0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial A Collserola le sobran árboles y le faltan proyectos. Los incendios ocurridos este mes en Pedralbes y en Finestrelles nos recuerdan que Collserola es un lugar frágil, situado en el centro del área metropolitana de Barcelona, que necesita algo más que ser protegido. Acabamos de vivir uno de los incendios más grande de su historia, que ha quemado más de 50 hectáreas, y desgraciadamente no hay una estrategia clara para impedir que esto vuelva a ocurrir. O que el próximo incendio sea todavía mayor.Parte de la zona afectada por el incendio de esta semana Judith de la Hinojosa / Propias Collserola está calificado formalmente como Parque Natural, al igual que la Montaña de Montserrat, el Delta del Ebro o el Cap de Creus. Pero ¿es Collserola realmente un parque natural como los otros trece que hay en Cataluña? Sin duda no lo es. Sus 8.295 hectáreas están rodeadas por cincuenta kilómetros de espacios urbanos y atravesadas por urbanizaciones e infraestructuras de movilidad. El cambio climático y las nuevas condiciones de cada verano, sumadas a la presión de la actividad humana, producen una vulnerabilidad ambiental extrema para el conjunto del espacio natural. Diversos estudios apuntan que, bajo condiciones meteorológicas extremas, un gran incendio de sexta generación originado en un extremo de la sierra podría cruzar y consumir el 70% de Collserola en un plazo de entre 6 y 8 horas. La Generalitat ha invertido más que nunca para realizar gestión forestal y producir franjas de protección en ciertos ámbitos de Collserola. Pero, ¿es esto suficiente? Hacen falta proyectos estructurales —y no solo planes de protección— que transformen las buenas intenciones en hechos concretos.El primer gran proyecto sería recuperar el mosaico agroforestal que existió en su día —en los últimos sesenta años Collserola ha perdido el setenta por ciento de su superficie agrícola—, capaz de crear discontinuidades estructurales en el bosque al tiempo que fomenta la biodiversidad. Pero el primer gran impedimento para lograrlo es la propia normativa del parque: el PEPNAT, aprobado en 2021, no definía nuevas áreas agrícolas —más bien las reducía—, aunque dejaba abierta la puerta a que se propusieran áreas de transformación. La mala noticia es que todo el parque se encuentra dentro de la Red Natura 2000 de ámbito europeo y califica gran parte de su superficie como Hábitat de Interés Comunitario, por lo que cambiar esta lógica exigiría modificar un plan de ámbito europeo. Nuestra experiencia en Valldaura Labs es elocuente: en 2012 propusimos, en nuestro Plan Especial, recuperar doce hectáreas históricas de superficie agrícola, y la Generalitat no lo permitió. Hacen falta más entidades como la Olivera en Can Calopa, el IAAC en Valldaura o la Fundació la Pedrera (que recupera campos de olivos de Collserola) y muchísimas más—, así como entidades vecinales y científicas que trabajen en la gestión forestal, la agricultura ecológica, la ganadería o la investigación ambiental dentro del parque. El fondo del problema es aplicar la lógica estática y restrictiva del planeamiento urbanístico a un espacio natural que es, por definición, cambiante, lo cual hace casi imposible su transformación estratégica.El segundo gran proyecto sería desarrollar proyectos paisajísticos de transformación en las zonas de transición entre el parque y los nueve municipios que lo rodean. Es lo que en su día llamamos las Puertas de Collserola y que hoy se conoce como «Vores» o Espais funcionals. Es precisamente allí donde se han producido los dos últimosincendios, porque son los espacios que reciben mayor presión urbana. Deberían impulsarse procesos de renaturalización que permitan que la naturaleza penetre en la ciudad, junto con espacios de transición en el parque que combinen agricultura, espacios naturalizados y equipamientos de pequeña escala, capaces de permitir más habitabilidad y uso de esos límites, sin que una simple línea de delimitación urbanística defina el grado de mantenimiento o de cuidado de ese territorio. Ni el fuego ni los jabalíes entienden de delimitaciones urbanísticas.El tercer gran proyecto sería también terminar proyectos emblemáticos como el Passeig de les Aigües (paralizado desde 2015) diseñar el futuro de la fábrica de cemento Samson —la Tate de Collserola— en Sant Feliu, o del Turó del Montcada; y permitir la conectividad ecológica real con la Serralada Litoral o el Garraf, entre otros muchos proyectos de gran escala. Collserola requiere tanta inversión como cualquier otro gran ámbito metropolitano, pero en muchas ocasiones se la considera la zona no productiva que consume recursos y que permanece deshabitada, ajena a los municipios que la conforman. Sería importante que el consorcio del parque contara con más recursos para gestionar y ejecutar proyectos estratégicos. Asimismo, deberían fomentarse los planes de autoprotección y una formación real de entidades y particulares sobre el uso y la protección de los entornos naturales. Desgraciadamente, solo nos acordamos de Collserola cuando arde.Collserola es un lugar con una gran historia milenaria: castillos, monasterios, palacios, masías, edificios dedicados al ocio, canteras y campos de cultivo han conformado, a lo largo de los siglos, el paisaje natural que hoy conocemos, un paisaje que va mucho más allá de ser un simple apéndice no urbanizado de los municipios que lo rodean. Collserola necesita proyectos, pero también necesita un relato nuevo, superando la idea del espacio de ocio de principios del siglo 20, del espacio a urbanizar de los años 60, o incluso del Parque Natural a proteger actual, capaz de hacer que sus cualidades naturales y su actividad económica y social sea compatible con las grandes transformaciones ambientales y los retos de nuestra época.
Qué hacer para que no se queme Collserola, por Vicente Guallart
A Collserola le sobran árboles y le faltan proyectos. Los incendios ocurridos este mes en Pedralbes y en Finestrelles nos recuerdan que Collserola es un lugar frágil, situado en el centro del área metropolitana de Barcelona, que necesita algo más que ser protegido....














