Gustavo Petro ha perdido una parte importante de la identidad que lo acompañó durante los últimos cuatro años. Quien como presidente rompió los moldes de la comunicación política con sus diatribas en X, donde era el más activo de los gobernantes latinoamericanos, apenas empieza a acomodarse a su nuevo rol: el de exmandatario. En ese ajuste, revela la disyuntiva entre liderar una oposición que no le encuentra un reemplazo o recomponer su vida personal, que asegura que se vio gravemente afectada por los cuatro años en el poder. Un día arremete contra su sucesor, Abelardo de la Espriella, en decenas de mensajes y promete una alianza global para combatir el fascismo. Otro día cuenta que ya le aceptaron su solicitud de pensión y que tratará de “formar un nuevo hogar” tras separarse de Verónica Alcocer. El nuevo Petro empieza a delinearse entre las dos prioridades que busca conciliar.En los últimos años, el exmandatario se lamentó varias veces por el impacto personal de su paso por la Casa de Nariño. “Esto es de una infelicidad absoluta. Es un sacrificio. Lo primero que trataron de destruir fue a mi familia. Quisieron destruir los lazos sentimentales porque un hombre sin lazos sentimentales se vuelve duro, malo, y yerra. Me aislé. Este Palacio no me gusta ni cinco. Debe estar lleno de fantasmas”, relató a principios del año pasado en una entrevista con este periódico. Desde entonces, anunció su separación de Alcocer, con quien estaba casado desde el año 2000. La imagen de su salida de la Casa de Nariño el 7 de agosto, acompañado por dos de sus seis hijos, contrasta con la de su llegada, rodeado de ocho miembros de su familia. Además de Alcocer, fue notoria la ausencia de su hijo mayor, Nicolás, investigado por enriquecimiento ilícito y distanciado de su padre.Desde que dejó la Presidencia, Petro ha mostrado un cambio radical en sus redes sociales. “Estoy muy adolorido por circunstancias personales, pero hoy me la he pasado haciendo un rico spaghetti all’Amatriciana”, escribió el 13 de agosto, seis días después de dejar el poder, junto a una foto en la que posa sonriente con una chaqueta verde que le regalaron unos artesanos. También ha compartido varios momentos con sus hijas. “Mi hogar”, escribió en una imagen en la que posa con Antonella, la menor. “Siempre que haya cariño y amor habrá vida”, comentó en una compilación visual que incluye una foto con sus padres y otra en la que su hija Sofía lo besa en la mejilla. Incluso ha mostrado cambios de estilo, con una foto en la que posa en solitario, sonriente, con chaqueta negra y gafas oscuras.El sábado 22 de agosto ahondó sobre otra prioridad personal: encontrar una nueva pareja. “Como todo ser humano, espero mucho amor de la persona a la que mi corazón destine mi amor y solo a ella, en femenino”, dijo en X. Al día siguiente, aseguró que conciliará esto con su intensa actividad política. “Estaré con la mujer que me ame, a la que me dedicaré a hacer feliz después de dedicar la mayor parte de mi tiempo al pueblo. Y escribiré muchas ideas al país”, comentó en una foto de Instagram que acumuló más de 200.000 me gusta. “Seré fiel porque ya he visto demasiadas mujeres hermosas y el corazón de un verdadero guerrero es de una”, agregó. También contó que espera “visitar muchos lugares hermosos del mundo”, pero siempre regresar a Colombia, en donde quiere comprar una casa cerca del mar Caribe.Todo esto ocurre en un contexto en el que Petro, que no puede aspirar a una reelección, se mantiene como el líder de la oposición. El excandidato presidencial de su partido, Iván Cepeda, aparece como su segundo a bordo, pese a obtener la máxima votación de la izquierda en su historia (unos 12,7 millones de sufragios; apenas 250.000 menos que De la Espriella). A finales de junio, pocos días después de la derrota, el también senador señaló que el jefe de la oposición sería Petro. Después, le pidió que lidere el Pacto Histórico, el partido que aglutina a gran parte del progresismo. El mandatario aceptó y el 19 de agosto se estrenó en su nuevo rol al acaparar los focos en la primera alocución televisada de la oposición, en la que criticó junto a Cepeda la respuesta del Gobierno al terremoto del 10 de agosto. El miércoles, los dos presentaron el “Gabinete por la Vida”, un equipo de dirigentes que darán seguimiento a las políticas de cada ministerio, en semejanza a la organización de la oposición en el Reino Unido.Para Angie Rodríguez, experta en comunicación política y profesora de la Universidad del Externado, Petro no tiene más opción que seguir activo. “Hay un vacío en el liderazgo de la oposición y por eso todas sus comunicaciones están encaminadas a ocuparlo. Es lo suficientemente inteligente para ver que, si no lo hace, ese espacio va a desaparecer”, señala en una conversación telefónica. Algo similar opina la influenciadora y experta en redes sociales Carol Ann Figueroa, que señala que Petro “tiene que ocupar su lugar en el algoritmo”. Aunque matiza que con el expresidente “no es suficiente” y que la oposición necesita nuevos liderazgos, no cree que Cepeda pueda reemplazarlo. “Ha fallado en crear una personalidad virtual y digital. No ha aceptado la realidad tecnofascista en la que vivimos y no se ha metido en ese terreno”, dice.El contrapunto con De la EspriellaDesde que dejó la Presidencia, Petro ha escrito todos los días en sus redes sociales para arremeter contra alguna decisión del Gobierno, desde el reconocimiento a la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán sirios hasta la derogación de una protección ambiental en el páramo de Santurbán. También ha defendido su propia gestión en asuntos tan variados como la reducción de la pobreza y las incautaciones de cocaína. Una de sus obsesiones fue la puesta en marcha del buque hospital Benkos Bioho, inaugurado hace unos meses, para responder a la crisis humanitaria que dejó el terremoto. “Está paralizado porque no firmaron los contratos del personal de salud, muchos estúpidos”, dijo. Unos días después, el Gobierno lo puso en funcionamiento y Petro se arrogó el triunfo. “Supieron de su existencia por mis trinos”, aseguró.Incluso ha llegado a hablar como si aún fuera presidente. “A todo el personal de salud del litoral Pacífico les ordeno incorporarse al socorro rojo y popular, aun sin contratos”, escribió. Y aunque el 21 de agosto anunció que sus mensajes serían “más espaciados” y “estratégicos”, aún escribe varias veces por día, con un constante tono hostil hacia De la Espriella, a quien llama “el ilegítimo”. Estos mensajes se complementan con acciones fuera de las redes sociales. Además de la alocución que compartió con Cepeda y la presentación del “Gabinete por la Vida”, se reunió con el expresidente progresista Ernesto Samper (1994-1998). “Aquí organizo un gran frente por la vida en Colombia y en el mundo; el liberalismo no puede dejar su tarea democrática y debe luchar contra el fascismo opresor”, dijo al publicar una foto del encuentro en X. Contó que fue su primera visita a un restaurante en años y que los empleados lo abrazaron y le dieron “fuerza”. Pocos días después, mandó un video el Congreso Panamericano, la reunión de la izquierda regional que se organizó en Uruguay y a la que no pudo asistir por las sanciones de Estados Unidos en su contra. “Si el progresismo no se une, con toda su diversidad, creo que tendremos el triunfo del fascismo”, aseguró. El plato fuerte será un viaje a México que iniciará este domingo para presentar un libro sobre la crisis climática que escribió durante la pandemia y “en ratos libres en el avión presidencial”. La académica Rodríguez recuerda que todos los presidentes pierden relevancia cuando dejan su cargo, algo que se mide en las caídas en redes de sus cifras de seguidores e interacciones. Sin embargo, matiza que Petro va por buen camino para retener su influencia lo máximo posible. Considera que es un acierto que busque consolidarse como la antítesis absoluta a De la Espriella, incluso en términos personales. “Mientras el otro sale en helicóptero, él se presenta como una persona sencilla que solo busca el amor. Mientras De la Espriella trae el ideal clásico de una familia tradicional, Petro se muestra como papá soltero. Es una narrativa poderosa: un líder natural y original contra un presidente plástico y artificial”, evalúa, al tiempo que destaca su equilibrio “entre lo serio y lo entretenido”. Ve errores, en todo caso, por la dispersión temática de sus mensajes y el manejo inadecuado de los tiempos: el 10 de agosto, el día del terremoto, el expresidente recomendó la segunda temporada de la adaptación televisiva de Cien años de soledad. La influenciadora Figueroa, por su parte, duda de que sea conveniente que Petro “le siga tanto el paso a De la Espriella” porque eso supone aceptar que su rival es quien impone la agenda. “La izquierda no debería plantearse con la misma fragilidad de siempre, de que está resistiendo. Hacen falta propuestas, promover algo propio”, comenta por teléfono. Para ella, todavía es pronto para vislumbrar en qué terminará “el nuevo personaje” que el expresidente construye, pero enfatiza que para muchos es importante que esté presente, sobre todo mientras la oposición termina de reconfigurarse. “Mucha gente dice: ‘¿Para dónde miro, a quién le paro bolas?’. Y la respuesta es Petro”.