El Port Olímpic no logró todavía reconciliarse del todo con los barceloneses. Tantos lustros de desencuentros son difíciles de dejar atrás de un plumazo. Pese a su pretendido nuevo espíritu familiar y diurno, de alguna manera estos muelles aún arrastran un estigma que quedó profundamente gravado en el imaginario de la ciudadanía, el de la inseguridad, el incivismo, la cutrez.. La última encuesta Òmnibus Municipal recoge que prácticamente la mitad de los consultados dice que nunca o en muy raras ocasiones hoy por hoy se acerca a esta singular infraestructura.Y el caso es que buena parte de los vecinos de esta urbe consideran que la reciente reforma del Port Olímpic fue como poco acertada, que aquella remodelación llamada a dar mucho protagonismo a la conocida como la economía azul hizo de este equipamiento un lugar “bonito, agradable, con vistas y atractivo”, tal y como también indica este análisis realizado por el Ayuntamiento de Barcelona entre el 17 de noviembre y el 15 de diciembre del año pasado con una muestra de mil personas que viven en la ciudad.El difícil pasado del equipamiento aún perdura en el imaginario de los barcelonesesLos números son contundentes. De todos los consultados por el Consistorio, el 19,8% responde que nunca se acerca al Port Olímpic, y el 29,1% que solo lo hace de una manera muy esporádica, tan esporádica que ni siquiera la puede ajustar. Entre unos y otros hablamos de más o menos la mitad de los participantes en este estudio municipal. También cabe destacar que el 13,4% de los encuestados repone que como mucho se acerca por estos muelles una vez al año.Y además únicamente el 16,4% de los encuestados por el Ayuntamiento asegura que visita las instalaciones del Port Olímpic más de una vez al año. Entre los ciudadanos que sí que parece que recurren a este equipamiento de una manera más bien cotidiana tenemos los que vienen una vez al mes, el 10,8%, los que lo visitan cada quince días (el 3,4%), los que dicen que se acercan una vez a la semana (el 5,4%) y, finalmente, quienes por un motivo u otro vienen a este equipamiento todos los días, apenas un simbólico 1,5%.El Ayuntamiento tuvo que rebajar el alquiler de los restaurantesANA JIMENEZDe todas formas, todo apunta a que la renovada instalación va por buen camino. A principios de año la empresa municipal BSM hizo público que lo largo del 2025, durante el primer año de su nueva etapa, este puerto acogió 273 eventos y registró 2,1 millones de visitantes. Al parecer, apuntaron entonces estos gestores, siete de cada diez visitantes procedieron de Barcelona y su área metropolitana, y en torno al 40% los hicieron al menos una vez por semana. Quizás el problema es que los desencuentros vienen de muy lejos.¿Acaso el recuerdo de tantos borrachos vitoreando los contoneos de mujeres en bikini sobre las barras de aquellos garitos aún perdura entre los ciudadanos y ralentiza un tanto esta recuperación? Porque lo cierto es que aquel glamour olímpico le duró muy poco tiempo al Port Olímpic, y bien pronto devino en todo un referente del turismo de borrachera más cutre. En La enfermería kanalla las camareras le quitaban la camiseta a los visitantes que llenos de alegría se encaramaban a la barra. En algunos de los establecimientos de este puerto no te dejaban entrar si no ibas en un grupo ansioso de chupitos que ya había precontratado su visita.Y no olvidemos los luctuosos crímenes cometidos aquí y en sus alrededores. Con los años el Port Olímpic no se convirtió únicamente en un referente de la Barcelona más grosera, los barceloneses también pasaron a verlo como un lugar tremendamente inseguro. Porque no hablamos únicamente de aquel asesinato cruel, absurdo y sanguinario perpetrado en el año 2000 por el a la postre también asesinado Valentín Moreno. La lista de peleas, palizas y navajazos no es corta. Encima varios de estos episodios también se cobraron otras muertes estúpidamente absurdas.El recuerdo de todo esto pesa entre los barceloneses mucho más de lo que parece. De lo contrario no hay modo de comprender que tanta gente aplauda las características de este espacio, que entienda que es un lugar de calidad. Y es que el 39,7% de los encuestados le pone un notable al nuevo Port Olímpic, lo puntúa con un siete o un ocho sobre diez. Además, el 18,3% le da nada más y nada menos que un excelente, lo califica con una nota de nueve o de diez. De hecho, apenas el 9,2% de los encuestados suspende esta infraestructura, le pone una calificación por debajo de cinco.La empresa municipal BSM se vio obligada esta primavera a rebajar los alquileres de los restaurantes ubicados en lo que se viene a conocer como el balcón gastronómico del Port Olímpic, a cobrarles unas rentas reducidas entre un catorce y un 24,5% con respecto a lo acordado en el 2024. Al parecer el interés ciudadano por la renovada oferta de esta infraestructura no fue el por muchos gestores esperado. Con estas rebajas la empresa municipal también pretendía alimentar la expectación en torno al nuevo concurso público para ocupar los cuatro de los once locales del balcón que permanecían vacíos. Tres de estos locales fueron adjudicados en julio, mientras que el cuarto quedó desierto.De otro modo no hay manera de comprender el ninguneo de los barceloneses recogido en esta encuesta. Porque la verdad es que en el fondo el Port Olímpic les gusta, a los barceloneses. Preguntados por qué palabras o adjetivos usarían para definir el Port Olímpic, un 21,9% de los encuestados se decanta por la opción Agradable/Bonito/Vistas/Atractivo. Y únicamente el 8,3 indica Incivismo/Inseguridad/Borrachera/Droga.Nacido en Salamanca en 1974. Licenciado en Sociología por la Universidad de Granada. Máster en Periodismo Les Hueras de la Universitat de Barcelona. Premio Josep Maria Huertas Clavería en 2008 por su obra Mudanzas . Desde el año 2000 escribe reportajes en La Vanguardia , en su mayor parte sobre el ámbito local.