Aramburu. En 2006, ya abordaba el sufrimiento de las v�ctimas cuando pocos lo hac�an...F.A. ...y cuando ETA todav�a actuaba..."Me cost� encontrar el tono para contar estas historias de etarras. Al principio, hac�a demasiada literatura. Mi sintaxis era demasiado florida"Fernando AramburuC.O. No era habitual hacerlo desde la literatura. �Qu� te llev� a abordar este tema?F.A. Me cost� mucho tiempo encontrar el tono, la forma de contar estas historias de vascos, y de etarras, y de v�ctimas. Al principio, hac�a demasiada literatura. Mi sintaxis era demasiado florida. No rodaba. Hasta Los peces de la amargura. Ah� creo que encontr� la manera de tocar las teclas adecuadas. Me congratula mucho que ese libro se trate en muchos institutos. Me vienen alumnos, profesores, con redacciones... Fue la primera vez que me met� en este charco de caimanes sabiendo a lo que me expon�a. No tard� en recibir las primeras muestras de hostilidad. Tambi�n de algunos escritores. Uno me llam� "escritor estatal".C.O. [Risas].F.A. Era una manera de colocarme en el pared�n.C.O. Desde luego.F.A. Lo present� dos veces en San Sebasti�n. Uno en la librer�a Lagun, con Jos� Ram�n Rekalde y Maite Pagazaurtund�a. Adem�s del librero, Ignacio Latierro, que estaba presente, cada uno llevaba sus escoltas. Hab�a m�s escoltas que gente. Y luego lo present� en unas jornadas de v�ctimas y os conoc�. Expres� una ponencia que luego incorpor� en Patria. Pens� que estaba en mi lugar como ciudadano moral. Aquella cena se me qued� muy grabada. No por la comida, no me acuerdo de lo que com�. Sino por el ambiente: la alegr�a. A mi lado estaba un hombre al que le pusieron una bomba porque era camarero y serv�a a polic�as.P. Consuelo, �qu� cosas te han llamado a ti por no callar?F.A. Os dejo porque os vais a tirar aqu� tres horas, eh [bromea].C.O. No te imaginas c�mo normalizas todo. A m� me han llamado de todo y me han hecho de todo. Me han hecho la campa�a de persecuci�n entera. Como se la hicieron a tantos m�s. Primero empiezan con se�alamientos en sus medios de comunicaci�n. Te encuentras con tu portal pintado. Luego un d�a amanece San Sebasti�n empapelada con tu cara. Con una diana. Pas� que, a los dos meses del asesinato, a m� me dio por ir a las concentraciones. Eran terribles. En pleno proceso de duelo. A m� me temblaban las piernas. Est�bamos en silencio. Y toda la jaur�a grit�ndonos como locos. Escuchando: "�ETA, m�talos!". Esos gritos no se me van a olvidar jam�s. Es como si los tuviera ahora dentro del cerebro. Ese cuarto de hora insufrible. Pero es que no se conformaban con eso. Cuando acababa nuestra concentraci�n, empezaban a lanzarnos piedras. Una de esas me abri� la cabeza. Y pas� de ser alguien an�nimo o ser la mujer pancarta. Se pusieron de moda dos esl�ganes: "�Ord��ez, devu�lvenos la bala!". "�Ord��ez, a Polloe [el cementerio]!".P. �Pensabas que te iban a matar?C.O. Yo llegu� a tener miedo al arrancar mi coche, claro que s�. Cuando te tiran c�cteles molotov es el �ltimo aviso. Acababan de matar a L�pez de Lacalle. Asesinaron a amigos de cuadrilla. Sab�an todo de m�. Sal� en los papeles de un comando... Te creas un mecanismo de defensa. Para poder vivir. Yo no me quer�a ir de all�. La decisi�n m�s triste fue cuando, en 2003, me dije que no me pod�a permitir el lujo de seguir. Ni siquiera me daban trabajo como procuradora.P. �Nos salvan de algo los libros?F.A. Es una frase noble, pero si los libros nos salvaran de algo negativo bastar�a con ir con un helic�ptero y arrogar libros para solucionar el problema. En cualquier caso, son una ayuda efectiva para alejar al bruto ancestral que todos llevamos dentro.C.O. �Crees que la literatura abre espacios de escucha que no hay en la pol�tica ni en las instituciones?F.A. Y sobre todo cuando ciertos libros giran en torno a un problema social, como es el ejercicio de la crueldad continuada. Si los partidarios de la crueldad est�n montando un discurso favorable a su pasado, a sus causas, a su proyecto, pero tienen ah� un libro, una obra, una pel�cula, que desmiente aquello, entonces s� que creo que hay ah� una utilidad... Yo he vivido muchas situaciones fuera de Espa�a en que gentes, tras leer libros m�os, me han dicho que no se imaginaban que la situaci�n fuera esa. Personas implicadas me han lloriqueado en voz baja. En varias firmas. Que me ha dicho: "Reconozco que est�bamos equivocados". Siempre bajando el tono de voz. Ah� veo arrepentimiento. Esa palabra que es tab� para ellos. Sacarles la palabra arrepentimiento es como ponerles una mamba negra [serpiente venenosa]."Los arrepentidos viven como 'homeless', totalmente apestados, de la caridad, en unas condiciones nefastas"Consuelo Ord��ezC.O. Yo tengo una enorme curiosidad con los arrepentidos. Cuando reapertur� el sumario de mi hermano, antes de que prescribiera en 2015, tuve acceso a unos testigos protegidos. Gente que ha salido de la c�rcel. Yo me relaciono con ellos, vienen de la v�a Nanclares. Les pregunto todo el rato y s� c�mo viven: viven como homeless, totalmente apestados, de la caridad, en unas condiciones nefastas... Por eso los valoro tanto, porque son el arma m�s poderosa que tenemos para deslegitimar el terror vivido. Les he dicho que vengan a mi casa, pero todav�a no se atreven.P. �Por qu� cre�is que molesta la palabra arrepentido?C.O. Porque es una l�nea roja que les ponen los pol�ticos. "Ni arrepentimiento ni delaci�n". Sus l�deres se encargan de recordar cada poco que se vive mejor dentro de la mafia. Yo les pregunto: �estuvo bien matar? Es algo que nunca te contestan.P. Diez a�os de Patria. �Qu� te ha dado a ti este libro?F.A. Estoy muy agradecido a este libro. Me ha procurado algo que yo antes no ten�a: lectores y una dimensi�n internacional. He sido aceptado por personas a las que yo les tengo mucho aprecio. Me satisface saber que el libro es �til a colegiales. Que el libro haya adquirido un contenido simb�lico es algo que yo no pod�a prever. Tengo la ilusi�n de que, cuando se juzgue el libro, no se pierda el esfuerzo literario que hizo su autor. Mi idea siempre es contar c�mo se vivi�, c�mo se comportaba la gente, no qu� pas�.C.O. La genialidad de Fernando es que cuenta los grandes acontecimientos a trav�s de personas cotidianas. Esa presi�n social que tan bien aborda en sus novelas. Yo creo que todav�a hay que escribir de eso.P. Contadme alg�n plan lector en este agosto.F.A. Como me dedico exclusivamente a la escritura, no tengo vacaciones. Las semanas de agosto no se diferencian de las de febrero o noviembre. Escribo a diario, salvo los s�bados. En agosto es cuando m�s trabajo porque no me da la lata nadie. Est� todo el mundo en la playa. No tengo el concepto de lectura de verano, pero tengo la costumbre de poner en una balda los libros de pr�ximo lectura. Y tengo uno desde hace como 50 a�os que quiero leer: es grueso y est� amarillento, pero creo que va a caer. Se llama La familia Moskat, de Bashevis Singer.C.O. Yo os voy a hacer una confesi�n: publico mis memorias en 2027. Me las ha escrito una de mis mejores amigas: Irene Mu�oz Escandell, v�ctima tambi�n. Se titular� Sin tiempo para el odio. Ha habido momentos muy duros, porque ella estaba todo el rato interrog�ndome, interrog�ndome, interrog�ndome sobre temas que no quer�a abordar y que necesito borrar para no hacerme da�o.