La situación en Sinaloa —la degradación política, económica, social y ética— constituye el mayor desafío que haya encarado el gobierno de Claudia Sheinbaum. El proceso fue gradual, poco a poco el cártel asentado en Culiacán fue ganando el control de las instituciones a través del soborno o la intimidación. El gobernador Quirino Ordaz entregó la plaza y Andrés Manuel López Obrador lo recompensó enviándolo como embajador a España, mientras el grueso de la población consentía el imperio criminal porque dizque no se metía con ellos. Lo que se vivía era una pax narca. La decisión de Andrés Manuel de pactar con los Chapitos fue criminal. Rubén Rocha llegó a la gubernatura de su mano, como lo han denunciado quienes han vencido al miedo. La operación para sentarlo en la silla fue precedida por el secuestro de candidatos y de decenas de operadores políticos del PRI, el asalto a casillas, el robo de urnas y hasta la aportación de recursos “negros” a las campañas de Morena.Con Rocha, el cártel no dio un paso sino una zancada; hasta ese momento había sido suficiente con tener en la bolsa a integrantes de las corporaciones policiales, algunos jueces, alcaldes y funcionarios de gobierno, pero ahora podían controlar todo o casi todo ante la lenidad, la ineptitud y la complicidad de autoridades de los tres órdenes de gobierno.Un asomo a la descomposición lo dan las cifras del horror: más de 3 mil muertos y miles de desaparecidos desde que se desató la guerra civil entre Mayos y Chapitos y, como telón de fondo: catorce mil soldados y guardias nacionales.Frente a este escenario no hubo en el equipo presidencial la inteligencia política que les permitiera entender el momentum, no hay tampoco quienes tengan la astucia y la experiencia para emprender la compleja operación que podría llevar a recobrar la institucionalidad; ni siquiera es evidente si en Palacio Nacional están conscientes de lo que está en juego en Sinaloa. Graciela Domínguez Nava, exsecretaria de Educación Pública en el gabinete de Rubén Rocha y, según dicen los que saben, pareja del exsecretario de gobierno Feliciano Castro, uno de los principales operadores de Rocha, es la gobernadora interina. En abril, al referirse a las acusaciones del Departamento de Justicia estadounidense contra Rocha, la nueva gobernadora escribió: “no solo carecen de elementos probatorios... sino que además llevan el propósito de afectar el movimiento de la 4T. Al doctor Rocha Moya lo avala su trayectoria académica y política”.En el “cuarto de situaciones” de Palacio Nacional se optó por el status quo, no van a desenraizar ni desparasitar el estado, lo que sigue es el gatopardismo: cambios superficiales para preservar intactas las estructuras de poder. “Estamos ante el robo de sueños y esperanzas”, como lo expresa con valentía la presidenta de Coparmex en Sinaloa, Martha Elena Reyes. Presidente de Grupo Consultor Interdisciplinario @alfonsozarateÚnete a nuestro canal
Sinaloa, la rendición, escribe Alfonso Zárate
La situación en Sinaloa —la degradación política, económica, social y ética— constituye el mayor desafío que haya encarado el gobierno de Claudia Sheinbaum. El proceso fue gradual, poco a poco el cártel asentado en Culiacán fue ganando el control de las instituciones a través del soborno o la intimidación. El gobernador Quirino Ordaz entregó la plaza y Andrés Manuel López Obrador lo recompensó enviándolo como embajador a España, mientras el grueso de la población consentía el imperio criminal porque dizque no se metía con ellos. Lo que se vivía era una pax narca. La decisión de Andrés Manuel de pactar con los Chapitos fue criminal. Rubén Rocha llegó a la gubernatura de su mano, como lo han denunciado quienes han vencido al miedo. La operación para sentarlo en la silla fue precedida por el secuestro de candidatos y de decenas de operadores políticos del PRI, el asalto a casillas, el robo de urnas y hasta la aportación de recursos “negros” a las campañas de Morena.Con Rocha, el cártel no dio un paso sino una zancada; hasta ese momento había sido suficiente con tener en la bolsa a integrantes de las corporaciones policiales, algunos jueces, alcaldes y funcionarios de gobierno, pero ahora podían controlar todo o casi todo ante la lenidad, la ineptitud y la complicidad de autoridades de los tres órdenes de gobierno.Un asomo a la descomposición lo dan las cifras del horror: más de 3 mil muertos y miles de desaparecidos desde que se desató la guerra civil entre Mayos y Chapitos y, como telón de fondo: catorce mil soldados y guardias nacionales.Frente a este escenario no hubo en el equipo presidencial la inteligencia política que les permitiera entender el momentum, no hay tampoco quienes tengan la astucia y la experiencia para emprender la compleja operación que podría llevar a recobrar la institucionalidad; ni siquiera es evidente si en Palacio Nacional están conscientes de lo que está en juego en Sinaloa. Graciela Domínguez Nava, exsecretaria de Educación Pública en el gabinete de Rubén Rocha y, según dicen los que saben, pareja del exsecretario de gobierno Feliciano Castro, uno de los principales operadores de Rocha, es la gobernadora interina. En abril, al referirse a las acusaciones del Departamento de Justicia estadounidense contra Rocha, la nueva gobernadora escribió: “no solo carecen de elementos probatorios... sino que además llevan el propósito de afectar el movimiento de la 4T. Al doctor Rocha Moya lo avala su trayectoria académica y política”.En el “cuarto de situaciones” de Palacio Nacional se optó por el status quo, no van a desenraizar ni desparasitar el estado, lo que sigue es el gatopardismo: cambios superficiales para preservar intactas las estructuras de poder. “Estamos ante el robo de sueños y esperanzas”, como lo expresa con valentía la presidenta de Coparmex en Sinaloa, Martha Elena Reyes. Presidente de Grupo Consultor Interdisciplinario @alfonsozarateÚnete a nuestro canal







