La magnitud de la devastación de la monstruosa riada en la frontera entre Nepal y Tíbet el miércoles empieza a hacerse visible a medida que avanzan las operaciones de rescate. Pero en algunas de las zonas más afectadas todavía no hay forma de llegar. Anil Adhikari, propietario de Glorious Eco Trek Nepal, que tenía dos compañeros que eran guías turísticos en la zona, decidió desplazarse en helicóptero el mismo miércoles a la zona, junto a un equipo de otras agencias de turismo. No conseguían establecer conexión con la zona y decidieron tratar de localizar a posibles supervivientes. Desde el aire, de camino a Timure, en el distrito de Rasuwa, el paisaje era irreconocible: “No hay nada allí, no se puede ver nada. No hay casas, no hay edificios grandes… todo está cubierto”, explica en conversación telefónica.Adhikari recibió el último mensaje de uno de sus compañeros desaparecidos apenas cinco minutos antes de que se produjeran el deslizamiento de tierra y la riada. “Se dirigían al Tíbet para hacer el tour del monte Kailash. Se pusieron en contacto conmigo pocos minutos antes del deslizamiento de tierra, alrededor de las 8:35 de la mañana de ayer. Y entonces perdimos el contacto”. Los dos se encontraban en la frontera con el Tíbet, dentro de la oficina de inmigración china.Los sismógrafos registraron a las 8:37 de la mañana del miércoles, hora local (4:52 en la España peninsular), una fuerte señal sísmica en el Himalaya, la cordillera más alta del planeta. El Servicio Geológico de Estados Unidos concluyó, después de creer inicialmente que se trataba de un terremoto, que la señal correspondía en realidad “a un colapso glaciar y un flujo de escombros”, que provocaron después “impactos catastróficos río abajo”. Siete minutos después, según el sello horario de las grabaciones, una enorme masa de agua, barro y rocas alcanzó el paso de Gyirong, en el lado tibetano.La avalancha de hielo y roca entró en el río Lhende Khola y, después de arrasar primero el paso fronterizo de Gyirong, en el lado tibetano, lanzó corriente abajo una enorme masa de agua, barro y sedimentos. La corriente continuó hacia Nepal por los ríos Bhote Koshi y Trishuli, atravesando los distritos de Rasuwa, Nuwakot y Dhading.Los equipos de rescate tratan de abrirse paso por carreteras destruidas, pero siguen sin poder acceder a algunas de las zonas más devastadas. “Los rescatados hasta ahora no estaban en la zona principal de la tragedia. Son los que estaban más al sur, en Nuwakot”, explica Adhikari. Según relata, las autoridades locales nepalíes han informado de que el lodo en la zona principal de la riada llegaba a casi 200 metros de altura. “La oficina de inmigración china [donde estaban sus compañeros] se encontraba a unos 30 metros de altura. Por eso tenemos muy poca esperanza”. Y añade: “Casi no hay posibilidad de que estén vivos”.La escena que vio desde el aire todavía le impresiona. Era un corredor cubierto de barro. “Nunca habíamos visto algo así”, exclama Adhikari. “Es como si fuera una escena de película”. Solo en Nepal, 910 personas permanecen sin contactar, en su mayoría excursionistas. De acuerdo con la Oficina de Turismo de Nepal, son 677 los turistas desaparecidos. Según los últimos datos del Ejército nepalí, 336 personas han sido rescatadas con vida y evacuadas por aire, entre ellas 45 extranjeras. En el lado tibetano, el mando oficial de la operación china solo ha confirmado por ahora el rescate de dos personas, mientras que son 558 el número de personas sin localizar, 260 de ellas extranjeras, lo que eleva a más de 1.400 el número de personas desaparecidas, entre ellas cuatro españoles.La tragedia se produjo, además, en una ruta especialmente transitada en esta época del año. El paso afectado es una de las principales conexiones terrestres utilizadas por los grupos autorizados que viajan entre la capital nepalí y el Tíbet. Durante estos meses, muchos turistas recorren la zona para llegar al monte Kailash, uno de los principales destinos de peregrinación de la región.“Esta es la temporada para el tour al monte Kailash, entre mayo y septiembre, especialmente por la luna llena. Está en la zona del Tíbet y todo el mundo iba para el viaje de luna llena al monte Kailash”, explica Adhikari. Este monte tiene un significado religioso especial para muchos de los viajeros que llegan hasta esta región. “Es un lugar muy sagrado para los hindúes y budistas. Para los extranjeros que viajan al Tíbet, este es el mejor momento. La luna llena es algo divino”. Al menos 359 personas han muerto en Nepal. En el lado tibetano, son al menos tres las personas fallecidas, lo que deja en 362 el balance de la catástrofe. “La emergencia golpea a un país que ya estaba altamente expuesto a los efectos de los desastres naturales y la crisis climática”, ha declarado Unicef en un comunicado este jueves. “Nepal es especialmente vulnerable a inundaciones, deslizamientos de tierra y terremotos, mientras el aumento de las temperaturas y unos patrones de precipitaciones cada vez más irregulares incrementan los riesgos para las comunidades”.
Un testigo de la devastación en Nepal y Tíbet: “No se puede ver nada, está todo cubierto de lodo”
Anil Adhikari, propietario de una agencia de turismo, se desplazó a las zonas inundadas para buscar supervivientes. Los equipos de rescate siguen sin poder acceder a las regiones más devastadas










