A las 07:00 del domingo 23 de agosto, Francisca Armijos Celi se despertó después de haber dormido apenas unas horas. Justo esa noche tenía insomnio. Intentó descansar nuevamente sin saber que, cerca de una hora después, el restaurante que levantó durante tres décadas quedaría destruido a causa de una explosión en la avenida Casuarina, en el noroeste de Guayaquil, y que su sobrino y la novia de él resultarían gravemente heridos.Francisca no escuchó la detonación. Fue una llamada de su hermano la que le permitió conocer lo que había ocurrido en el establecimiento. “Cuando me llamó mi hermano, yo no me acuerdo cómo me vestí”, recuerda.PublicidadLa pérdida de dos jóvenes en la explosiónEn el local estaban Miguel Ángel Delgado y Elisa Génesis Holguín, ambos de 19 años y novios. Miguel era hijo de una prima de Francisca, aunque ella lo consideraba su sobrino.Los dos sufrieron quemaduras en el 90 % de sus cuerpos, permanecieron en cuidados críticos en el Hospital General Monte Sinaí y esta semana se confirmó el fallecimiento de ambos.“Yo creo que eso es lo más doloroso, perder a un familiar, porque lo material sí, con vida se puede construir poco a poco”, dice Francisca.PublicidadPublicidadLas horas previas al incidente con los cilindros de gasPara explicar cómo llegaron los jóvenes al establecimiento aquella mañana, Francisca vuelve al sábado. Su hermano, quien estaba a cargo del restaurante, tenía previsto viajar para participar en una caminata religiosa y se necesitaba una persona que ayudara con las tareas del domingo.Ese sábado, según relata, solicitaron tres cilindros porque los utilizados en el restaurante estaban próximos a terminarse.“Como estaban ocupados, le dijeron: ‘Déjalos abajo’. Y entonces ya cerraron centralinas arriba, todo. Ellos vieron, ya no había peligro y se fueron”, relata.Francisca sostiene que uno de esos cilindros habría tenido una fuga durante la noche. Esta versión corresponde a su relato sobre las horas anteriores al hecho.El Cuerpo de Bomberos de Guayaquil informó después de la emergencia que la detonación se habría originado por una acumulación de gases dentro del establecimiento.Miguel llegó el domingo para ayudar pelando papas. El joven estaba sin empleo y acudía ocasionalmente al negocio para realizar esa tarea y obtener algo de dinero. Podía trabajar durante un par de horas y después regresar a casa.Publicidad“Como ya tenía su novia, entonces no tenía trabajo y aprovechaba que mi hermano se iba para él poder tener sus dolaritos”, cuenta.Elisa acudió con él. Francisca relata que, según lo que conoció después, la joven percibió olor a gas y advirtió a Miguel antes de que se encendiera la cocina.“Le dijo: ‘No prendas, no prendas, huele a gas, huele a gas’”, recuerda.El impacto de la detonación en la avenida CasuarinaPoco después ocurrió la explosión. El ECU 911 recibió la alerta a las 08:06 y coordinó la atención con los organismos de emergencia. Al menos 22 personas resultaron afectadas y catorce fueron atendidas en el Hospital General Monte Sinaí.Una vida de esfuerzo marcada por la tragediaPara Francisca, el restaurante representaba cerca de 30 años de trabajo. Empezó alrededor de los 25 años vendiendo comida desde una carreta y posteriormente pudo ampliar el negocio. Su esposo participó años después en la construcción y adecuación del establecimiento.“Una vez dijo mi esposo: ‘Tenemos que hacer una construcción, algo bonito’, porque los vecinos siempre nos han apoyado, nos han comprado”, recuerda.Su esposo falleció hace cuatro años. Francisca cuenta que un año después sufrió un infarto, posteriormente atravesó otro problema médico y luego murió su madre. Más adelante tuvo un accidente de tránsito que le produjo fracturas en el cuello y lesiones en hombros y brazos.
‘Lo más doloroso es perder a un familiar’: dueña de restaurante afectado por explosión en Casuarina busca maneras para apoyar a los afectados
Francisca Armijos perdió el restaurante que levantó durante 30 años y ahora busca una forma de volver a trabajar.








