NoticiaLa organización advierte que el país atraviesa un escenario de “multiamenaza” y pide proteger ecosistemas y fortalecer las capacidades locales.La organización plantea fortalecer el monitoreo, la planificación territorial y las capacidades comunitarias para enfrentar incendios y otros riesgos. Foto: Sergio Cárdenas / Daniel López - EL TIEMPOPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD27.08.2026 17:27 Actualizado: 27.08.2026 17:27
Colombia enfrenta un escenario de múltiples emergencias simultáneas. Mientras continúan los esfuerzos para atender las consecuencias del terremoto, distintos territorios del país permanecen bajo presión por los incendios forestales y por las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño, una situación que llevó a Greenpeace Colombia a pedir un fortalecimiento de las estrategias de prevención y gestión del riesgo. LEA TAMBIÉN De acuerdo con la organización, en los últimos días los incendios forestales llegaron a superar los 36 focos activos de manera simultánea. Al 22 de agosto, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) reportaba 14 incendios forestales activos, mientras que en el Tolima cerca de 22.000 hectáreas de cobertura vegetal habían sido afectadas.Incendios forestales en Colombia. Foto:Daniel López / EL TIEMPO.A este panorama se suma la situación reportada por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), que mantenía alrededor de 500 municipios bajo algún nivel de alerta por amenaza de incendios. De ese total, 339 se encontraban en alerta roja.Para Greenpeace, la combinación de altas temperaturas, menores lluvias y condiciones asociadas a El Niño puede favorecer la propagación de los incendios, pero estas circunstancias no son por sí solas el origen de los eventos ni explican toda la magnitud de sus impactos.La organización plantea que las causas de cada incendio deben establecerse de manera individual y que las acciones de prevención también deben concentrarse en las fuentes evitables de ignición, las prácticas de riesgo y las condiciones de cada territorio que pueden hacer que un incendio termine convirtiéndose en un desastre.“No podemos evitar un terremoto ni controlar el comportamiento de El Niño u otros fenómenos que generan amenazas, pero sí podemos prevenir muchas de las condiciones que favorecen que un incendio o una amenaza comience y reducir las vulnerabilidades que hacen que se convierta en un desastre”, afirmó Laura Caicedo Valencia, coordinadora de campañas de Greenpeace Colombia.Afectaciones por terremoto en Antioquia Foto:Alcaldía de SonsónSegún Caicedo, el desafío implica fortalecer la prevención para proteger los ecosistemas, mejorar la planificación territorial y aumentar las capacidades locales. La funcionaria advirtió además que cuando un territorio enfrenta varias emergencias climáticas, las consecuencias no se limitan a la pérdida de vegetación.“Cuando un territorio tiene tantas emergencias climáticas, no se pierde únicamente vegetación: también se afectan el agua, los suelos, la biodiversidad, los medios de vida y las condiciones de vida de las comunidades”, señaló. LEA TAMBIÉN El fuego amenaza ecosistemas estratégicosLa preocupación de Greenpeace aumenta cuando los incendios alcanzan ecosistemas estratégicos. La organización puso como ejemplo las zonas de alta montaña y páramo asociadas al Parque Nacional Natural Los Nevados, donde el fuego representa una amenaza no solo para las especies y las coberturas vegetales, sino también para la regulación hídrica, los suelos y la capacidad de recuperación de territorios fundamentales para millones de personas.Los páramos cumplen una función esencial en la regulación y almacenamiento del agua. En estos ecosistemas, además, especies como los frailejones son especialmente sensibles al fuego y pueden presentar procesos de recuperación lentos después de un incendio.Por esa razón, Greenpeace sostiene que proteger estos territorios de las llamas significa también proteger el agua, la biodiversidad y a las comunidades que dependen de ellos.El escenario adquiere una complejidad adicional en regiones donde las amenazas se superponen. En el Eje Cafetero, por ejemplo, comunidades que todavía enfrentan las consecuencias del terremoto también están expuestas a incendios y condiciones de alta amenaza. LEA TAMBIÉN Incendios forestales en Colombia. Foto:Daniel López / EL TIEMPO.Para la organización, esta situación demuestra la necesidad de que las instituciones y las comunidades estén preparadas para gestionar riesgos múltiples y simultáneos. En su concepto, un país que enfrenta varias emergencias al mismo tiempo necesita fortalecer sus capacidades de prevención antes de que ocurran los desastres, con el propósito de reducir la presión que recae sobre las comunidades y las instituciones durante las emergencias.Las cifras de la UNGRD también muestran la dimensión de los incendios recientes. Entre el 16 de junio y el 6 de agosto, la entidad registró 438 incendios en 191 municipios de 19 departamentos, con aproximadamente 7.153 hectáreas de cobertura vegetal afectadas.Greenpeace hizo énfasis en la necesidad de hablar de “cobertura vegetal” al referirse a estos datos, debido a que no toda el área afectada corresponde necesariamente a bosque.De la reacción a la prevenciónPara la organización, las cifras deberían conducir a una discusión de fondo sobre las capacidades del país para prevenir y gestionar el riesgo. En ese sentido, plantea que gestionar una emergencia no significa únicamente responder cuando aparece el fuego, sino desarrollar acciones de prevención, preparación, respuesta y recuperación.Esto, según Greenpeace, implica incorporar la gestión del riesgo en la planificación territorial, fortalecer el monitoreo y las capacidades locales, proteger las fuentes hídricas, los suelos y la vegetación nativa, y garantizar recursos adecuados tanto para prevenir como para responder a las emergencias.La organización también plantea que las comunidades deben tener un papel central. Su conocimiento de los territorios, sostiene, debe ser reconocido, al igual que las desigualdades que determinan la manera en que distintos grupos experimentan los desastres. LEA TAMBIÉN Las comunidades rurales y aquellas que tienen menor acceso al agua, la infraestructura, los recursos y la capacidad institucional pueden enfrentar impactos mayores y procesos de recuperación más lentos. Por eso, Greenpeace considera que la prevención también constituye una cuestión de justicia ambiental.Cerca de 500 municipios están bajo alerta por incendios mientras Colombia enfrenta El Niño. Foto:Daniel López. EL TIEMPODesde esa perspectiva, la prevención debería combinar capacidad institucional, conocimiento territorial, participación comunitaria y planificación de largo plazo.Ante el escenario actual, Greenpeace pidió a las autoridades nacionales y territoriales traducir la declaratoria de desastre y los recursos anunciados en una estrategia preventiva de largo plazo, con metas, responsables, cronogramas y presupuesto verificables.También solicitó hacer públicos los avances y los recursos destinados a prevenir incendios en los territorios priorizados, incorporar la gestión del riesgo en la planificación territorial y en las decisiones sobre el uso del suelo, y proteger de manera prioritaria los ecosistemas estratégicos, las fuentes hídricas, los suelos y la vegetación nativa.A estas medidas sumó el fortalecimiento de las capacidades de las comunidades para identificar riesgos, prepararse, participar en las decisiones sobre sus territorios y contribuir a su recuperación.Greenpeace pidió además garantizar recursos suficientes y sostenidos para la prevención y la respuesta, evitando que la inversión se concentre únicamente en atender las emergencias una vez que ocurren, y acompañar la recuperación de los territorios después de los incendios.La organización considera que Colombia enfrenta un momento crítico debido a la coincidencia de diferentes amenazas. Según el comunicado, El Niño continúa fortaleciéndose y todavía no ha alcanzado el periodo proyectado de mayor intensidad, mientras el país ya enfrenta incendios, presión sobre sus recursos hídricos y territorios que continúan recuperándose de desastres recientes.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud @CaicedoUcros Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







