0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEl FC Barcelona decidió ayer suspender el homenaje que, conjuntamente con la Federación Española, iba a dedicar esta noche a sus ocho campeones del mundo aprovechando el partido entre el equipo azulgrana y el Athletic Club en el Spotify Camp Nou. Los jugadores son los catalanes Joan Garcia, Eric Garcia, Pau Cubarsí, Dani Olmo y Lamine Yamal, así como el canario Pedri, el andaluz Gavi y el madrileño, acabado de fichar del Manchester City, Rodri.La medida, tomada por el presidente Joan Laporta ya que le compete como presidente, ha sorprendido por su rotundidad y porque fue Laporta precisamente quien, también contra pronóstico, protagonizó una irrupción en el Mundial de EE.UU. para respaldar de forma inequívoca a los jugadores de Flick y a los de ‘la roja’ tanto con su presencia como con sus declaraciones, raramente expresadas por presidentes del Barça anteriores. “Vengo a apoyar a la selección española contra Francia; es el momento de estar y dar apoyo. Tenemos muchos jugadores del Barça, que seguro que si pasan a la final estarán muy contentos”, dijo en Dallas antes el partido de semifinales entre España y Francia. El periodista Juanma Castaño (Cadena Cope) desvelaba horas antes de aquel partido una conversación con Joan Laporta. Con billete de vuelta para el lunes (el día después de la final) y ante la posibilidad de que la selección española perdiera la semifinal, el mandatario contestó al periodista: “¡Pero qué dices hombre, si vamos a ganar!”. La insólita implicación de Laporta en aquellos días apenas levantó polvareda política, formaba parte de una inercia favorable a un equipo de fútbol que entusiasmaba.Lamine Yamal, uno de los ocho jugadores del Barça que ganaron el Mundial, celebrándolo durante aquellos días SERGIO PEREZ / EFEDentro de este marco de complicidad entre la selección española y el FC Barcelona se entendió como natural organizar un homenaje a los jugadores ganadores de la Copa del Mundo, acto que se ha acabado llevando a cabo en diversos estadios, incluido San Mamés, cuyo público se pudo expresar libremente: unos aplaudieron, otros silbaron.La brutal paliza en Elche, el pasado domingo, a un aficionado del Barcelona por parte de la Policía Nacional en los aledaños del estadio Martínez Valero modificó el panorama. Joan Laporta llamó al joven, que resultó ser menor de edad, y a su familia para ponerse a su disposición, el club emitió un comunicado de repulsa ante los hechos y condenó además que se requisaran banderas estelades al entrar al estadio cuando se trata de “un símbolo democrático y legal que en ningún caso puede ser considerado incitador de odio o violencia”. Las imágenes generaron indignación entre amplios sectores de la sociedad catalana, que recogieron como suyos el Govern, de mando socialista, partidos políticos como ERC y Junts y asociaciones como ANC y Òmnium, que anunciaron que aprovecharían la celebración del Barça-Athletic para organizar “un acto de exaltación de la estelada”. El Barça anunció ayer la suspensión del homenaje a los mundialistas porque “no se da el contexto adecuado”.El cambioLa brutal paliza en Elche a un aficionado del Barcelona por parte de la Policía Nacional modificó el panoramaDejando claro que el FC Barcelona es un club de esencia catalanista y que dentro de ese amplio abanico de sensibilidades el independentismo está integrado en el paisaje, llama la atención que un acto centrado en los futbolistas (ni siquiera el seleccionador Luis de la Fuente y el presidente de la Federación, Rafael Louzán, iban a estar presentes) sea suspendido.El homenaje permitía un par de cosas: 1) el aplauso a unos jugadores (se trataba de honrar a Lamine Yamal, Olmo, Cubarsí y compañía) que han ganado un Mundial de fútbol, la máxima competición a la que se puede aspirar, representando una manera de entender el fútbol que prestigia aún más al club y a la Masia internacionalmente en el primer contacto oficial de la temporada; y 2) la posibilidad de que quienes se quieren expresar en contra (con una estelada en la mano o no; aclaración: hay independentistas que saben distinguir a quién aplauden y por qué sin necesidad de ser guiados y si ese aplauso implica renunciar o no a sus principios) lo hagan en libertad. El Barça es un club, o debería, capaz de abrazar a todos los culés sin distinción siempre que se preserven unos valores, entre los cuales por supuesto no está el de jalear palizas policiales pero tampoco negar la importancia de ganar un Mundial. Para que nos entendamos, si el Mundial lo gana Francia, pues homenaje a Koundé.(Aquí lo único incoherente es cambiar de camiseta en función del sitio en el que estés).Redactor Jefe de Deportes de La Vanguardia. Antes subdirector de Mundo Deportivo. Colaborador habitual en medios como RAC1, Esport3 (TV3) y Catalunya Ràdio. Autor del libro 'Jugada personal'.